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miércoles, 29 de enero de 2025

Reciente descubrimiento de un cráneo muy completo del gavial Gryposuchus colombianus en La Tatacoa ⚒


En el desierto de La Tatacoa, Huila, se descubrió el cráneo casi completo y parte del postcráneo de un gavial, un cocodrilo de hocico alargado que habitó la región hace más de 13 millones de años. Este hallazgo, liderado por el Museo de Historia Natural de La Tatacoa y su director Andrés Felipe Vanegas, confirma que la zona tuvo un ecosistema exuberante similar a la Amazonía actual. Aunque no es el primer fósil de gavial encontrado en la región, sí es el más grande registrado en Colombia. El fósil está en proceso de estudio y podría aportar información clave sobre la evolución de estos reptiles y el ambiente del pasado.

A continuación la noticia publicada por el periódico La Nación:


Nuevo hallazgo paleontológico pone a La Tatacoa en el mapa mundial



En el desierto de La Tatacoa, ubicado en el municipio de Villavieja, Huila, se ha realizado un hallazgo paleontológico que podría reescribir una parte importante de la historia de la vida en el continente suramericano. Se trata del cráneo de un gavial, una especie de cocodrilo que habitó la tierra hace más de 13 millones de años. Andrés Felipe Vanegas, director del Museo de Historia Natural de La Tatacoa, compartió con LA NACIÓN los detalles sobre este importante hallazgo. Esta es la historia.

El hallazgo de un fósil de una especie que habitó el desierto de La Tatacoa hace 13 millones de años ha vuelto a colocar en el panorama mundial a los hermanos Andrés Felipe y Rubén Vanegas. Desde niños, lo que para ellos era su zona de juegos se convirtió en un verdadero tesoro paleontológico, llevándolos a fundar el Museo de Historia Natural de La Tatacoa en La Victoria, una vereda ubicada a 17 kilómetros del casco urbano del municipio de Villavieja, en el norte del departamento del Huila.

Andrés Felipe Vanegas, director del museo y creador de la Fundación Vigías del Patrimonio Paleontológico de La Tatacoa, lidera un grupo de jóvenes de la región que, desde su infancia, trabajan por la protección, conservación y divulgación de los fósiles encontrados en esta zona de Colombia.

Sobre los nuevos descubrimientos, que incluyen este importante fósil, Andrés Felipe comentó: “Este evento ha sido liderado por el Museo de Historia Natural de La Tatacoa, una institución creada a partir del sueño y el esfuerzo de la comunidad local, guiada por la pasión que nos acompaña desde niños”.

Aunque no cuenta con un título de paleontólogo, Andrés Felipe se considera un experto empírico en la materia. “He trabajado en esta zona prácticamente toda mi vida”, afirmó. Su dedicación incansable ha sido clave para conservar y divulgar los secretos que este enigmático desierto guarda bajo sus arenas.


Foto comparativa del tamaño del fósil con el cuerpo de su descubridor/ Foto: Suministrada.


 
Un descubrimiento que desafía la imaginación

Antes de referirse al reciente hallazgo, el director del Museo de Historia Natural de La Tatacoa destacó que este desierto es reconocido a nivel mundial por los numerosos yacimientos fósiles descubiertos a lo largo de más de cien años.

“Lo que hemos descubierto confirma que el desierto era un lugar totalmente diferente a lo que vemos hoy en día. Nos imaginamos un paisaje muy similar al que existe actualmente entre la Amazonía y la Orinoquía colombianas, con ríos, lagos, selvas y pantanos donde habitaban numerosas especies”, señaló.

El reciente descubrimiento consiste en el cráneo casi completo y parte del postcráneo de un gavial, un cocodrilo caracterizado por su hocico estrecho y alargado, especialmente adaptado para cazar peces y otras presas pequeñas. “Lo especial de este hallazgo es que estos reptiles aún existen, aunque su presencia está muy restringida a regiones de Asia, como el río Ganges en la India”, explicó el director.

Sin embargo, en Suramérica y en Colombia, estas especies desaparecieron hace millones de años. “Habitaron esta región hace más de 13 millones de años, cuando lo que hoy conocemos como el árido desierto de La Tatacoa era un ecosistema exuberante compuesto por ríos, lagos, pantanos y selvas, muy similar al paisaje actual de la Amazonía y la Orinoquía”, añadió.

El director destacó que este hallazgo es uno de los más importantes en la historia del desierto, ya que se trata del gavial más grande encontrado en Colombia. La pieza, que se encuentra en proceso de preparación y estudio en el laboratorio del museo, considerado uno de los más completos del país, podría aportar información crucial sobre la evolución de estos reptiles y las condiciones ecológicas del pasado.

Aunque no es el primer gavial descubierto en La Tatacoa, sí es el más grande hasta ahora. “Encontramos su cráneo completo y parte de su postcráneo, lo que nos permitirá obtener información valiosa. El fósil ya está en el Museo de Historia Natural de La Tatacoa, donde será estudiado y preparado en nuestro laboratorio”, concluyó el director.


El fósil fue trasladado al Laboratorio del Museo para su preparación. / Foto: Suministrada.



De un juego de infancia a un legado científico

El fundador del museo recordó con nostalgia sus primeros pasos en la paleontología, cuando, a los 11 años de edad, descubrió lo que en ese entonces pensaba que eran simples piedras durante una salida escolar al área de “Cusco”, un sitio turístico de La Tatacoa. “Con el tiempo aprendí que eran fósiles, y desde entonces no he dejado de buscar, estudiar y proteger este patrimonio”, afirmó.

Este amor por los fósiles lo compartió con su hermano y con otros niños de la comunidad. Juntos comenzaron a soñar con la creación de un museo que preservara y divulgara la riqueza paleontológica de la región.

Hoy, ese sueño es una realidad. El Museo de Historia Natural de La Tatacoa alberga entre 4.000 y 6.000 especímenes fósiles de una diversidad impresionante de especies, lo que lo posiciona como una de las colecciones paleontológicas más importantes de Colombia.

Este proyecto ha sido posible gracias al apoyo de universidades como Los Andes, El Rosario y la Surcolombiana, además de instituciones internacionales como el Instituto Smithsonian de Panamá.

Desafíos para un futuro sostenible

Aprovechando el interés generado por el reciente hallazgo, LA NACIÓN consultó al director del Museo de Historia Natural de La Tatacoa, Andrés Vanegas, sobre el estado actual del museo y sus proyecciones a futuro.

A pesar de su importancia, el museo enfrenta grandes desafíos para consolidarse como un centro autosostenible. Uno de los principales obstáculos es la infraestructura vial de acceso. “Actualmente, las carreteras hacia La Victoria, donde se encuentra el museo, son destapadas y carecen de puentes adecuados. Esto dificulta la llegada de visitantes, especialmente durante las temporadas de lluvia”, explicó Andrés Vanegas. Esta situación afecta de manera significativa la economía local, que en los últimos años ha comenzado a depender del turismo.

“El pasado enero de 2024 recibimos alrededor de 1.000 visitantes, pero este mes apenas hemos alcanzado entre 400 y 500. Necesitamos soluciones urgentes para garantizar el crecimiento del turismo y permitir que el museo pueda continuar con su labor investigativa y educativa”, enfatizó el director.

A pesar de estas dificultades, la comunidad ha comenzado a diversificar sus actividades económicas mediante la creación de posadas, restaurantes y otros servicios turísticos, buscando aprovechar el potencial que ofrece la creciente visibilidad del museo y el desierto de La Tatacoa.


Fachada del Museo de historia de la Tatacoa en la Victoria, Villavieja. / Foto: Suministrada.



Un legado para las futuras generaciones

El museo ha impulsado la creación de un grupo de vigías del patrimonio, conformado por niños, adolescentes y jóvenes de la región, quienes se están preparando para convertirse en el relevo generacional en la conservación y estudio del patrimonio paleontológico. “Queremos que estos niños y jóvenes sean los futuros paleontólogos de Colombia. Estamos buscando alianzas con universidades nacionales e internacionales para que puedan continuar sus estudios y especializarse en esta área”, afirmó el director del museo.

Proyección nacional e internacional

El museo tiene como objetivo transformarse en un Centro de Ciencias que no solo se enfoque en la paleontología, sino que también abarque otras disciplinas científicas. Además, se está trabajando en el desarrollo de exposiciones itinerantes que permitan llevar los fósiles de La Tatacoa a diferentes regiones de Colombia, con el propósito de que más personas puedan conocer y valorar este invaluable patrimonio, destacó Andrés Vanegas.

El director del museo hizo un llamado especial a los jóvenes para que se interesen por la ciencia y la cultura. “Los fósiles no son solo piedras; son la clave para entender nuestro pasado y proyectar nuestro futuro. Proteger este patrimonio es proteger nuestra identidad y la biodiversidad del planeta”, afirmó.

Asimismo, extendió una invitación a todos los colombianos a visitar el museo y unirse a los esfuerzos por conservar y promover este invaluable legado.

El desierto de La Tatacoa, con sus misterios y maravillas, continúa demostrando que es un tesoro no solo para Colombia, sino para el mundo entero. Su historia y los descubrimientos que alberga son un recordatorio de la importancia de preservar nuestro patrimonio natural y cultural para las generaciones futuras.


En lo que va corrido de enero han visitado el museo 500 personas, el 50% que el mismo periodo del año 2024. / Foto: Suministrada.




Referencias:

Hernán Guillermo Galindo M. Nuevo hallazgo paleontológico pone a La Tatacoa en el mapa mundial. Fuente: La Nación 19.01.2025. (https://www.lanacion.com.co/nuevo-hallazgo-paleontologico-pone-a-la-tatacoa-en-el-mapa-mundial/) [Última consulta 29.01.2025].



Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.




viernes, 3 de marzo de 2023

Descubren en Villavieja fósil de tortuga de 13 millones de años

El paleontólogo colombiano Edwin Cadena, junto con Rubén Darío Vanegas del Museo de Historia Natural de La Tatacoa, descubrió un fósil de tortuga acuática en el desierto de La Tatacoa. Publicado en Geodiversitas, este hallazgo representa el registro más antiguo en Colombia del género Podocnemis, una especie de tortuga de río en peligro de extinción. Bautizada como Podocnemis tatacoensis, la tortuga habitó el país hace 13 millones de años durante el Mioceno Medio. El fósil muestra características únicas, lo que sugiere una especie diferente a las tortugas actuales del mismo género. Este descubrimiento contribuye al conocimiento de la evolución y biodiversidad paleontológica en Colombia, destacando la importancia de La Tatacoa como epicentro de investigaciones paleontológicas. El hallazgo también tiene implicaciones para la conciencia de conservación, subrayando la historia milenaria de estas tortugas en el país y la necesidad de proteger su hábitat. El Museo de Historia Natural La Tatacoa exhibe el fósil, consolidando la región como un punto focal para el turismo paleontológico. Este proyecto, respaldado por MinCiencias Colombia y la Universidad del Rosario, busca desarrollar el turismo paleontológico en el desierto, una región fosilífera destacada en América del Sur.

A continuación el artículo periodístico publicado en La Nación:



"El descubrimiento lo hizo el paleontólogo colombiano Edwin Cadena, profesor de la Universidad del Rosario, en el desierto de La Tatacoa. El hallazgo fue publicado recientemente en la revista científica internacional Geodiversitas. Este es el registro más antiguo en el país del género de la tortuga Podocnemis o tortuga de río como se conoce comúnmente, especie que actualmente está en peligro de extinción.

El paleontólogo colombiano Edwin Cadena, profesor de la Universidad del Rosario, junto con Rubén Darío Vanegas, del Museo de Historia Natural de La Tatacoa, en el municipio de Villavieja, descubrieron un fósil de la tortuga acuática y establecieron que es el registro más antiguo del género Podocnemis hasta ahora conocido en el país, hallazgo que fue publicado recientemente en la revista científica internacional Geodiversitas.

“De acuerdo con nuestra investigación del fósil, esta especie de tortuga habitó el territorio nacional hace 13 millones de años, durante una época geológica llamada el Mioceno Medio”, dijo Edwin Cadena, al explicar que la nueva especie fue bautizada Podocnemis tatacoensis, en honor a la zona donde fue encontrada, el desierto de La Tatacoa, en el norte del Huila.

 Para el paleontólogo colombiano, “algo interesante de este fósil es la presencia de unos forámenes o pequeños orificios en la unión entre la parte dorsal del caparazón y el plastrón o peto, que permiten identificarlo como perteneciente al género Podocnemis”.

“El fósil encontrado, en comparación con las tortugas de su mismo género que actualmente viven en el país, presenta algunas diferencias en la forma y número de los huesos, llamados neurales, y en los escudos queratinizados que los recubrían. Por ello es que, podemos definir que se trató de una especie diferente a las que existen actualmente”, comentó el profesor del programa en Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario.

Así fue como se descubrió el espécimen. Hace 13 millones de años, Villavieja era un sistema de ríos e incluso lagos pequeños y en estos ecosistemas era que habitaba la tortuga


La evolución

“Hasta ahora, la historia evolutiva de las tortugas Podocnemis que habitan en el río Magdalena y los ríos de la Amazonía y Orinoquía de Colombia es controversial, pues datos moleculares indican que han estado morando por varios millones de años esta zona del norte de Suramérica”, dijo el paleontólogo.

“Sin embargo, validar esta hipótesis con fósiles es un desafío debido a la ausencia de especímenes completos. Aquí es donde Podocnemis tatacoensis marca una diferencia por su excelente preservación que permite validar que al menos este grupo de tortugas ha habitado nuestro país durante los últimos 13 millones de años”, resaltó el investigador.

Para el profesor Cadena este es un hallazgo que permite aportar un pequeño grano de arena a los planes de conservación y preservación de las tortugas actuales.

“Es difícil crear conciencia de preservación en las comunidades y pobladores cercanos a los ambientes donde estas tortugas viven si desconocemos su historia. Saber que estas tortugas han habitado nuestro país por millones de años y que en tan solo unas décadas podríamos acabar con todo este largo viaje evolutivo que han tenido, es sin duda una razón para repensar antes de cazarlas o destruir sus ecosistemas”, señaló.

Reconstrucción del espécimen. Desde que se escribió el artículo científico y la investigación fue aceptada en revista científica internacional Geodiversitas trascurrió cerca de un año. Y pasó por procesos de revisión por parte de otros investigadores


Aportes de la paleontología

Edwin Cadena considera que este descubrimiento permite reconstruir el pasado de las especies que han habitado nuestro país, además de consolidar el conocimiento sobre la paleobiodiversidad de un lugar como Colombia, que se destaca a nivel mundial por el gran número de especies actuales que tiene en diferentes grupos como aves y reptiles.

 

“Para la Paleontología de Colombia y del Departamento del Huila, muestra la gran riqueza en términos de patrimonio paleontológico con que cuenta el país y esta región. También, a diferencia de otras naciones donde encontrar una nueva especie fósil es algo ya no tan común, aquí en Colombia es algo que está en crecimiento, en parte porque no teníamos un gran grupo de paleontólogos nacionales con actividad fuerte en investigación, o porque hay muchas zonas de nuestro país aún por explorar en cuanto a su registro fósil”, consideró.

Este fósil descubierto se encuentra en exhibición en el Museo de Historia Natural La Tatacoa, ubicado en el Centro Poblado La Victoria, en la parte norte del Desierto de La Tatacoa.

Fósil de la tortuga acuática descubierta en Colombia. Es el registro más antiguo de esta especie hasta ahora conocido en el país.



Historia del hallazgo

Desde allí, Rubén Darío Vanegas contó que el hallazgo fue en una salida de campo en julio del año 2020, hacia la zona denominada por los vigías como Tatacoita, esto como parte de un proyecto de foto trampeo para el avistamiento de las especies que habitan el bosque seco tropical.

“Junto a Andrés, Diego y Sergio llegamos a la zona que ya conocíamos por poseer fósiles, así que luego de instalar las cámaras nos dirigimos a prospectar y ver qué podían descubrir, siempre que vamos a campo se lleva esa ilusión de encontrar algo importante, completo, raro o nuevas especies, pero no siempre suele pasar. Como el lugar es grande Andres, Diego y Sergio se van en una dirección y yo me quedo en una pequeña cárcava atraído por restos de peces y un enorme diente de Purussaurus, es allí donde en seguida veo unos fragmentos de un caparazón de tortuga color café claro disgregados por efecto del agua que estaba erosionando la roca. Me llamó la atención una parte que tenía un grosor y forma diferente, algo que no había visto en tantos años buscando fósiles”.

Luego de la excavación recopilando todas las piezas, tenía 2 colores uno oscuro y otro claro, y de constatar que estaba casi toda tanto caparazón como plastrón, pensó en armarla. Le contó a sus compañeros del hallazgo. Tomaron los datos necesarios y en 3 bolsitas llevaron los fragmentos al Museo, para intentar ensamblarlos en el laboratorio. “Después de unos meses de trabajo, un poco de anatomía comparada con caparazones de tortugas actuales para ver donde encajaba cada pieza me di cuenta de que faltaban unos fragmentos así que regresamos al lugar y con un tamizaje descubrí piezas”.

Luego de finalizar la preparación, la colección del museo tenía un espécimen pequeño y completo para exhibición futura. Pero, resultó que en una ocasión les visitó el paleontólogo Edwin Cadena, “estábamos revisando otra tortuga que se descubrió con cráneo la cual estamos estudiando y esperamos pronto darla a conocer, le enseñamos la tortuga ya lista y nos dijo ‘esta no la tenía en el radar’ y empezó a realizar las mediciones, toma de datos y fotografías para su posterior análisis, y pues no pasó mucho tiempo para que Edwin nos envíara un correo confirmándonos que habíamos hallado una nueva especie”.

Podocnemis tatacoensis.


Epicentro de investigación

De acuerdo con Rubén Darío Vanegas, La Tatacoa se ha venido convirtiendo en uno de los epicentros en la investigación paleontológica, con los recientes descubrimientos. Hace poco lograron publicar un delfín de río que habitó la Tatacoa hace millones de años, 2 especies de tortugas gigantes, una nueva especie de tortuga relacionada con una que habita Colombia en la costa caribe, hormigueros, estudios geológicos, entre otros.

“Esta nueva investigación nos permite fortalecer el conocimiento e interpretación que tenemos de este yacimiento, es por eso que descubrir nuevos organismos nos ayuda a completar páginas en ese libro sobre la historia de nuestro país que los científicos estamos tratando de contar para así contribuir a la preservación de la biodiversidad”.

Destacó que en todos estos años de apropiación social del conocimiento que ha venido adelantando el Museo de Historia Natural la Tatacoa, región de influencia del desierto, las comunidades sienten alto grado de pertenecía e interés hacia este tipo de hallazgos y posteriores estudios, puesto que están dando reconocimiento a la zona y pone en el ojo del turismo a estos lugares a veces olvidados.

Ha sido tan importante el trabajo realizado por el equipo del museo, que muchos de los agricultores dueños de la mayoría de los terrenos cuando ven o descubren algo en sus fincas de inmediato pasan al museo a reportarlos, enseñan fotografías, deponen tiempo para revisión, ello en aras de que sean extraídos de forma correcta y estudiados, con el fin de saber qué era eso que ellos descubrieron. Luego esperan con ansias la exhibición de estos fósiles, para llevar a sus familiares y amigos y contarles lo descubierto en sus fincas.

En Villavieja se está realizando algo que sus terruños han denominado Turismo paleontológico en el desierto de la Tatacoa, Colombia. Este es un proyecto financiado por MinCiencias Colombia junto a la Universidad del Rosario y el Museo de Historia Natural la Tatacoa, para desarrollar el turismo paleontológico en el desierto, una de las regiones fosilíferas más importantes del norte de América del Sur".

hallazgo de una tortuga con el paleontólogo Edwin Cadena.




Rubén Darío Vanegas en campo realizando una excavación.


Referencias:

Caterin Manchola. Descubren en Villavieja fósil de tortuga de 13 millones de años.Fuente: La Nación 03.03.2023 (https://www.lanacion.com.co/descubren-en-villavieja-fosil-de-tortuga-de-13-millones-de-anos/?fbclid=IwAR18AiudemQX3bXPbQgmBeeVAEdCt_7xJO4jCWW8pGDm2XU2f7Hg9IJpbHk) [Última consulta 14.09.2023].


Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.








miércoles, 4 de noviembre de 2020

Acregoliath, un pez gigante de hace 13 millones de años

 El enigmático pez gigante de Suramérica: ACREGOLIATH

El hallazgo en el desierto de la Tatacoa de escamas del Acregoliath rancii, un pez que se pensaba que solo había habitado la cuenca amazónica, se une al cuerpo de evidencia que apunta a que en el Mioceno (que se extendió entre hace 23 y 5 millones de años) no se había levantado totalmente la cordillera oriental y el norte del continente era un gran pantano.



En la paleontología, algunos descubrimientos se hacen en el campo, y otros, como el de Jorge W. Moreno Bernal, estudiante del Doctorado en Ciencias del Mar de Uninorte, se hacen dentro de los museos. En 2014, buscando fósiles de cocodrilos entre las colecciones del museo de paleontología de la Universidad de Berkeley, encontró unas escamas particulares sin identificar provenientes del desierto de la Tatacoa. Inmediatamente se puso en contacto con Gustavo Ballen, especialista en peces, quien actualmente se encuentra haciendo su doctorado en la Universidad de Sao Paulo, y juntos comenzaron la investigación que derivó en el artículo New records of the enigmatic neotropical fossil fish Acregoliath rancii (teleostei incertae sedis) from the Middle Miocene Honda Group of Colombia, que fue publicado en Ameghiniana, la revista de la asociación argentina de paleontología.

En la publicación se describe por primera vez las escamas fósiles del Acregoliath rancii encontradas en una expedición por el país organizada por el Servicio Geológico Colombiano y la Universidad de Berkeley en la década de 1940. José Royo y Gómez, y Ruben Stirton, dos de los pioneros de la paleontología nacional, estuvieron en el desierto de la Tatacoa, en Huila, y recolectaron la muestra, que permaneció guardada sin identificar por cerca de 60 años.

Moreno Bernal y Ballen compararon estas escamas con las halladas en la cuenca amazónica brasileña en la década del 80. El pez fue descrito por primera vez por la doctora Martha Richter, quien le dio el nombre a la especie. Acre, por el estado en el que hallaron las escamas, goliath, por su gran tamaño; y rancii, una palabra latinizada que significa “de Ranci”, en honor al científico brasileño, Alceu Rancy, quien colectó la muestra.

En Brasil, Ballen trabajó en el estudio de anatomía comparada. Las escamas halladas en el desierto de la Tatacoa son diferentes en su forma a las de la cuenca amazónica y son más antiguas, tienen alrededor de 13,5 millones de años. No obstante, Ballen, doctor del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo, pudo determinar que son distintas debido a que las escamas de la Tatacoa pertenecían a un área cercana a la cabeza del pez, como ocurre en otras especies, como los peces pulmonados, que viven en Australia y África, o el pirarucú, que aún se encuentra en aguas del Amazonas.



 

“El pez fue descrito por primera vez por la doctora Martha Richter, quien le dio el nombre a la especie. Acre, por el estado en el que hallaron las escamas, goliath, por su gran tamaño; y rancii, una palabra latinizada que significa “de Ranci”, en honor al científico brasileño, Alceu Rancy, quien colectó la muestra.”

 

  1) El fósil hallado en el desierto de la Tatacoa que estaba en las colecciones del Museo de Paleontología de la Universidad de Berkeley, que representa una escama de pez casi completa.

2) El mismo fósil de escama de pez, mostrando como se acomodaba en el cuerpo con respecto a las escamas contiguas. El borde de las otras escamas se representa con líneas punteadas.

3) Otro fósil proveniente del Museo de Paleontología de la Universidad de Berkeley, que representa un fragmento del mismo tipo de escama.

En este pirarucú, depositado en el Museo de Zoología de la Universidad de Sao Paulo. se muestra que las escamas del mismo pez tienen forma diferente, de acuerdo con el lugar del cuerpo en el que están. Las escamas que están más cerca a la cabeza (número cuatro) tienen una forma más similar al fósil descrito en el estudio.

 Esto que indica que las diferencias entre la escama del desierto de la Tatacoa, y la escama encontrada en Brasil se deben a que provienen de diferentes regiones del cuerpo. La escama fósil de la Tatacoa probablemente estaba más cerca de la cabeza.

Del Acregoliath rancii solo se conocen sus escamas grandes y adornadas, diferentes a las de la mayoría de los peces vivientes. De sus demás características —qué comía, cuáles eran sus preferencias de ambiente, a qué peces de la actualidad está relacionado— no se sabe nada. No obstante, que haya estado en Colombia tiene implicaciones importantes.

 “El hallazgo refuerza la idea de que el Magdalena alguna vez estuvo conectado con los ríos que conforman la Amazonía, y, por ende, la cordillera oriental no estaba totalmente levantada como la conocemos hoy en día”, dijo Ballen. Moreno Bernal complementó que, en gran parte del Mioceno, que inició hace 23 millones de años, la Amazonía era muy diferente a la de hoy. En lugar de un río que corría hacia el oriente, al océano Atlántico, había un pantanal muy grande que conectaba las cuencas de los ríos Magdalena, Amazonas y Orinoco.



 El consenso científico apunta a que en el Mioceno las condiciones en el norte de Sudamérica comienzan a cambiar y a hacer la transición a lo que es hoy, con cadenas de montañas que separan las cuencas hidrográficas. Sin embargo, hay diferentes teorías de cuándo exactamente ocurrió esto. Una parte de la comunidad científica dice que el cambio fue entre 7 y 5 millones de años atrás.

 Pero, de acuerdo con Ballen y Moreno Bernal, su hallazgo es consistente a otro modelo que indica que ocurrió hacia el final del Mioceno, entre 11 y 13 millones de años atrás. En este tiempo, las faunas de peces quedaron separadas por las cordilleras. En cuencas como la del río Magdalena algunas especies peces se extinguen y aparecen otras endémicas, mientras que en el Orinoco y el Amazonas permanece una fauna más similar a la del Mioceno.

 No obstante, aún hay mucho por aprender en Sudamérica en cuanto a la historia de sus peces de agua dulce, especialmente antes del Mioceno. Entre esos está el Acregoliath rancii, que es una pieza más del rompecabezas para entender lo que ocurre en la tierra desde hace millones de años hasta hoy.


“El hallazgo refuerza la idea de que el Magdalena alguna vez estuvo conectado con los ríos que conforman la Amazonía, y, por ende, la cordillera oriental no estaba totalmente levantada como la conocemos hoy en día”, dijo Ballen.”


Referencias:

Leonardo Carvajalino. El enigmático pez gigante de Suramérica: ACREGOLIATH. Fuente: Grupo Prensa - UNINORTE  (https://www.uninorte.edu.co/web/intellecta/el-enigmatico-pez-giggante-de-suramerica-acregoliath?fbclid=IwAR393wqO4VDOiqc--x903fcReDLujlzhTijidJn87mR-L-2vHr-PIpFYeyQ)  [Última consulta 04.11.2020].

 

Para más información por favor consulte: Ballen, G. A. and J. W. Moreno-Bernal (2019). "New records of the enigmatic neotropical fossil fish acregoliath rancii (teleostei incertae sedis) from the middle miocene honda group of Colombia." Ameghiniana.

 

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miércoles, 21 de octubre de 2020

Importante descubrimiento de delfines de río en el Mioceno de La Venta, Colombia

 El sorprendente delfín que nadó en la Tatacoa hace millones de años

 Un pequeño hueso del oído da detalles de este habitante de los ríos prehistóricos de Colombia

 Un pequeño pedazo de roca, amorfa y llena de orificios, y aparentemente insignificante, encontrado en el desierto de la Tatacoa (Huila), acaba de convertirse, gracias al trabajo de un grupo de paleontólogos, en una pieza fundamental para la reconstrucción del rompecabezas evolutivo de los mamíferos de Sudamérica, más específicamente de aquellos que surcaron los ríos y lagos del continente.

 

Imagen del fósil del hueso de oído del delfín hallado en la Tatacoa.


Se trata de un hueso fosilizado del oído de un delfín que vivió en territorio colombiano durante el periodo conocido como Mioceno medio, entre 12 y 13 millones de años atrás. Dicho hueso tiene la particularidad de que perteneció a un cetáceo de agua dulce, lo que lo hace un descubrimiento sin precedentes en el país.

 Estos fósiles fueron estudiados durante una gran expedición paleontológica a la Tatacoa a comienzos de 2019 por un grupo internacional de científicos. Esta zona es reconocida mundialmente gracias a su riqueza fósil, que documenta muy bien el Mioceno medio con gran cantidad de ejemplares de mamíferos terrestres, cocodrilos y aves que solo vivieron en esta parte del mundo.

 


El equipo de investigadores estaba conformado, por primera vez, por científicos latinoamericanos de países como Colombia, Venezuela y Perú, quienes estaban liderados por el científico colombiano Carlos Jaramillo, del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales.

 

Junto con los Vigías del Patrimonio Paleontológico de la Tatacoa, extrajeron varias toneladas de rocas del desierto entre las que había montones de fragmentos óseos de todos los tamaños, algunas grandes de varios cientos de kilogramos y otros muy pequeños, que resultaban muy reveladores para los científicos. Entre ellos, estaba el diminuto hueso de delfín, de unos dos centímetros de largo.

 


En una clara señal de la creciente colaboración paleológica entre países latinoamericanos, Jaramillo le encargó al peruano Aldo Benites-Palomino, del Museo de Investigaciones Paleontológico de Zúrich (Suiza) y quien hasta el momento se había especializado en cetáceos de mar abierto, que estudiara la muestra para intentar descifrar a qué especie pertenecía.

 

Un raro especimen del agua dulce

 


Benites explica que, aunque la región de la Tatacoa hoy está en medio de un árido desierto, durante el Mioceno medio estaba ocupada por bosques y ríos que confluían en un enorme lago conocido como Pebas, que comprendía buena parte del centro del país y desembocaba en el Caribe. Este lago era rico en biodiversidad y en él habitaban toda clase de criaturas acuáticas ya extintas.

 

“Sabíamos que este hueso, denominado periótico, es muy importante para los cetáceos, pues ellos dependen de sus oídos para poder navegar en las aguas, por lo cual, gracias a este fósil, podríamos obtener mucha información. Con seguridad, se trataba de un mamífero acuático que vivió en el lago Pebas”, asegura Benites, y agrega que el primer paso para intentar descifrar cómo era el animal al que pertenecía fue comparar su anatomía con parientes vivos, como los delfines de agua dulce de la actualidad.

 


“Nos dimos cuenta de que no se parecía en nada a lo que conocemos, principalmente en la familia 'Iniidae', a la que pertenecen los delfines rosados de la Amazonia. También notamos que tampoco era como los fósiles de delfines publicados en Perú en 2013”, señala Benites.

 El paleontólogo agrega que, para su sorpresa, y gracias a los análisis filogenéticos, descubrieron que el pariente más cercano a este animal extinto es el delfín actual del Río Ganges, en la India: “la primera pregunta que nos hicimos fue ‘qué hace en medio de Colombia un delfín de hace trece millones de años y cuyos parientes están al otro lado del mundo”, asegura Benites-Palomino.

 De acuerdo con el científico, pese a lo exótico del hallazgo, en la prehistoria, estos animales eran muy comunes; por ejemplo, hay registros de muchas especies en las costas de Perú, que aumentan año a año. Pero se sabe muy poco de ellos.

 

“Nos dimos cuenta de que no se parecía en nada a lo que conocemos, principalmente en la familia 'Iniidae', a la que pertenecen los delfines rosados de la Amazonia”

  “Lo poco que conocemos de los delfines de río extintos es gracias a las especies vivas. Por ejemplo, especies actuales como el Rosado, el de la Plata, el del Ganges, y el recientemente extinto del Río Amarillo (en China), tienen la cabeza redonda y hocicos muy largos, con muchos dientes, que les sirven para capturar toda clase de alimentos. En el caso de sus parientes fósiles, ellos competían por quién tenía la cara más larga, y nos hemos encontrado algunos con hocicos de hasta dos metros de largo”, dice.

 Otra característica es que, además, como los ríos son muy oscuros debido a la turbulencia de los sedimentos, son animales con ojos poco desarrollados, una carencia que han compensado con oídos muy buenos”, dice.

 

Más preguntas que respuestas

 La investigación de Benites fue publicada recientemente en el 'Journal of Vertebrate Paleontology', y fue llevada a cabo en conjunto con los investigadores Gabriel Aguirre Fernández, Jorge W. Moreno Bernal, Andrés Vanegas y Carlos Jaramillo. Ellos coinciden en que este trabajo deja más preguntas que respuestas.

 “Lo que tenemos son huesos muy fragmentarios, que no nos dejan clasificar al delfín como una especie nueva. Algunas de las preguntas que intentaremos resolver ahora son por qué estos animales decidieron mudarse del agua salada al agua dulce, por qué ahora solo se encuentran en la India, qué hizo que llegaran a América y por qué se extinguieron (una posibilidad que contemplan es que fueran presas del 'Purussaurus', el caimán más grande que ha existido y que convivió con ellos temporal y espacialmente), dice.

 Para poder responder a estas preguntas, los científicos seguirán explorando el desierto de la  la Tatacoa en busca de más pistas sobre los habitantes del que fuera una vez un fértil lago.

 

Referencias:

Nicolás Bustamante. El sorprendente delfín que nadó en la Tatacoa hace millones de años. Fuente: EL TIEMPO.  21.10.2020  (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/el-delfin-prehistorico-que-nado-en-la-tatacoa-hace-millones-de-anos-historia-colombia-542505) [Última consulta 21.10.2020].


Para más información por favor consulte: Benites-Palomino, A., et al. (2020). "Miocene Freshwater Dolphins from La Venta, Huila, Colombia Suggest Independent Invasions of Riverine Environments in Tropical South America." Journal of Vertebrate Paleontology: e1812078.


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Reciente descubrimiento de un cráneo muy completo del gavial Gryposuchus colombianus en La Tatacoa ⚒

En el desierto de La Tatacoa, Huila, se descubrió el cráneo casi completo y parte del postcráneo de un gavial, un cocodrilo de hocico alarga...