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jueves, 17 de noviembre de 2022

Ricaurte Alto en Boyacá está incluido en el patrimonio geológico de interés mundial


La región de Ricaurte Alto en Boyacá, que abarca siete municipios, ha sido incluida en la lista de patrimonio geológico de interés mundial por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, según el Servicio Geológico Colombiano. Esta designación se debe a la destacada riqueza fosilífera del área, que ha permanecido en excelente estado de preservación a lo largo de la historia de la Tierra. Ricaurte Alto, ubicado entre los municipios de Villa de Leyva, Ráquira, Sáchica, Sutamarchán, Santa Sofía, Gachantivá y Arcabuco, proporciona una valiosa comprensión de la historia geológica mundial. Marcela Gómez Pérez, coordinadora del Grupo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas del Servicio Geológico Nacional, destaca este logro como significativo para Colombia y espera que inspire la valoración de otros espacios con importancia histórica y científica. La región fue objeto de estudio durante un año por académicos de las universidades de Los Andes y Rosario.

A continuación la nota publicada en Extrategia Medios:



"Esta región abarca 7 municipios del departamento boyacense fue incluido en la lista de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas.



Según el Servicio Geológico Colombiano este espacio se localiza entre los municipios de Villa de Leyva, Ráquira, Sáchica, Sutamarchán, Santa Sofía, Gachantivá y Arcabuco entró en la lista debido a su importancia para el territorio colombiano, allí resalta la riqueza fosilífera que se encuentra en excelente estado de preservación a través de la historia del planeta tierra.

La preservación en la cual se encuentra Ricaurte Alto ha permitido comprender de cierta manera la historia mundial desde la época geológica y es por esta razón que considerar este terreno como patrimonio era dentro de muchos factores una necesidad para la tierra colombiana.

Marcela Gómez Pérez, coordinadora del Grupo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas del Servicio Geológico Nacional, comentó que este sin duda alguna es un gran logro para Colombia y espera que, gracias a este paso, varios espacios tomen la importancia que históricamente merecen.

La admiración de estos lugares debe ser valorada por todos los habitantes del territorio colombiano, pues hay intereses científicos mundiales en terrenos como el de Ricaurte Alto y es importante resaltar que hay comprensión del planeta y su historia.

Este espacio, junto con otro, fue estudiado por académicos de las universidades de Los Andes y Rosario todo un año."




Referencias:


Redacción. Ricaurte Alto en Boyacá está incluido en el patrimonio geológico de interés mundial: Extrategia Medios 17.11.2022. (https://extrategiamedios.com/ricaurte-alto-en-boyaca-esta-incluido-en-el-patrimonio-geologico-de-interes-mundial/) [Última consulta 22.11.2023].




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miércoles, 15 de junio de 2022

Encuentran en Colombia una especie de tiburón extinta


 Investigadores de la Universidad del Rosario y la Universidad de Zurich (Suiza) identificaron por primera vez en Colombia el fósil de un tiburón que vivió en el norte de Sudamérica hace aproximadamente 135 millones de años. La especie bautizada con el nombre de ‘Strophodus rebecae’, medía entre cuatro y cinco metros, y fue hallada en el municipio de Zapatoca, departamento de Santander.

El descubrimiento, publicado en la revista científica PeerJ, permite estudiar cómo era el ecosistema del mar cretáceo de Colombia, los predadores y presas que lo habitaban.

Los paleontólogos Edwin Cadena, de la Universidad del Rosario, y Jorge Carrillo, de la Universidad de Zurich en Suiza, trabajaron cerca de diez años en la zona para concretar el descubrimiento. Cadena también descubrió en 2020 los primeros fósiles de un pterosaurio en el país, reptiles voladores de la Era Mesozoica que se hicieron famosos con la película Jurassic Park.

Los fósiles están en la Universidad del Rosario en Bogotá y hacen parte de su colección paleontológica, mientras se construye un museo en Zapatoca con las condiciones para exhibirlos.

Referencias:

Encuentran en Colombia una especie de tiburón extinta. Fuente: El Espectador 11.06.2022. (https://www.elespectador.com/ciencia/encuentran-en-colombia-una-especie-de-tiburon-extinta/?utm_source=interno&utm_medium=boton&utm_campaign=share_notas&utm_content=boton_facebook_share_notas&fbclid=IwAR22t9PYgJff5Gxg53KRjA6snZeOxqdBDeESAyUO28e0rXmOnZS28hjF_u0)  [Última consulta 15.06.2022].

 Para más información por favor consulte: Carrillo-Briceño JD, Cadena E. 2022. A new hybodontiform shark (Strophodus Agassiz 1838) from the Lower Cretaceous (Valanginian-Hauterivian) of Colombia. PeerJ 10:e13496 https://doi.org/10.7717/peerj.13496






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miércoles, 26 de enero de 2022

Fósiles de insectos de hace 100 millones de años descubiertos en La Calera


Un biólogo y un paleontólogo hallaron en este municipio cercano a Bogotá los restos fosilizados de una mosca de mayo y de un escarabajo. Según los datos preliminares que serán publicados en la revista científica “Cretaceous Research”, serían los primeros fósiles de insectos del Cretácico encontrados en el país.

Izquierda: ilustración de la mosca de mayo. Derecha: Fósil correspondiente a la mosca de mayo hallada en La Calera, Cundinamarca. / Foto cortesía de Andrés Alfonso y Edwin Cadena. Ilustración cortesía de Pablo Realpe


A comienzos de 2019, un grupo de paleobotánicos realizaba una salida de campo cerca de la mina La Popa, en la zona rural del municipio de La Calera (Cundinamarca). Buscaban, principalmente, fósiles de hojas. Cerca de este lugar, al costado de una pequeña montaña, se encontraba expuesto un largo muro de roca que, a medida que se acercaba al suelo, exhibía unas líneas diagonales que se diferenciaban por mucho del resto del paisaje dominado por piedra caliza.

Estas características, posiblemente desatendidas por un visitante promedio, llamaron la atención de los científicos. “Siempre que vemos una roca con este tipo de laminación, nosotros abrimos los ojos así grandes y decimos: ‘Hay que empezar a abrir, a buscar, porque tiene el potencial de tener hojas, restos de peces, restos de insectos’”, explica Edwin Cadena, paleóntologo de la Universidad del Rosario.

Y así fue. Luego de extraer varios pedazos de roca dieron con dos fragmentos en los que encontraron dos “bichitos bastante extraños”, como los define Andrés Alfonso, biólogo y estudiante de la maestría de ciencias naturales en la Universidad del Rosario. Esos bichitos, explican Cadena y Alfonso, representan los primeros dos insectos fosilizados hallados en Colombia que vivieron en el período geológico del Cretácico, hace más o menos 100 millones de años.

Pero para llegar a esa conclusión los dos investigadores primero tuvieron que trasladar los fósiles a un laboratorio. Allí estabilizaron las rocas aplicándoles un tipo de Paraloid que, como explica Cadena, es una resina acrílica que “penetra cualquier fractura e impide que se siga resquebrajando”. Luego analizaron las muestras a la luz de un estereomicroscopio, un tipo de microscopio que les permitió tener una visión tridimensional de los insectos.

Gracias a las fotos de alta resolución que lograron con estos instrumentos, empezaron la fase de descripción. Basándose en los segmentos del cuerpo, en el número de patas, en si tenían o no antenas y en otras características físicas, así como en la comparación con otros insectos descritos anteriormente por la ciencia, los investigadores concluyeron que ante sí tenían un fósil de efemróptero y otro más de coleóptero. En otras palabras, de una mosca de mayo de no más de 12 milímetros y de un escarabajo de aproximadamente medio centímetro.

Para determinar la edad, Alfonso y Cadena usaron el contexto geológico, es decir, la información que la laminación de las rocas les ofrecía. “Encima de los estratos blandos, en donde encontramos los fósiles, había unas capas de caliza y en estas encontramos amonites, que son moluscos. En realidad son los amonites los que nos indican la edad. Ahí es donde ya podemos saber que, como están debajo de esos moluscos, deben tener aproximadamente 100 millones de años”, explica el paleontólogo. Los resultados de su investigación serán publicados como comunicación corta en la revista científica Cretaceous Research.


Unos insectos poco conocidos

Hasta el momento, en el país se contaba con escasos reportes sobre insectos del Cretácico. Se sabe más, por ejemplo, de los dinosaurios, grandes reptiles marinos, peces, tortugas y crustáceos que habitaron hace 100 millones de años en lo que hoy llamamos Colombia. Por eso, Alfonso y Cadena se refieren a este período como “una ventana de desconocimiento”.

“Normalmente, cuando uno habla del Cretácico en Colombia, uno se imagina todo un mar. Siempre uno relaciona el mar, los vertebrados de Villa de Leyva y los depósitos de Zapatoca, en Santander, que son netamente marinos”, apunta Cadena. Pero según lo que encontraron ambos investigadores, hacia el norte de Suramérica, hace millones de años, también surgían otros ecosistemas, como los de agua dulce.

Para empezar, señalan, actualmente las moscas de mayo nacen y se desarrollan en agua dulce. “Eso, combinado a la evidencia que tenemos con la forma de las rocas, donde sabemos que se dieron en ambientes de baja energía y tranquilos, nos permite establecer que durante esos eventos marinos hubo momentos en los cuales los ecosistemas cambiaron y afloraron los ecosistemas de agua dulce”. Lagos, como el que se encuentra muy cerca de donde encontraron los fósiles.

“La presencia de estos insectos nos ayuda a imaginarnos cómo era el ciclo alimentario. Estos insectos, como la larva de la mosca, suelen ser detritívoros, es decir, que se alimentan de material vegetal y algas en descomposición, pero son la base de la alimentación de muchos otros animales como los peces”, complementa Alfonso.

Si bien Cadena y Alfonso celebran el descubrimiento, explican que aún falta mucha investigación en la zona, pues de los 80 metros disponibles para excavación, ellos solo exploraron dos. “Esto abre la posibilidad de mostrar el potencial que tiene un lugar no muy lejos de Bogotá para entender cómo fue el norte de Surámerica durante un período que no conocemos”, comenta Cadena.

 

Referencias:

César Giraldo Zuluaga. Fósiles de insectos de hace 100 millones de años descubiertos en La Calera. Fuente: El Espectador 25.01.2022. (https://www.elespectador.com/ciencia/fosiles-de-insectos-de-hace-100-millones-de-anos-descubiertos-en-la-calera/?fbclid=IwAR2bP-xLdeKGfIHmok_M-UfTHPYHr1yj_1uInJLrI4ZaXHj1J3g5KH6i-Q8)  [Última consulta 26.01.2022].

Para más información por favor consulte: Alfonso-Rojas, A.F., Cadena, E-A. (2022). The first benthic insects (Ephemeroptera and Coleoptera) from the Upper Cretaceous of Colombia. Cretaceous Research. 132. https://doi.org/10.1016/j.cretres.2021.105116


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sábado, 22 de enero de 2022

Revelan nuevos detalles de la vida del cangrejo quimera hallado en Colombia

Restos fósiles de los ojos y cerebro de este animal permitieron reconstruir parte de su historia..

Mirar a los ojos de una criatura que existió hace 95 millones de años puede sonar como algo imposible. Pero de alguna forma eso es lo que ha hecho en los últimos años el paleontólogo colombiano Javier Luque con la Callichimaera perplexa. Un fósil de cangrejo que en el 2019 le dio la vuelta al mundo cuando fue descrito en la revista Science Advances, no solo como una especie, género o familia nueva, sino como una rama completamente desconocida en el árbol de la vida.

Un animal único y sin precedentes, considerado como el ornitorrinco de los cangrejos, que colocó una vez más a Colombia en el mapa de la paleontología mundial. El fósil fue encontrado en Pesca, un pueblo cercano a Sogamoso (en Boyacá), en medio de un gran yacimiento de fósiles marinos con preservación excepcional, un completo tesoro para los científicos en el que, por cuestiones que podrían atribuirse a la suerte, se dieron las condiciones propicias para que cientos de individuos prehistóricos se fosilizaran, conservando incluso parte de sus tejidos blandos.

Precioso cangrejo quimera fósil mostrando sus grandes ojos. Foto: Daniel Ocampo R. (Vencejo Films).


Ahora, en un nuevo estudio que se publica hoy en la revista iScience, Luque, quien hace parte del Departamento de Biología Orgánica y Evolutiva de la Universidad de Harvard, junto a investigadores de Yale revelan nuevos detalles de cómo fue la vida de la Callichimaera perplexa y describen por qué sus ojos inusualmente grandes sugieren que este extraño cangrejo era un depredador nadador muy visual.

Y es que identificar qué lugar ocupaba este animal en el árbol de la vida era tan solo uno de los primeros pasos que los investigadores estaban dando hacia desentrañar los misterios detrás del particular animal, que rondó en la Tierra cuando por ella aún caminaban los dinosaurios.

“Una vez tuvimos claridad de la posición de la quimera en el árbol de la vida, una vez pudimos saber cómo se relacionaba con otros animales, venían muchas más preguntas como, por ejemplo, qué hacía para vivir, cómo lo hacía, en dónde vivía, si eran bebés o adultos, por qué es tan rara, por qué es una quimera, por qué es el ornitorrinco del mundo de los cangrejos, de dónde viene esa forma tan única”, explica Luque, quien asegura que todas esas preguntas, y la posibilidad para intentar darles respuesta, parten de una gran ventaja que se les presentó como paleontólogos, al contar con unos 70 ejemplares de este individuo para analizar.

La gran cantidad de fósiles de Callichimaera perplexa hallados en Boyacá representan una gran ventaja para los investigadores.. Foto: Daniel Ocampo R. (Vencejo Films).


Una oportunidad única en el mundo de los fósiles, que suelen llegar a manos de los investigadores de uno en uno —como el particular cangrejo en ámbar del sudeste asiático que fue descrito por Luque el año pasado, que es un ejemplar único en el mundo hasta el momento—, e incluso solo por partes.

“Con la quimera tenemos 70 ejemplares, una población de animales que nos permite decir cosas que de otra forma no podríamos, comparar los pequeños con los grandes, ver el rango de crecimiento entre jóvenes y adultos, o analizar lo que llamamos dimorfismo sexual, que son las diferentes formas que se presentan entre macho y hembra”, detalla el investigador.

Fósiles que además cuentan con una preservación excepcional de clase mundial, por lo que los científicos han encontrado algunos de ellos incluso con aparatos reproductores que han sido preservados, músculos, parte del cerebro y los grandes ojos de la Callichimaera, una de sus características más inusuales y llamativas debido a su enormidad.

¿Para verte mejor?

“Es como si un humano tuviera ojos del tamaño de balones de futbol, si llegáramos a tener unos ojos tan grandes quiere decir que las ventajas de poseerlos están por encima de las desventajas”

 “Una de las cosas que más nos llamó la atención, aparte de la rareza de este animal, que es muy raro, son sus ojos tan grandes. Es como en el cuento de Caperucita Roja, ‘cangrejito, qué ojos tan grandes tienes, pero para qué’. Órganos de este tamaño cuestan energía y nutrientes, además son vulnerables”, aseguró Luque y continúa: “Es como si un humano tuviera ojos del tamaño de balones de fútbol, si llegáramos a tener unos ojos tan grandes quiere decir que las ventajas de poseerlos están por encima de las desventajas”.

Los cangrejos vivos suelen tener pequeños ojos compuestos ubicados al final de un largo tallo con una órbita para cubrirlos y protegerlos. La Callichimaera; sin embargo, tiene grandes ojos sin cuencas para resguardarlos. En un principio, los investigadores pensaron que era un cangrejo en la última etapa larvaria llamada megalopa, que significa precisamente ‘ojos grandes’. Sin embargo, este es un breve momento en el desarrollo del cangrejo. A medida que madura y se convierte en un joven, se espera que el cuerpo crezca más que los ojos.


Para probar si estaban ante cangrejos bebé o ya desarrollados, Luque y la primera autora de la nueva publicación, la candidata a doctora de la Universidad de Yale, Kelsey Jenkins, analizaron más de 1.000 especímenes de cangrejos vivos y extintos que representan 15 especies de estos animales en todo su árbol genealógico. Los especímenes incluían cangrejos en diferentes etapas de desarrollo y abarcaban una variedad de hábitats, ecologías y estilos de vida.

Los investigadores midieron las dimensiones de los ojos y el cuerpo de los cangrejos desde que eran bebés hasta adultos y descubrieron que, a diferencia de otras especies, la Callichimaera mantiene sus grandes ojos durante todo el desarrollo. De hecho, eran los de más rápido crecimiento de todas las especies y podían alcanzar hasta el 16 por ciento de todo su cuerpo, que es aproximadamente del tamaño de una moneda de 500 pesos.

Para ponerlo en perspectiva, Luque explica que es como si un ser humano, que cuando es bebé tiene un cuerpo más pequeño y una cabeza más grande, conservara estas proporciones al convertirse en adulto, como tener un gran bebé de un metro con ochenta, una imagen bastante extraña. “En la naturaleza ocurre ese fenómeno de crecimiento acelerado donde los animales suelen mantener una forma de bebé pero alcanzan una madurez sexual muy rápido”, apunta el investigador.

Pero ¿qué hacían con estos grandes ojos? De acuerdo con Luque, ojos grandes inmediatamente no implica que sean cazadores, “quiere decir que los usaban activamente, no vivían enterrados en el sedimento, ni en cuevas, vivían donde necesitaban usar esos ojos grandes para capturar luz y hacer imágenes del mundo que los rodea”, detalla. Por eso la siguiente incógnita a resolver fue si estaban ante un cazador o ante una presa que quiere tener los recursos para poder escapar.

El ojo de la quimera: imagen SEM del ojo compuesto de Callichimaera perplexa. Foto: Cortesía de Javier Luque (Universidad de Harvard)


La excepcional preservación de los ojos permitió a los investigadores ver este órgano en todas sus facetas. A diferencia de los humanos, tanto insectos como crustáceos tienen ojos compuestos, formados por pequeñas celdas en forma de hexágono (como un panal de abejas), sobre los que se recibe la luz que será luego procesada por el cerebro para formar imágenes. Los mismos ojos que sobrevivieron 95 millones de años en Boyacá hasta que fueron encontrados por los paleontólogos.

Así, análisis posteriores mostraron que este cangrejo quimera era un animal con una alta agudeza visual similar a las libélulas, que se encuentran entre los principales depredadores del mundo de los insectos, y al camarón mantis. Además, la preservación de los tejidos blandos internos, como los lóbulos ópticos (tejidos neurales), mostró que se parecían más a los de las abejas y otros insectos de ojos grandes que a los de los cangrejos, y estaban adaptados a una buena iluminación.

“Todo parece indicar que este animalito quimera era un gran nadador, altamente visual y predador en condiciones de luminosidad alta”, señala Luque sobre los nuevos hallazgos alrededor de su “quimera hermosa y desconcertante” —la traducción de Callichimaera perplexa— que hoy comparte con el mundo.

Reconstrucción artística de la Callichimaera perplexa: el cangrejo más extraño que jamás haya existido. —nadando tras un camarón coma Eobodotria muisca (Cumacea). Foto: Masato Hattori


Congelados en el tiempo

Para el paleontólogo colombiano, este descubrimiento es particularmente especial porque el tipo de preservación excepcional de los fósiles de la quimera recuperados en Colombia es del mismo que el de los famosos fósiles del esquisto de Burgess o Burgess Shale, en Canadá. Una formación geológica famosa por sus fósiles que son vestigios de animales invertebrados del período Cámbrico Medio (con unos 500 millones de años de antigüedad), que además fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Aunque existen depósitos de este tipo en otros lugares del mundo, como China, Australia o Estados Unidos, esta es una condición que no se había visto en el trópico, donde las lluvias y la exuberante vegetación que caracteriza a esta zona del mundo —y la hace tan especial en materia de biodiversidad— también se convierte en una barrera para conocer cómo fue la vida en este territorio en otros momentos.

“Cuando queremos estudiar los fósiles tenemos problemas de acceso a las rocas porque están usualmente cubiertas con suelos, arcillas o con bosques, pastos y vegetación y esto hace que las rocas se dañen, así que poder encontrar este tipo de fósiles, con ese tipo de preservación en los trópicos, nos está dando nuevas avenidas para investigar esas ventanas hacia el pasado de forma excepcional con los lentes de la biodiversidad tropical”, asegura Luque.

Javier Luque (Universidad de Yale, izquierda) y Catalina Suárez (Servicio Geológico de Colombia, centro) excavando fósiles en los Andes colombianos. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt)


Y las investigaciones con la Callichimaera son solo el comienzo, pues en Colombia se cuentan con depósitos de más de 90 millones de años con preservación excepcional de estrellas de mar, erizos que mantienen sus espinas articuladas, camarones que conservan su boca, estómago, intestino y cola, entre muchos otros especímenes que esperan por ser estudiados.

El nivel de detalle de la reconstrucción de cómo fue la vida de estos animales que permiten estos extraordinarios fósiles es tanto, que en los próximos estudios con la quimera esperan incluso ser capaces de rescatar hasta rastros de pigmentos para conocer de qué color eran realmente estos particulares animales.

 

Referencias:

Alejandra López Plazas. Revelan nuevos detalles de la vida del cangrejo quimera hallado en Colombia. Fuente: El Tiempo 21.01.2022. (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/callichimaera-perplexa-asi-fue-la-vida-de-este-cangrejo-prehistorico-646105?fbclid=IwAR17hGhYTBFf2ynAV5wcqqXgoUjSSHJLdaFok731ZOMJcYW-Tw5M_eSEa-U)  [Última consulta 22.01.2022].

Para más información por favor consulte: Jenkins, K. M., Briggs, D. E. G., & Luque, J. (2022). The remarkable visual system of a Cretaceous crab. iScience, 25, 103579. https://doi.org/10.1016/j.isci.2021.103579 

 

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sábado, 3 de abril de 2021

El origen de los bosques tropicales actuales a partir de la extinción masiva de finales del Cretácico

 Cómo el asteroide que mató a los dinosaurios hizo nacer el bosque tropical de la Amazonía

 

SPL - El impacto del asteroide hace 66 millones de años probablemente no solo llevó a la extinción de los dinosaurios.


Se sabe que el impacto de un asteroide es la causa más probable de la extinción de los dinosaurios, ¿pero qué pasó con las plantas?

 Un estudio desarrollado en Panamá, con muestras tomadas en Colombia, apunta a que el evento dio origen a las selvas tropicales que hoy conocemos en nuestro planeta.

 Los investigadores utilizaron polen y hojas fosilizadas del suelo colombiano para investigar cómo ese evento cambió los bosques tropicales de América del Sur.

 Después de que una roca espacial de 12 km de ancho golpeara la Tierra hace 66 millones de años, el tipo de vegetación que formaba estos bosques cambió drásticamente.

  La doctora Mónica Carvalho, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá y coautora del estudio, dijo: "Nuestro equipo examinó más de 50.000 registros de polen fósil y más de 6.000 fósiles de hojas de antes y después del impacto".

 El equipo ha descrito sus hallazgos en la prestigiosa revista Science.

 

¿Qué hallazgos hicieron?

 

Las selvas tropicales modernas son densas, con copas espesas, a diferencia de lo que había en el período Cretácico tardío


Los científicos descubrieron que las plantas coníferas y los helechos eran comunes antes de que el enorme asteroide impactara la Tierra en lo que ahora es la península de Yucatán, México.

 

Los misterios del cráter Chicxulub, el sitio en México donde los científicos creen que comenzó el fin de los dinosaurios

Pero después del evento devastador, la diversidad de plantas se redujo en aproximadamente un 45% y las extinciones se generalizaron, particularmente entre las plantas con semillas.

 Los bosques se recuperaron durante los siguientes seis millones de años, pero las angiospermas, o plantas con flores, llegaron para dominar esas zonas de vegetación.

 La estructura de los bosques tropicales también cambió como resultado de esta transición.

 Durante el período Cretácico tardío, cuando los dinosaurios todavía estaban vivos, los árboles que formaban los bosques estaban muy espaciados.

 Sus copas no estaban encima unas de las otras, lo que dejaba áreas abiertas que eran iluminadas por el sol en el suelo del bosque.

 Así fue el último día de los dinosaurios después del impacto del meteorito que acabó con ellos

Pero después del impacto, los bosques desarrollaron una formación densa que permitió que llegara mucha menos luz al suelo.

 Pero ¿cómo transformó el impacto los escasos bosques tropicales ricos en coníferas de la era de los dinosaurios en las selvas tropicales de hoy, con sus imponentes árboles llenos de flores y orquídeas multicolores?

 

El cambio radical

A partir de su análisis del polen y las hojas, los investigadores proponen tres explicaciones diferentes.

 En primer lugar, los dinosaurios podrían haber evitado que el bosque fuera denso al alimentarse y pisotear las plantas que crecían en las zonas bajas de los bosques.

 Una segunda explicación es que la caída de cenizas tras el impacto enriqueció los suelos de los trópicos, lo que dio una ventaja a las plantas con flores que crecen más rápido.

 La tercera explicación es que la extinción particular de las especies de coníferas creó una oportunidad para que las plantas con flores tomaran su lugar.

 Estas ideas, dice el equipo, no son mutuamente excluyentes y todas podrían haber contribuido al resultado que vemos hoy.

 "La lección aprendida aquí es que bajo perturbaciones rápidas... los ecosistemas tropicales no solo se recuperan; son reemplazados, y el proceso lleva mucho tiempo", concluye la doctora Carvalho.


Referencias:

Cómo el asteroide que mató a los dinosaurios hizo nacer el bosque tropical de la Amazonía. Fuente: BBC News Mundo 03.04.2021  (https://www.bbc.com/mundo/noticias-56621391?fbclid=IwAR0cUf68zsKtGCEM84KZLfnCNp2j6GHbrATcndtgcTa-lFnjjOoQANk6vUM) [Última consulta 03.04.2021].

 

Para más información por favor consulte: Carvalho, M. R., et al. (2021). "Extinction at the end-Cretaceous and the origin of modern Neotropical rainforests." Science 372(6537): 63-68.

 

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jueves, 18 de junio de 2020

Primer registro de reptiles voladores en Colombia

A propósito del primer registro de reptiles voladores en Colombia compartimos un par de artículos de los periódicos El Espectador y el Tiempo sobre esta importante noticia para la Paleontología colombiana.

Colombia tuvo reptiles voladores hace 135 millones de años

Un reciente descubrimiento del paleontólogo colombiano Edwin Cadena, confirmó que en Colombia existieron reptiles alados hace millones de años.

Sebastian Ganso  pixabay


Hace 135 millones de años, los cielos de Colombia eran navegados por reptiles alados. Así lo confirma un hallazgo del paleontólogo Edwin Cadena, quien descubrió los primeros fósiles de un pterosaurio en el país.

El descubrimiento tuvo lugar en Zapatoca, Santander, un lugar al que el investigador se refiere como “un mar de fósiles”. Allí, el paleontólogo e investigador de la Universidad del Rosario encontró entre los restos fósiles, partes de una mandíbula y de algunas extremidades de un reptil volador.

“Los pterosaurios fueron los primeros vertebrados en volar. Lo lograron varios millones de años antes que las aves o murciélagos actuales, surcando los cielos del tiempo de los dinosaurios”, explicó Cadena.

Aunque en Suramérica se han encontrado otros restos fósiles de reptiles voladores el investigador resaltó que “nunca se había descubierto este grupo de reptiles voladores fósiles en el país”. “Por décadas paleontólogos colombianos habían intentado encontrar los primeros fósiles de este extinto grupo de voladores en nuestro país y su perseverancia tuvo finalmente recompensa”, agregó.

La investigación fue publicada en la revista Cretaceous Research, en cooperación con científicos británicos de las universidades de Leicester y Portsmouth. Este descubrimiento es una contribución al conocimiento de la paleobiodiversidad del país y una muestra de que aún hay mucho por explorar y conocer en el campo de la Paleontología en Colombia.

 Referencias:

Colombia tuvo reptiles voladores hace 135 millones de años. Fuente: El Espectador  07.07.2020 (https://www.elespectador.com/ciencia/colombia-tuvo-reptiles-voladores-hace-135-millones-de-anos-article/) [Última consulta 07.07.2020].

 

Así encontraron el primer pterosaurio en Colombia



El paleontólogo Edwin Cadena descubrió, en Zapatoca (Santander), los fósiles de un reptil alado.

Hace 150 millones de años, cuando la tierra era dominada por los imponentes dinosaurios, los cielos tenían un solo dueño alado. Eran los pterosaurios, los primeros vertebrados voladores.

Aunque no son del mismo grupo que los dinosaurios (por razones que serán explicadas más adelante), su imagen es habitual entre las reconstrucciones de escenarios prehistóricos en museos, libros y películas.

Los pterosaurios, que podían alcanzar los 8 metros de largo y, sin embargo, pesar tan solo 250 kilogramos, son para los científicos seres tan fascinantes como esquivos. Sus registros fósiles, pertenecientes a la era Mesozoica, son supremamente apetecidos por los paleontólogos, quienes los buscan para desentrañar la evolución de animales como las aves.

El Reino Unido y China son dos de los países con más registros fósiles de pterosaurios. En Latinoamérica, Brasil es el que cuenta con el mayor número de fósiles de este grupo. Sin embargo, en otras naciones como Colombia, en las que se han descubierto fósiles de animales prehistóricos, los pterosaurios eran un sueño para los paleontólogos, hasta ahora.

Sección transversal de la mandíbula del pterosaurio, en la que se detalla su bajo grosor


En los próximos días será publicado, en la revista científica Cretaceous Research, un estudio que describe el registro del primer pterosaurio en territorio colombiano, un hallazgo que hizo, en enero del 2017, en el municipio de Zapatoca, Santander, el investigador de la Universidad del Rosario Edwin Cadena.

Cadena estaba haciendo excavaciones en búsqueda de fósiles de tortugas prehistóricas, su principal objeto de estudio, en un yacimiento que conocía bien, pues en él ya había hecho importantes hallazgos que ha publicado en revistas científicas.

Pero ese día de enero, Cadena encontró una pieza que no pudo identificar porque no se parecía en nada a las estructuras morfológicas de las tortugas u otro de los vertebrados fósiles encontrados antes en Zapatoca..

“Era un día bastante soleado y llevaba ya varias horas caminando sin encontrar nada que me sorprendiera; sin embargo, en el camino de regreso a casa se me ocurrió tomar un sendero unos pocos metros arriba del que solía tomar y fue cuando avisté los fragmentos fósiles”, cuenta Cadena, quien recolectó las piezas para estudiarlas en su laboratorio en la Universidad del Rosario y descifrar a qué misterioso animal pertenecían aquellos huesos.

El vuelo del pterosaurio

Viajar al pasado para identificar a estas criaturas no es un trabajo fácil ni rápido: primero, se deben tomar tantos datos como sea posible en campo. Se hacen mediciones, se toman fotos de la roca en las que están los fósiles y se hacen análisis geoquímicos del terreno. Luego, los investigadores llevan las muestras colectadas al laboratorio, donde, con precisión quirúrgica y con sustancias químicas como ácidos, separan la roca de los huesos.

En ese momento comienza el estudio detallado de los fósiles, principalmente comparándolos con otros que ya se conocen para entender a qué página del libro de la evolución pertenecen. Cadena pudo constatar que entre las piezas había fragmentos del radio y de las falanges, así como una porción de la mandíbula de un pterosaurio inédito en Colombia.

La mandíbula completa hallada por los científicos en Zapatoca


De acuerdo con el científico, esta última pieza óseas es clave, pues con ella los paleontólogos pueden conocer datos como su tamaño o el tipo de dientes que tenía.

“Establecimos la identidad del pterosaurio gracias a unas fracturas naturales que tenía el hueso y que nos permitieron ver su parte interna. Notamos que los huesos tenían unos espacios huecos, una característica que se conoce como neumaticidad ósea y que fue una adaptación de estos reptiles voladores para alivianar su peso y poder emprender el vuelo”, explica Cadena.

Posteriormente, el investigador comparó las piezas con otras descritas en la literatura científica y con especímenes más completos para intentar descifrar a qué especie o, por lo menos, a qué familia taxonómica pertenecía. Pudo establecer que el pterosaurio hallado pertenece a la superfamilia de los ornithoqueiroideos.

Cadena contactó a los paleontólogos británicos David Unwin y David Martill (coautores del artículo que será publicado).

“Empezamos a intercambiar información y definimos que aunque no teníamos todo el esqueleto era un hallazgo sin precedentes por su edad de 135 millones de años de antigüedad, mucho más viejo que los pterosaurios de Brasil”, dice Cadena.

“Aunque son fragmentarios, los nuevos fósiles descubiertos por Edwin son muy significativos. Los pterosaurios, los reptiles voladores de la era Mesozoica, son extremadamente raros. Sus huesos son muy delicados y solo se conservan en circunstancias excepcionales. Hay un par de localidades en Brasil y una en Argentina que han arrojado algunos especímenes espectaculares, pero muchos de los ejemplares de Brasil probablemente fueron destruidos en el incendio del museo de Río, en 2018", indica Martill.

Según el científico, no se habían encontrado pterosaurios en Colombia o países como Ecuador o Surinam.

"Solamente contábamos con uno o dos de Chile, Venezuela y Perú..., así que puedes ver que son increíblemente raros”, añade.

Y continúa: “El material de Edwin en realidad está bien conservado, dado que es fragmentario y sugiere que puede haber más por descubrir. Si hay más, el sitio podría resultar tan emocionante como los de Santana do Cariri, en Brasil. Una cosa que hace que los fósiles sean muy importantes, aunque sean fragmentarios, es que provienen de una parte del período Cretácico llamada Valanginia, donde los pterosaurios de todo el mundo son casi desconocidos. Entonces llenan un vacío en el registro fósil”.

Las pesquisas también llevaron a los científicos a percatarse de que, en la década de los 50, el paleontólogo estadounidense Jason Macgregor encontró en Cundinamarca una pieza ósea de un pterosaurio. No obstante, el fósil fue llevado al museo de la Universidad de California en Berkeley sin ser descrito. La pieza sigue allí.

Una vida dedicada a los fósiles

Cadena asegura que su descubrimiento tiene un valor que trasciende lo científico, pues fue hecho en su lugar de origen. “Yo nací en Zapatoca y crecí viendo fósiles. Desde pequeño me aficioné por ellos, y esta experiencia fue determinante para que decidiera convertirme en paleontólogo”, cuenta.

De su infancia, Cadena recuerda cómo su interés por los fósiles le costaba constantes llamados de atención de su mamá: “Me regañaba porque decía que ya no había espacio en la casa para tantas rocas y que estas lo llenaban todo de polvo”, recuerda.

Para perseguir su sueño, Cadena primero estudió geología en la Universidad Industrial de Santander y, después de trabajar en el Instituto Smithsonian en Panamá, se fue a hacer una maestría en paleontología en la Universidad de la Florida y un doctorado en la misma disciplina en la Universidad Estatal de Carolina del Norte.

Desde el 2018 es profesor de la Universidad del Rosario, institución en la cual adelanta investigaciones en paleontología molecular. Estudios que le permitieron volver a su tierra natal para ver a fondo esos organismos extintos que le apasionan.

“Hace millones de años, Colombia estaba sumergida bajo el mar, y Zapatoca, y todo Santander, eran como el Caribe, una zona de transición entre mar y playa. Estos lugares eran escogidos por animales como tortugas y cocodrilos para poner huevos y alimentarse, y por los grandes depredadores, como los pterosaurios, para alimentarse de ellos”, dice.

“Eran criaturas fascinantes: no solo fueron los primeros en conquistar el aire, sino que tienen una historia evolutiva particular, pues mientras los más antiguos eran pequeños y tenían muchos dientes, a medida que pasó el tiempo y se fueron dispersando por todo el planeta aumentaron su tamaño y perdieron los dientes. Algunos desarrollaron crestas en el cráneo, otros, unas espinas largas”, afirma Cadena.

Cadena agrega que si bien estaban cerca en la escala evolutiva y compartieron el hábitat con dinosaurios, los pterosaurios eran un grupo diferente. Las principales diferencias estaban en la mencionada baja densidad ósea de los pterosaurios, en un orificio que estos tenían en la pelvis y en una suerte de cresta en el húmero que tenían los dinosaurios, pero no los reptiles voladores.

“Son seres icónicos y reconocidos. Muchos crecimos viéndolos en libros, películas y dibujos animados. Hasta hay un pokemon pterosaurio. Es emocionante haber logrado este hallazgo perseguido por décadas, y pensar que nuestro pterosaurio será incluido en los libros de historia. Pero lo que más me motiva es pensar que los niños se van a emocionar de saber que estos animales volaron por nuestros cielos”, apunta.

 

Referencias:

Nicolás Bustamante Hernández. Así encontraron el primer pterosaurio en Colombia. Fuente: El Tiempo 08.07.2020 (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/fosil-de-primer-pterosaurio-en-colombia-fue-hallado-en-santander-515020?fbclid=IwAR3WLeVm1B4J7A2jrAzA8gciS6_ZvWY6n_JMawryulIKnC1Vof5ZX5J1D7I) [Última consulta 08.07.2020].

  

Para más información por favor consulte: Cadena, E.-A., et al. (2020). "Lower Cretaceous pterosaurs from Colombia." Cretaceous Research: 104526.


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lunes, 24 de febrero de 2020

Registro de dientes de condrictios (tiburones) en rocas del Cretácico de Yaguará, Huila

Hallaron dientes fósiles de tiburones del Cretácico en Yaguará, Huila



Los tiburones en el registro fósil de Colombia son poco conocidos. El presente estudio se desarrolló en la Formación Loma Gorda, de la cual se extrajeron y analizaron 21 ejemplares dentarios fósiles, algunos de estos fragmentados y otros completos, de esta especie prehistórica.

En capas de fosforitas y lodolitas calcáreas grises de la Formación Loma Gorda, en cercanías de la cabecera municipal de Yaguará en el departamento del Huila, se encontraron dientes fósiles de condrictios; estos fueron extraídos de la roca por medios mecánicos, para ser comparados con las especies encontradas en la bibliografía e identificarlos. Las especies halladas fueron: Ptychodus mortoni (orden Hybodontiformes), Squalicorax falcatus y Cretodus crassidens (orden Lamniformes).

Este hallazgo constituye el primer registro de estas especies en el territorio colombiano; lo que permite extender su distribución paleogeográfica en la región norte de Suramérica, que hasta ahora estaba limitada a África, Europa, Asia y Norteamérica, a excepción del Ptychodus mortoni que ha sido descrito antes en Venezuela.

Las muestras fueron recolectadas en la Quebrada Montañitas, en el municipio de Yaguará. Según el estudio, a lo largo de esta quebrada aflora la Formación Loma Gorda, la cual se encuentra infrayacida por la Formación Hondita y suprayacida por el Grupo Olini,sobre esta se encuentra la Formación La Tabla siendo la última formación del Cretácico en la zona. La Formación Loma Gorda está compuesta por una serie de capas de lodolitas grises, con niveles de fosforitas, y depósitos marinos de edad (Turoniano – Santoniano inferior).

Materiales y métodos

En el estudio adelantado por la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, se recolectaron aproximadamente 2 kilogramos de roca de una capa de fosforitas por métodos mecánicos. El punto de extracción se georreferenció por medio de un GPS Garmin Oregón 200. Posteriormente se transportaron al laboratorio de estudios paleontológicos de la Universidad de Caldas. Se utilizó para la extracción mecánica de los restos fósiles y un percutor neumático conectado a un compresor Devalt.

También, se logró extraer de la roca 21 dientes de condrictios seleccionando 9 dientes por su alto grado de preservación.

Especies encontradas

1. Hybodontiformes

1.1 Ptychodus mortoni

Clase Chondrichthyes [22]

Orden: Hybodontiformes

Familia: Ptychodontidae [23]

Género: Ptychodus [1]

Ptychodus mortoni [25]

 

2.2 Lamniformes

2.2 Cretodus crassidens

Clase: Chondrichthyes [22]

Orden: Lamniformes [6]

Familia: Cretoxyrhinidae [17]

Género: Cretodus [30]

Cretodus crassidens [16]

 

 Referencias:

Jenifer Osorio. Hallaron dientes fósiles de tiburones del Cretácico en Yaguará, Huila. Fuente: OndaOpita  24.02.2020  (http://www.ondaopita.com/?p=14754&fbclid=IwAR031szCsoiX7T3zwjbrWIEQX9cqf6Fh2eS5HbIIP0D45g2rA6PwkcF8U4E) [Última consulta 24.02.2020].

 

Para más información por favor consulte:  Niño-Garcia, A. and P. A. M.-V. Juan Diego Parra-Mosqura (2019). "Registro de dientes de condrictios del Cretácico superior en fosforitas de la formación loma gorda."Boletín de Ciencias de la Tierra 46: 27-32.


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Reciente descubrimiento de un cráneo muy completo del gavial Gryposuchus colombianus en La Tatacoa ⚒

En el desierto de La Tatacoa, Huila, se descubrió el cráneo casi completo y parte del postcráneo de un gavial, un cocodrilo de hocico alarga...