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sábado, 20 de noviembre de 2021

Fragmentos mandibulares de un Gonfoterio (Notiomastodon platensis) hallados (y después robados) en el sur de Bogotá

Para información actualizada por favor visita https://titanoboaforest.com/colombia-tierra-de-mastodontes-anexo/




Estos son los restos óseos hallados en Bogotá. FOTO: Ana María Sánchez. CitytvEl hallazgo se hizo en el barrio Alcalá. Expertos analizarán y protegerán las piezas

En medio de la excavación de un pozo para reforzar una estructura en el barrio Alcalá, en el sur de Bogotá, tres obreros hicieron un hallazgo sin precedentes.

De las profundidades de la tierra extrajeron restos óseos que parecen ser las mandíbulas de un enorme animal.

De manera preliminar, el Servicio Geológico Colombiano le aseguró a Citytv que estas piezas podrían ser de un mastodonte:

"De manera preliminar, se puede determinar que la pieza corresponde a una mandíbula izquierda de mastodonte, siendo la parte anterior la que tiene el molar con las cúspides más desgastadas, lo más probable es que sea nastiomastodon platensis".

El espécimen al que habría pertenecido esta mandíbula sería un pariente lejano de los elefantes modernos, que predominó principalmente en el continente de América del Sur y se extendió sobre la mayor parte del territorio.

Según le contaron los obreros a Citytv, llevaban varios días encontrando piezas que parecían ser huesos. Sin embargo, no prestaron atención y los desecharon junto al resto de escombros. Solo hasta que encontraron las mandíbulas y los dientes supieron que este no era un hallazgo cualquiera.

El Servicio Geológico recordó que, ante este tipo de situaciones, es necesario cumplir un protocolo para proteger las piezas."Quien de manera fortuita encuentre posibles bienes de interés geológico o paleontológico deberá dar aviso inmediato a las autoridades locales y al Servicio Geológico Colombiano o la entidad que este autorice en un plazo máximo de 24 horas siguientes al hallazgo".

 

Referencias:

Ana María Sánchez, periodista de Citytv. ¿Un mastodonte en Bogotá?: obreros encuentran enormes huesos. Fuente: El Tiempo.10.11.2021  (https://www.eltiempo.com/bogota/obreros-habrian-encontrado-huesos-de-un-mastodonte-en-bogota-630986)  [Última consulta 10.11.2021].


Aquí el vídeo de la noticia del hallazgo. Créditos City TV



Comunicado sobre el hallazgo paleontológico ocurrido en la ciudad de Bogotá

El Servicio Geológico Colombiano se permite informar que el pasado 8 de noviembre, la periodista de CityTV, Ana Guzmán, informó a la Entidad el hallazgo efectuado el pasado 8 de noviembre, durante la realización de una obra civil al interior de un inmueble localizado en el barrio Alcalá de la ciudad de Bogotá.

Acto seguido, y con base en los datos suministrados por la periodista, el Servicio Geológico Colombiano estableció, preliminarmente, que los restos presentados en imágenes correspondían a un fragmento mandibular de un mastodonte, posiblemente un Notiomastodon plantensis. Sin embargo, es necesario efectuar una revisión técnica y detallada de las piezas.

En ejercicio de sus funciones, la entidad procedió a realizar los acercamientos con los posibles involucrados con el hallazgo, encontrando que el material fue retirado del lugar, luego de que se efectuara la publicación de la nota periodística, por una persona que manifestó tener la condición de arqueólogo.

Hasta el momento, y pese a los esfuerzos realizados por el Servicio Geológico Colombiano, no ha sido posible establecer la identidad, ubicación o vínculo con una entidad o institución universitaria, de la persona que sustrajo los restos ya referidos.

Con base en los hechos antes señalados, y en el marco del CONVENIO DE COOPERACIÓN PARA PREVENIR Y CONTRARRESTAR EL TRÁFICO ILÍCITO DE BIENES DEL PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN, el Servicio Geológico Colombiano informó a las autoridades pertinentes lo sucedido, con el objetivo de que se adelanten las investigaciones necesarias y se proceda a realizar la búsqueda de los restos paleontológicos, con el fin de poder atender el hallazgo y garantizar la protección de este.

Finalmente, el Servicio Geológico Colombiano hace un llamado a la comunidad en general para que, en caso de que esté en presencia de piezas fosilizadas, contacte al Servicio Geológico Colombiano, quienes realizarán el estudio y protección del patrimonio geológico y paleontológico.  (patrimonio@sgc.gov.co).

 

Referencias:

Servicio Geológico Colombiano. Comunicado sobre el hallazgo paleontológico ocurrido en la ciudad de Bogotá. Fuente: Geoflash del 12 de noviembre de 2021 (https://us10.campaign-archive.com/?e=[UNIQID]&u=d512a1b81e3621f02b8da7d1b&id=e9a1a951b7&fbclid=IwAR2exGwiYnsjgEsD1ngiiLqwQpxAYy07imOwjBf1RtbuIy2ihtDO3HPl6G4)  [Última consulta 12.11.2021].



Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.






martes, 24 de noviembre de 2020

Hallazgos de fauna pleistocénica en el Valle del río Cauca

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Amplían colección de mamíferos fósiles en el Valle



 Bóvidos (parientes de las vacas), proboscídeos (grupos de elefantes) y caballos autóctonos de Sudamérica que forman parte de esta colección fueron caracterizados por un equipo de expertos en desarrollo de una expedición para conocer el pasado fósil del Valle del Cauca.

 Los resultados se presentaron en el Primer Congreso Colombiano de Paleontología, organizado por el Museo Paleontológico de Villa de Leyva de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá.

 El biólogo Juan Sebastián Escobar Flórez, profesor de la Universidad Icesi y estudiante de la Maestría en Biodiversidad Tropical de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (UniRío), habló del importante trabajo paleontológico del que formó parte.

 Esta investigación se enfocó en la última porción del tiempo geológico: el Cuaternario, que abarca desde hace 2,6 millones de años hasta la actualidad y se caracteriza por ser el periodo en el que ocurrieron ciclos glaciales (el planeta se congelaba y descongelaba constantemente).

 


Con este tiempo definido, el trabajo se dividió en dos partes: en la primera se hizo una revisión y caracterización de una colección previamente conocida gracias a Carlos Jaramillo, uno de los paleontólogos más importantes de Colombia. En la segunda se hizo una expedición en los sitios de origen de la colección para buscar más piezas, la cual fue apoyada por la National Geographic Society.

 

Un viaje de 4.000 años

 Dentro de la colección revisada se encontró que las piezas más abundantes pertenecen a un bóvido, lo que generó gran expectativa pues este hallazgo es bastante raro. Después de una revisión detallada se encontró que ese bóvido es un tipo de ganado vacuno del que actualmente se conoce, pero del 1.600 aproximadamente, cuando ingresó a Colombia traído por los españoles.

 


Posteriormente se encontró un grupo de caballos autóctono de Sudamérica: el Equus neogeus, una especie muy distinta a la que se conoce hoy y que se extinguió hace más o menos 4.000 años –por influencia del hombre, cambios climáticos y otros factores–, como los otros mamíferos que forman parte de esta colección.

 También hay un proboscídeo: el Notiomastodon platensis, un grupo de elefantes que vivió en Sudamérica, muy famoso, y que la gente suele llamar coloquialmente como mastodontes. También hay un perezoso gigante llamado Eremotherium laurillardi.

 Por último, entre los nuevos hallazgos se encontraron venados; tayasuidos, que son el grupo al que pertenecen los tatabros y los pecarís (cerdos salvajes); unos zorros; una zarigüeya (chucha) y un carnívoro, los cuales están a la espera de que se identifique su especie.

 La mayoría de estas especies se originaron en Norteamérica y llegaron a Sudamérica durante un proceso conocido como el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI). Tener estos fósiles permite entender mucho mejor cómo llegaron, se establecieron y prosperaron estos grupos en una zona tan diferente a Norteamérica.

 Además, este tipo de estudios paleontológicos también da unas ideas de cómo ha cambiado el Valle del Cauca en menos de 5.000 años, porque estos organismos estaban adaptados a zonas abiertas y de sabana, ecosistemas que hoy no tiene el departamento.

 En palabras del biólogo Escobar, “es un hallazgo importante para el entendimiento paleoambiental del Valle del Cauca en la última glaciación”.

 

Historia escondida en el fondo del río

 


Este estudio fue un trabajo en equipo que se llevó a cabo con la colaboración de expertos de diferentes lugares, como Gheny Krigsfield, odontólogo e investigador asociado a la Universidad Icesi y el paleontólogo Jorge Moreno Bernal –de la Universidad del Norte–, quien realizó la revisión del estado del material (marcar y catalogar piezas).

 Después se hizo una revisión taxonómica para determinar a qué grupos de especies pertenecían las piezas revisadas, trabajo adelantado por dos paleontólogos expertos en megafauna del Cuaternario: Leonardo dos Santos Ávila y Dimila Mothe, investigadores de UniRío. El biólogo Escobar apoyó tanto la catalogación como la revisión taxonómica.

 El trabajo de campo para explorar nuevo material se realizó en el lecho (parte profunda) del río Cauca, en Yumbo y cerca al peaje que va de este municipio hacia Rosas (Cauca).

 


Allí los investigadores se sirvieron de la maquinaria que usan los habitantes de las dos localidades, con la cual normalmente sacan arena del río para construir. Mientras ellos dragaban el río, los expertos esperaban para observar si salía alguna pieza paleontológica.

 Este proyecto buscó explotar y destacar el potencial paleontológico que tiene el Valle del Cauca, pues en el departamento se trabaja muy poco en este campo.

 

 Referencias:

Amplían colección de mamíferos fósiles en el Valle. Fuente: Agencia de Noticias UN - Unimedios.  24.11.2020  (http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/amplian-coleccion-de-mamiferos-fosiles-en-el valle.html?fbclid=IwAR2Hs4oXBfixJ_FFEFbndvnVJOEh1y8Tz5Sj_mBTX94GiwuUnqkNcdLHMvQ) [Última consulta 24.11.2020].


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jueves, 24 de septiembre de 2020

Mastodonte descubierto en una mina artesanal en Risaralda

 El mastodonte de Irra: la historia de los restos fósiles que encontraron en Risaralda

Además de los huesos del enorme animal, también se hallaron maderas y semillas. Puede ser el principio de un importante hallazgo arqueológico que tiene, al menos, 10.000 años de antigüedad.

 

El hallazgo de un mastodonte en una mina de Irra, corregimiento de Quinchía, en Risaralda. - Foto: Cortesía CARDER

Hace un poco más de dos semanas, Fernando Alberto Tabarquino Melchor y otros mineros artesanales se toparon con un material extraño en el estrecho socavón donde estaban buscando pedazos de oro. Ellos, acostumbrados a sacar piedras grandes y cafés de casi un metro de diámetro, se encontraron de pronto con una veta de un material diferente: una especie de sedimento negro, muy húmedo, donde había muchas piedras pequeñas.

 El socavón queda en la vereda Mápura, en Irra, municipio de Quinchía, Risaralda. Irra es un caserío que queda a una hora y media de Pereira, al borde de la doble calzada entre el eje cafetero y Medellín, donde se vive del campo y de la minería artesanal. Sin embargo, el lugar donde está el descubrimiento es prácticamente un monte encajonado en el cañón de una quebrada que desemboca en el río Cauca. “Era muy extraño”, dijo Tabarquino cuando le preguntaron los funcionarios oficiales que fueron a verificar el hallazgo. “Nosotros sacamos ese material y seguimos excavando, hasta que un día se derrumbó un poquito. No fue demasiado, pero eso destapó un huesito”.

 

Uno de los huesos de mastodonte en el socavón. - Foto: Cortesía CARDER

Los mineros estaban inquietos. No se explicaban por qué a 20 metros hacia adentro de la montaña y a unos ocho metros por debajo de la superficie estaba apareciendo un esqueleto. Algunos dijeron que era una vaca, otros dijeron que podían ser restos humanos, pero cuando encontraron huesos tan grandes que, definitivamente, no podían ser de ningún animal conocido, alguien se animó a decir: “Esto debe ser prehistórico”.

 La historia la cuenta Julio César Gómez, el director de la CARDER, la Corporación Autónoma Regional de Risaralda. Él, desde Pereira, se enteró de que técnicos de control y vigilancia de la corporación habían reportado en Quinchía una finca donde había una mina artesanal de donde había restos fósiles. La situación era urgente: por eso decidió madrugar el martes pasado para ir con una comitiva de más de 10 personas para verificar la situación.

 

Funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda y de la UTP en el sitio del hallazgo. - Foto: Cortesía CARDER


La minería artesanal es parte de la supervivencia económica de la región: “No utilizan aparatos ni químicos, solo azadones y palustres”, dice Gómez. Sin embargo, cuando el dueño de la finca se enteró de la visita de la autoridad ambiental, quedó asustado. Es una persona de la zona que vivía de la ganadería y que había sido desplazado por el frente 47 de las Farc, acababa de volver y les había permitido a los mineros hacer el socavón con la condición de que solo hicieran minería artesanal, sin mayores herramientas más que unas palas y unos baldes. “Si cuando vaya yo no encuentro nada ilegal, me concentro en el tema paleontológico”, le dijo Gómez. Y lo único raro que encontraron, fueron los huesos.

 

"Todo esto es apenas la punta del iceberg. Lo primero es definir la antigüedad, porque, así como puede ser de hace 10.000 años, también puede ser de 50.000 o de 100.000."

 Carlos López es antropólogo de la Universidad Nacional, tiene un doctorado en la Temple University de Filadelfia y actualmente es el director del Laboratorio de Ecología Histórica y Patrimonio Cultural de la Universidad Tecnológica de Pereira. Además, es un experto en arqueología. Por eso, cuando le propusieron integrar el grupo que iría a Irra para comprobar el hallazgo, se emocionó. Cuenta que con solo ver una foto supo que se trataba de restos de un animal gigantesco que se extinguió hace 10.000 años. “Es un proboscidio, un megamamífero emparentado con el elefante actual”, explica. “Los conocemos como mastodontes, podían pesar más de tres toneladas y se diferencian de los mamuts porque este tiene los colmillos más rectos, pero más o menos de un metro de largo”.

 


López explica que estos animales no vivieron en la época de los dinosaurios, como muchos creen, sino mucho después. Sin embargo, para él esto hace que todo sea aún más emocionante: ir a ver el sitio donde habían sido hallados estos restos era una oportunidad única: la extinción de estos animales coincidió con el poblamiento de América, así que esos restos pueden ayudar a entender cómo eran los paisajes y las condiciones de los primeros humanos que llegaron al continente.

 

La comitiva partió de Pereira a las 5:30 de la mañana del martes. Cuando llegaron a la finca en Irra tuvieron que andar un camino a pie y cruzar a pie un precario puente de guadua, hasta que una persona los llevó a un beneficiadero de café abandonado. Allí, sobre unas esteras, había unos 10 huesos gigantescos, además de varios fragmentos y huesos más pequeños.

 Pero el verdadero hallazgo estaba todavía más lejos: cuando López entró casi gateando en el túnel minero, entendió que esa tierra negra y húmeda donde estaban los huesos era toda una fotografía de hace miles de años. Con la ayuda de una linterna, además de los huesos del mastodonte que continuaban enterrados –incluyendo un colmillo de más de un metro de largo–, pudo ver semillas, troncos de madera e incluso pedazos de carbón. “Toda esa humedad ha permanecido intacta todos estos 10.000 años, incluso más”, dice López. “Lo interesante de todo esto es que permite reconstruir los climas del pasado”.

 

El colmillo del Mastodonte en el socavón. - Foto: Cortesía CARDER


Para López, además, la manera como se conserva ese bloque en medio de las piedras típicas de la zona, le permite lanzar teorías: posiblemente, por las dinámicas propias de la zona cafetera, se puede pensar que estos animales –que solían andar en manada y buscar espacios abiertos, al igual que los elefantes actuales– podían estar en un pequeño valle de la zona, cuando una avalancha o un deslave los sepultó. “Pudo ser algo similar a lo que se vivió en Mocoa, la capital del Putumayo, en el 2017”, explica. “Todo esto es apenas la punta del iceberg. Lo primero es definir la antigüedad, porque, así como puede ser de hace 10.000 años, también puede ser de 50.000 o de 100.000”.

 

"Sería interesante un parque arqueológico o paleontológico en un lugar tan golpeado por la violencia y con una vocación de oro. Es una alternativa turística, de interés, pero toca aliarse con la academia y con otros actores para lograrlo."

 No es común encontrar este tipo de restos en el eje cafetero. En Colombia, los hallazgos de megamamíferos siempre se han dado en espacios abiertos y llanos, donde se supone que sería normal encontrar al antepasado de un elefante: Humboldt reportó hallazgos en el siglo XIX, pero también hay referencias en la costa atlántica, cerca de Cartagena; en el municipio de Toro, en el Valle del Cauca, y en Tibitó, en la sabana de Bogotá, donde en los años setenta Thomas van der Hammen y Gonzalo Correal hallaron restos calcinados de mastodontes junto con herramientas de piedra, que los llevaron a pensar que los primeros pobladores, en lo que hoy es Colombia, cazaron y comieron este tipo de animales. Para López, hallar restos de un mastodonte en medio de los escarpados cañones del río Cauca, puede además ayudar a entender posibles rutas de colonización de estos animales o plantear posibles causas de su extinción.

 

Los restos del mastodonte que fueron extraídos de la mina. - Foto: Cortesía CARDER


Lo que falta, sin embargo, es una odisea casi tan grande como las piedras que tuvieron que mover los mineros para hallar al mastodonte de Irra. La mina fue clausurada y los mineros entendieron la importancia que podía llegar a tener: “La vida sigue, pero es algo muy bonito haber encontrado eso”, dice Tabarquino. Sin embargo, los mineros también están preocupados porque les toca buscar otra fuente de sustento.

 “Sería interesante un parque arqueológico o paleontológico en un lugar tan golpeado por la violencia y con una vocación de oro”, explica Julio César Gómez, el director de la CARDER. “Es una alternativa turística, de interés, pero toca aliarse con la academia y con otros actores para lograrlo”.

 

"Estos proyectos están en el rango de los miles de millones de pesos, pero son proyectos a largo plazo en los que se puede avanzar por fases. De ahí la necesidad de asegurar recursos para proteger el sitio y otros para poderlos investigar."

 López, por su parte, explica que los responsables de dar las pautas para continuar la investigación son el Servicio Geológico Colombiano y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Ellos son los que deciden quién puede investigar el hallazgo.

 Sin embargo, una vez exista el permiso para investigar, se necesitan recursos. Solo revisar los huesos hallados requiere de un especialista en paleontología y de estudios de carbono 14, que se realizan en laboratorios de otros países y dan una datación histórica con una precisión de 20 años. También se necesitarían especialistas en paleobotánica, geología y arqueología, sin contar con la complejidad de la excavación. “Estos proyectos están en el rango de los miles de millones de pesos, pero son proyectos a largo plazo en los que se puede avanzar por fases”, dice López. “De ahí la necesidad de asegurar recursos para proteger el sitio y otros para poderlos investigar”.

 Mientras eso sucede, el mastodonte de Irra continúa enterrado. Y la información que puede revelar sobre la prehistoria de Colombia, seguirá esperando entre el lodo de un estrecho socavón encerrado en un cañón del río Cauca.

 

 Referencias:

El mastodonte de Irra: la historia de los restos fósiles que encontraron en Risaralda. Fuente: SEMANA. 24.09.2020  (https://www.semana.com/nacion/articulo/el-mastodonte-de-irra-la-historia-de-los-restos-fosiles-que-encontraron-en-risaralda/202018/) [Última consulta 24.09.2020].

 

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viernes, 24 de junio de 2016

Enigmas de la vida resueltos por fósiles


Esta fue una de las principales razones que tuvo Carlos Alberto Ríos, geólogo de la Universidad Industrial de Santander (UIS), para que junto con alumnos y profesores de la escuela, concretara la idea de crear el Museo Geológico Marino Arce Herrera.

De esto hace dos años. Hoy se encuentran clasificadas más de cuatro mil piezas que comprenden colecciones de paleontología (fósiles de animales y plantas), de Petrografía (rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas) y de Mineralogía (sustancias puras).

Alrededor de este museo se ha logrado una mayor compenetración con la comunidad y se constituye en una biblioteca abierta de apoyo al proceso educativo de quienes cursan allí sus estudios, aunque los programas culturales se extienden a entidades privadas y a muchos colegios de bachillerato de la capital santandereana.

La historia geológica del departamento de Santander, es fácilmente comprensible visitando el museo, pues se pueden observar los restos fosilizados de un mastodonte, hallado en la zona del municipio de Lebrija, cuyo tamaño oscilaba entre 12 y 15 metros, y data de la época terciaria.

También se pueden apreciar restos fosilizados de Cretáceos ammonites (conchas y vestigios de peces marinos), hallados en una zona aledaña a los municipios de Barichara y Guane. Según los expertos su existencia data de hace 135 millones de años y refleja como en alguna época estas montañas de la cordillera Oriental, estuvieron, en alguna época, cubiertas por las aguas saladas del océano.

Este museo, asegura el director de la Escuela de Geología, Luis Enrique Cruz, se constituye en parte de la vida de los estudiantes, ellos han sido quienes con su espíritu aventurero y permanente amor por la investigación han logrado la recolección de piezas valiosas que contribuyen a desentrañar los profundos enigmas que existen sobre la naturaleza de los seres vivos.

Allí también se pueden comprender las formas caprichosas que adquieren los suelos que conforman el profundo Cañón del Chicamocha, y que es motivo de admiración para todos los que han tenido la oportunidad de conocerlo.

Según el profesor Ricardo Mier, de la Escuela de Geología, este cañón está formado por roca granítica y sobre ella han actuado factores climáticos que han ocasionado un proceso erosivo que data de hace muchos años. En esto también ha contribuido la mano del hombre con la deforestación de un área donde la recuperación del suelo es casi que imposible.

El museo geológico cuenta también con una variada gama de bivalvos (moluscos de doble concha), trilobites (crustáceos fósiles de los terrenos primarios) y otras clasificaciones que dan una muestra clara de cómo era el ambiente marino en la región de La Floresta (Boyacá) donde también fueron recogidas las muestras.

Uno de los principales objetivos que inspira a este museo, es el de divulgar las ciencias de la tierra, enseñando el respeto y cuidado que se debe tener por el planeta.

Propósito que adquiere mayor vigencia, si tenemos en cuenta que el futuro de la tierra es incierto, si se sigue adelante con la deforestación masiva de bosques, la apertura de vías sin tener en cuenta el impacto ambiental que estas pueden ocasionar, la explotación inadecuada de canteras y la escasa atención que se le brinda a nuestra principal fuente de vida: el agua.

Incursionar en el mundo de lo desconocido es quizás una de las experiencias más maravillosas que puede tener el hombre, y eso es lo que se consigue con la visita al Museo Geológico.


Referencias:

Redacción. Enigmas de la vida resueltos por fósiles. Fuente El Tiempo 24.06.1995  (https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-352230) [Última consulta 16.01.2023]







Reciente descubrimiento de un cráneo muy completo del gavial Gryposuchus colombianus en La Tatacoa ⚒

En el desierto de La Tatacoa, Huila, se descubrió el cráneo casi completo y parte del postcráneo de un gavial, un cocodrilo de hocico alarga...