domingo, 16 de abril de 2023

La prehistoria del Atlántico tiene su lugar en La Peña

 El Museo Paleontológico de La Peña conserva 3.000 piezas fósiles.  Mastodontes y gliptodontes, fueron especies que habitaron en el sur del departamento.


Considerado un cuerpo de agua vital para las comunidades que lo rodean, el Embalse del Guájaro se impone en la geografía del sur del Atlántico extendiéndose entre los municipios de Sabanalarga, Luruaco, Repelón y Manatí. El lugar es el hogar de plantas y animales silvestres como lagartos de monte, iguanas y aves cantadoras, entre otras especies.


A lo largo del tiempo, la Tierra ha transcurrido por distintos periodos geológicos que han provocado incontables cambios que van desde la creación de nuevos ecosistemas, hasta la extinción de diversos animales y plantas.

El territorio atlanticense no fue la excepción de tales acontecimientos históricos. En el corregimiento de La Peña, jurisdicción del municipio de Sabanalarga, se encuentra una importante colección paleontológica valiosa por su contenido histórico y antropológico.

Fósil del cráneo y de la piel de un cocodrilo. Jennifer Blanco


El MUPAPA

Con más de tres mil piezas en su acervo, el Museo Paleontológico de La Peña (Mupapa), le hace frente a salvaguardar restos fósiles de distintos periodos geológicos como el Cretácico, iniciando hace 145 millones de años; el Mioceno Medio, llevándose a cabo hace 23 millones de años y el periodo Cuaternario, desarrollándose hace 2 millones de años aproximadamente.

El museo conserva además semillas fosilizadas y una importante colección de figuras de arcilla realizadas por comunidades indígenas Mokaná, ofreciendo importantes indicios de las prácticas y costumbres de esta tribu que se asentó en el Atlántico.

Restos fósiles marinos encontrados en inmediaciones al Embalse del Guajaro. Jennifer Blanco


Entre la invaluable colección, se encuentran restos fósiles de megaterios (Osos perezosos gigantes), mastodontes y Gonfotéridos (parientes de los elefantes), gliptodontes (parientes gigantes de los armadillos) y esmilodontes (conocido como tigre diente de sable), todos pertenecientes a la época de la megafauna.



Los fósiles que posee MUPAPA han sido hallazgos fortuitos desde hace más de veinte años por parte de campesinos locales que en medio de su trabajo de siembra, recolección, pesca y demás, han ido encontrando estas invaluables piezas y entregados a museo para su conservación.

Al final del malecón del embalse en el sector de la Peña, una imponente roca sobresale ante el paisaje. Se trata de un fósil de hace más de cinco mil años que ha sido testigo de numerosos acontecimientos. Sin embargo, desconocedores del valor histórico grafitearon el emblemático monumento natural.

Fósil gigante ubicado al finalizar el malecón de La Peña en el Embalse del Guájaro. Jennifer Blanco


El guardián del MUPAPA

El docente de Ciencias Sociales de la Institución Técnica Educativa de La Peña, Luis Arjona, ha sido el guardián que durante más de veinte años ha estado al frente del proyecto. Sus estudios e investigaciones de la mano de la comunidad y estudiantes que forma, han contribuido al enriquecimiento de la información con la que cuenta MUPAPA.

Luis Arjona, director del MUPAPA, exhibiendo un fósil de una semilla. Jennifer Blanco


“Esta es la única entidad que ofrece en el Caribe colombiano exposiciones paleontológicas de restos fósiles pertenecientes al periodo cuaternario y cretácico”, expresó Arjona.

El director del museo afirma que: “El Atlántico debe apropiarse de todo el trabajo científico que se ha realizado en este lugar desde la composición de los bosques secos tropicales hasta la gran flora y fauna”.

El temor más grande de este guardián es no saber quién continuará con el arduo trabajo que ha realizado durante más de dos décadas.

Arjona realizando trabajos de limpieza a los fósiles de MUPAPA. Jennifer Blanco


Esfuerzos para continuar

La Fundación Ciencias Naturales ‘Funcinat’, es la entidad encargada de liderar el proyecto museológico. Niños, jóvenes y adultos pertenecientes al corregimiento, realizan un papel fundamental en la contribución que le realizan al proyecto.

Espacio afectado por la emergencia invernal. Con los escasos recursos que recibe el proyecto, están tratando de recuperar el lugar poco a poco. Jennifer Blanco


Actualmente, el museo se encuentra pasando por un penoso momento debido al desbordamiento que sufrió el Embalse del Guájaro a finales del año anterior. Esto hizo que las aguas entraran a la edificación provocando daños irreparables en la museografía. Sin embargo, las piezas fueron debidamente protegidas en el segundo piso.

El proyecto no posee recursos, tampoco cuenta con el apoyo de entidades gubernamentales y ante el abandono que padece, el docente Arjona en compañía de sus estudiantes y líderes de la comunidad, aúnan esfuerzos para que MUPAPA  no se detenga.

Con rústicas herramientas, el docente continúa con sus investigaciones para luego compartirlas con los jóvenes estudiantes del corregimiento.

Restos fósiles de árboles que existieron en el sur del departamento hace miles de años. Jennifer Blanco


Voces cercanas a MUPAPA

Entretanto, estudiantes de la Universidad del Norte acuden periódicamente al museo bajo el liderazgo Aldo Fernando Rincón, docente del Departamento de Física y Ciencias de la universidad, con el propósito de realizar trabajos de campo sobre los fósiles.

“El calor de nuestro Caribe impide que muchos fósiles se conserven. Por esta razón, la colección con la que cuenta el MUPAPA es importante por el valor histórico que posee. Nosotros ignoramos lo que está bajo nuestros pies y por eso nuestro propósito es proteger todo estos fósiles que son patrimonio paleontológico de todos los colombianos”.

El docente investigador añadió: “Desafortunadamente, muchas poblaciones como Arroyo de Piedra, Repelón y La Peña, la gente desconoce que son símbolos de organismos del pasado y queremos crear consciencia. Estamos tratando de explicarle a los pobladores lo que representan estos elementos fósiles”.

Restos fósiles de Gonfotéridos hallados en La Peña, Sabanalarga.. Jennifer Blanco


Por su parte, Domingo Ariza, líder del corregimiento, expresa que: “El MUPAPA es importante para nuestra comunidad. Somos el único corregimiento que cuenta con tantas piezas como estas. Las nuevas generaciones deben proteger estos elementos”.

Ariza añadió: "Nosotros debemos valorar más estas piezas que nos representan y nos dicen lo que ocurrió hace millones de años".

Jennifer Blanco

 

Referencias:

Aldair Zamora. La prehistoria del Atlántico tiene su lugar en La Peña. Fuente: El Heraldo 16.04.2022 (https://www.elheraldo.co/cultura/la-prehistoria-del-atlantico-tiene-su-lugar-en-la-pena-993411?fbclid=IwAR2pdjleCe2Fx9-Y3FxJZCPXBixyi0T3_dHiP4WD1h9ojGFXJubktRCIRXI) [Última consulta 13.09.2023].

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viernes, 3 de marzo de 2023

Descubren en Villavieja fósil de tortuga de 13 millones de años

 

El descubrimiento lo hizo el paleontólogo colombiano Edwin Cadena, profesor de la Universidad del Rosario, en el desierto de La Tatacoa. El hallazgo fue publicado recientemente en la revista científica internacional Geodiversitas. Este es el registro más antiguo en el país del género de la tortuga Podocnemis o tortuga de río como se conoce comúnmente, especie que actualmente está en peligro de extinción.

El paleontólogo colombiano Edwin Cadena, profesor de la Universidad del Rosario, junto con Rubén Darío Vanegas, del Museo de Historia Natural de La Tatacoa, en el municipio de Villavieja, descubrieron un fósil de la tortuga acuática y establecieron que es el registro más antiguo del género Podocnemis hasta ahora conocido en el país, hallazgo que fue publicado recientemente en la revista científica internacional Geodiversitas.

“De acuerdo con nuestra investigación del fósil, esta especie de tortuga habitó el territorio nacional hace 13 millones de años, durante una época geológica llamada el Mioceno Medio”, dijo Edwin Cadena, al explicar que la nueva especie fue bautizada Podocnemis tatacoensis, en honor a la zona donde fue encontrada, el desierto de La Tatacoa, en el norte del Huila.

 Para el paleontólogo colombiano, “algo interesante de este fósil es la presencia de unos forámenes o pequeños orificios en la unión entre la parte dorsal del caparazón y el plastrón o peto, que permiten identificarlo como perteneciente al género Podocnemis”.

“El fósil encontrado, en comparación con las tortugas de su mismo género que actualmente viven en el país, presenta algunas diferencias en la forma y número de los huesos, llamados neurales, y en los escudos queratinizados que los recubrían. Por ello es que, podemos definir que se trató de una especie diferente a las que existen actualmente”, comentó el profesor del programa en Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario.

Así fue como se descubrió el espécimen. Hace 13 millones de años, Villavieja era un sistema de ríos e incluso lagos pequeños y en estos ecosistemas era que habitaba la tortuga


La evolución

“Hasta ahora, la historia evolutiva de las tortugas Podocnemis que habitan en el río Magdalena y los ríos de la Amazonía y Orinoquía de Colombia es controversial, pues datos moleculares indican que han estado morando por varios millones de años esta zona del norte de Suramérica”, dijo el paleontólogo.

“Sin embargo, validar esta hipótesis con fósiles es un desafío debido a la ausencia de especímenes completos. Aquí es donde Podocnemis tatacoensis marca una diferencia por su excelente preservación que permite validar que al menos este grupo de tortugas ha habitado nuestro país durante los últimos 13 millones de años”, resaltó el investigador.

Para el profesor Cadena este es un hallazgo que permite aportar un pequeño grano de arena a los planes de conservación y preservación de las tortugas actuales.

“Es difícil crear conciencia de preservación en las comunidades y pobladores cercanos a los ambientes donde estas tortugas viven si desconocemos su historia. Saber que estas tortugas han habitado nuestro país por millones de años y que en tan solo unas décadas podríamos acabar con todo este largo viaje evolutivo que han tenido, es sin duda una razón para repensar antes de cazarlas o destruir sus ecosistemas”, señaló.

Reconstrucción del espécimen. Desde que se escribió el artículo científico y la investigación fue aceptada en revista científica internacional Geodiversitas trascurrió cerca de un año. Y pasó por procesos de revisión por parte de otros investigadores


Aportes de la paleontología

Edwin Cadena considera que este descubrimiento permite reconstruir el pasado de las especies que han habitado nuestro país, además de consolidar el conocimiento sobre la paleobiodiversidad de un lugar como Colombia, que se destaca a nivel mundial por el gran número de especies actuales que tiene en diferentes grupos como aves y reptiles.

 

“Para la Paleontología de Colombia y del Departamento del Huila, muestra la gran riqueza en términos de patrimonio paleontológico con que cuenta el país y esta región. También, a diferencia de otras naciones donde encontrar una nueva especie fósil es algo ya no tan común, aquí en Colombia es algo que está en crecimiento, en parte porque no teníamos un gran grupo de paleontólogos nacionales con actividad fuerte en investigación, o porque hay muchas zonas de nuestro país aún por explorar en cuanto a su registro fósil”, consideró.

Este fósil descubierto se encuentra en exhibición en el Museo de Historia Natural La Tatacoa, ubicado en el Centro Poblado La Victoria, en la parte norte del Desierto de La Tatacoa.

Fósil de la tortuga acuática descubierta en Colombia. Es el registro más antiguo de esta especie hasta ahora conocido en el país.



Historia del hallazgo

Desde allí, Rubén Darío Vanegas contó que el hallazgo fue en una salida de campo en julio del año 2020, hacia la zona denominada por los vigías como Tatacoita, esto como parte de un proyecto de foto trampeo para el avistamiento de las especies que habitan el bosque seco tropical.

“Junto a Andrés, Diego y Sergio llegamos a la zona que ya conocíamos por poseer fósiles, así que luego de instalar las cámaras nos dirigimos a prospectar y ver qué podían descubrir, siempre que vamos a campo se lleva esa ilusión de encontrar algo importante, completo, raro o nuevas especies, pero no siempre suele pasar. Como el lugar es grande Andres, Diego y Sergio se van en una dirección y yo me quedo en una pequeña cárcava atraído por restos de peces y un enorme diente de Purussaurus, es allí donde en seguida veo unos fragmentos de un caparazón de tortuga color café claro disgregados por efecto del agua que estaba erosionando la roca. Me llamó la atención una parte que tenía un grosor y forma diferente, algo que no había visto en tantos años buscando fósiles”.

Luego de la excavación recopilando todas las piezas, tenía 2 colores uno oscuro y otro claro, y de constatar que estaba casi toda tanto caparazón como plastrón, pensó en armarla. Le contó a sus compañeros del hallazgo. Tomaron los datos necesarios y en 3 bolsitas llevaron los fragmentos al Museo, para intentar ensamblarlos en el laboratorio. “Después de unos meses de trabajo, un poco de anatomía comparada con caparazones de tortugas actuales para ver donde encajaba cada pieza me di cuenta de que faltaban unos fragmentos así que regresamos al lugar y con un tamizaje descubrí piezas”.

Luego de finalizar la preparación, la colección del museo tenía un espécimen pequeño y completo para exhibición futura. Pero, resultó que en una ocasión les visitó el paleontólogo Edwin Cadena, “estábamos revisando otra tortuga que se descubrió con cráneo la cual estamos estudiando y esperamos pronto darla a conocer, le enseñamos la tortuga ya lista y nos dijo ‘esta no la tenía en el radar’ y empezó a realizar las mediciones, toma de datos y fotografías para su posterior análisis, y pues no pasó mucho tiempo para que Edwin nos envíara un correo confirmándonos que habíamos hallado una nueva especie”.

Podocnemis tatacoensis.


Epicentro de investigación

De acuerdo con Rubén Darío Vanegas, La Tatacoa se ha venido convirtiendo en uno de los epicentros en la investigación paleontológica, con los recientes descubrimientos. Hace poco lograron publicar un delfín de río que habitó la Tatacoa hace millones de años, 2 especies de tortugas gigantes, una nueva especie de tortuga relacionada con una que habita Colombia en la costa caribe, hormigueros, estudios geológicos, entre otros.

“Esta nueva investigación nos permite fortalecer el conocimiento e interpretación que tenemos de este yacimiento, es por eso que descubrir nuevos organismos nos ayuda a completar páginas en ese libro sobre la historia de nuestro país que los científicos estamos tratando de contar para así contribuir a la preservación de la biodiversidad”.

Destacó que en todos estos años de apropiación social del conocimiento que ha venido adelantando el Museo de Historia Natural la Tatacoa, región de influencia del desierto, las comunidades sienten alto grado de pertenecía e interés hacia este tipo de hallazgos y posteriores estudios, puesto que están dando reconocimiento a la zona y pone en el ojo del turismo a estos lugares a veces olvidados.

Ha sido tan importante el trabajo realizado por el equipo del museo, que muchos de los agricultores dueños de la mayoría de los terrenos cuando ven o descubren algo en sus fincas de inmediato pasan al museo a reportarlos, enseñan fotografías, deponen tiempo para revisión, ello en aras de que sean extraídos de forma correcta y estudiados, con el fin de saber qué era eso que ellos descubrieron. Luego esperan con ansias la exhibición de estos fósiles, para llevar a sus familiares y amigos y contarles lo descubierto en sus fincas.

En Villavieja se está realizando algo que sus terruños han denominado Turismo paleontológico en el desierto de la Tatacoa, Colombia. Este es un proyecto financiado por MinCiencias Colombia junto a la Universidad del Rosario y el Museo de Historia Natural la Tatacoa, para desarrollar el turismo paleontológico en el desierto, una de las regiones fosilíferas más importantes del norte de América del Sur.

hallazgo de una tortuga con el paleontólogo Edwin Cadena.




Rubén Darío Vanegas en campo realizando una excavación.


Referencias:

Caterin Manchola. Descubren en Villavieja fósil de tortuga de 13 millones de años.Fuente: La Nación 03.03.2023 (https://www.lanacion.com.co/descubren-en-villavieja-fosil-de-tortuga-de-13-millones-de-anos/?fbclid=IwAR18AiudemQX3bXPbQgmBeeVAEdCt_7xJO4jCWW8pGDm2XU2f7Hg9IJpbHk) [Última consulta 14.09.2023].


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jueves, 13 de octubre de 2022

Campesino en Atlántico descubre restos de un mastodonte cerca a su casa

 Para información actualizada por favor visita https://titanoboaforest.com/colombia-tierra-de-mastodontes-anexo/




El hombre descubrió los restos del animal prehistórico en Sabanalarga, Atlántico, mientras regresaba a su hogar

Un hombre hizo un increíble descubrimiento cuando caminaba de regreso a su casa en Sabanalarga, Atlántico. Alex Berdugo Ruiz, un campesino de 40 años de edad, se encontraba volviendo a su hogar en el corregimiento de Aguada de Pablo, cuando se percató de algo poco usual en el camino.

El hombre indicó que se acercó a un objeto bastante grande, pensando inicialmente que se trataba de una piedra de gran tamaño. Sin embargo, tras levantarlo, se dio cuenta que era algo poco común, y que podría tener un valor histórico.

El hombre, sin saber inicialmente que es lo que había encontrado, descubrió en el camino a su casa la parte del maxilar de un animal de gran tamaño. Este objeto mide cerca de 40 centímetros, y se puede ver molares de grandes dimensiones en este.

Exhibición de una pieza prehistórica

Alex Berdugo Ruiz llevó esta pieza de inmediato para su casa, donde lo conserva en buenas condiciones para exhibirlo a sus amigos del pueblo y a todo aquel que quiera verlo.

Según había revelado el portal Guájaro Noticias, este hallazgo causó gran revuelo en la comunidad de Sabanalarga, Atlántico.

Sumado a esto, un paleontólogo de la Universidad del Atlántico, confirmó que este objeto encontrado por el hombre al ir de regreso a su casa, se trataría de los restos de un mastodonte. Estos animales vivieron hace cerca de 10.000 años, son familia de los elefantes. Esta criatura fue un herbívoro de la época del pleistoceno.

En varios lugares de Colombia se han descubierto múltiples fósiles pertenecientes a criaturas de épocas prehistóricas. En el pueblo de Villa de Leyva, Boyacá, existen museos y varios lugares donde se puede observar restos de animales de aquellos periodos de la historia.

 

Referencias:

Campesino en Atlántico descubre restos de un mastodonte cerca a su casaFuente: Noticias RCN 13.10.2022. (https://www.noticiasrcn.com/colombia/campesino-descubre-restos-de-un-mastodonte-431526?fbclid=IwAR3aB9wMLR00UWpfWjeyL3pRnSK4iRYhU7-3AAU2wRC5vwq-Mkw4nVE0XPM )  [Última consulta 01.11.2022].


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jueves, 15 de septiembre de 2022

El fósil de Sáchica se convertirá en sitio de atracción turística

 


El Ministerio de Comercio, Industria y turismo dio un espaldarazo al proyecto de crear un parque especializado en Sáchica a partir de la declaratoria de atractivo turístico del pliosaurio, considerado el fósil más grande del mundo en su especie; según una norma nueva, ahora se requiere de un procedimiento para instaurar un sitio turístico y es lo que viene adelantando la alcaldía.

El proyecto ya tiene bases como el terreno donde se desarrollará, gracias a una donación de la parroquia que cedió un lote a solo un kilómetro del casco urbano según lo anunció el alcalde Hugo Buitrago.

El pliosaurio será el centro e inicio del proyecto para constituir el centro turístico y con este reconocimiento del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo se obtiene luz verde para implementar aspectos como tarifas, programas de atracción de visitantes y obras anexas, dijo el secretario de cultura de Sáchica, Oscar Fernando Durán.

Recordemos que, en esta región de Ricaurte Alto en materia de atracción paleontológica, se encuentran los fósiles de Villa de Leyva y el de Sáchica que se convierten en sitio de interés para visitantes tanto nacionales como internacionales (Fin – Pedro Preciado Chaparro – UACP – URT) (Foto: Universidad Nacional de Colombia).


Referencias:

Jader Silvera. El fósil de Sáchica se convertirá en sitio de atracción turísticaFuente: Boyacá 95.6 14.09.2022. (https://956fm.boyaca.gov.co/el-fosil-de-sachica-se-convertira-en-sitio-de-atraccion-turistica/?fbclid=IwAR0LnHJT9nkVZPtlE1fGVtC5Sesf1sGpCfk9pbgVafXmYXNfNHdVKYpbAn4 )  [Última consulta 01.11.2022].


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martes, 30 de agosto de 2022

Hallan en zona rural vestigios de un dinosaurio (Ver nota aclaratoria al final)

 


En medio de las dudas y hasta de las burlas de muchas personas, los exploradores tulueños Juan Carlos Vélez y Carlos "Pirry" Colonia siguen adelante con su tarea para demostrar que en todas las regiones de Colombia hay vestigios arqueológicos de culturas y restos de seres vivos que hace millones de años transitaron y habitaron estas tierras.

Uno de los más recientes descubrimientos se trataría de los restos óseos de un Purussaurus, una especie de cocodrilo gigante que, según los cálculos, pudo haber existido hace 50 millones de años.

Vélez, uno de los más reconocidos talladores del país, dijo en diálogo con EL TABLOIDE que el trabajo se adelanta desde hace varios meses con base en la información recopilada y para llegar a ella, detectarla y extraerla se excavó en roca 15 metros adentro.

“Esto es algo que nos tiene muy contentos, pues junto a Carlos llevamos años buscando estas pruebas de la existencia de los restos de estos seres y que el común de la gente los ha visto solo en las películas y nadie imagina que pudieron existir en nuestra Tuluá” precisa el hombre mientras muestra en una de las rocas extraidas los restos de los que podría ser una costillla y el diente del cocodrilo fosilisado.

Por su parte “Pirry” Colonia insistió que en Tuluá y la región se debe pensar en la creación de un museo donde se puedan dejar este y otros hallazgos que se han hecho. “Estas piezas necesitan estar en un lugar seguro, no expuestas al aire pues se van a deteriorar”, dijo Colonia tras indicar que seguirá en la lucha, pues aún queda mucho por descubrir.

Aclaración: Ignoro si por desconocimiento o por ganar unos cuantos lectores más el título del artículo menciona la palabra "dinosaurio", cuando en realidad se trata de restos de Cocodrilomorfos, esperemos que algún día los periodistas de este país se informen antes de escribir sobre estos temas pues lo único que consiguen es confundir al lector y lo que pretende ser una nota informativa se convierte en lo contrario.

 

Referencias:

Hallan en zona rural vestigios de un dinosaurio. El Tabloide 29.08.2022. (https://eltabloide.com.co/tulua/hallan-en-zona-rural-vestigios-de-un-dinosaurio/?fbclid=IwAR1kA13PA1rB_4134q4CrRHFv-aZLy3y9GcunFnEZMyYcr-Ry11mDmEA3xU)  [Última consulta 01.11.2022].

 

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jueves, 11 de agosto de 2022

Nuevo dinosaurio de cuello largo ayuda a reescribir la historia evolutiva de los saurópodos en América del Sur



Un dinosaurio de tamaño mediano vivió en la Serranía del Perijá en el norte de Colombia hace aproximadamente 175 millones de años, según un nuevo estudio de un equipo internacional de investigadores publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology.

La nueva especie es un dinosaurio herbívoro de cuello largo, cuya existencia ha sido corroborada por una sola vértebra que mide aproximadamente medio metro de alto y ancho y que tiene un patrón distintivo de puntales óseos.

La nueva especie de dinosaurio ha sido denominada Perijasaurus lapaz, en reconocimiento a la región montañosa donde fue encontrada y a los acuerdos de paz firmados en 2016 que permitió a los científicos continuar con su investigación décadas después de que se encontraran los restos fósiles en 1943.

Perijasaurus es el saurópodo que se ha encontrado más al norte en América del Sur y los científicos piensan que representa una fase temprana en la evolución de estos dinosaurios en Sudamérica.

“Este nuevo género y especie en el paleotrópico nos permite entender un poco más sobre el origen de los saurópodos en el Jurásico, así como también cómo prepararon el escenario para los posteriores saurópodos del Cretácico”, dijo Aldo Rincón Burbano, profesor de la del Departamento de Física y Geociencias de la Universidad del Norte y autor principal del estudio.

El fósil fue descubierto por primera vez en 1943 durante una campaña de mapeo geológico de la Tropical Oil Company. El espécimen fue llevado a las colecciones de la Universidad de California Berkeley y fue descrito preliminarmente en 1955.

Jeff Wilson Mantilla, curador de paleontología y profesor de la Universidad de Michigan, examinó el espécimen como estudiante de posgrado en 1997 y luego desarrolló un proyecto respaldado por la Fundación Fulbright para estudiar la evolución de los saurópodos en Colombia.

Como parte de ese proyecto, el espécimen fue prestado a la U-M, donde el jefe de preparación William Sanders eliminó los pegamentos y el yeso, lo que aumentó en gran medida la visibilidad de los detalles anatómicos y redujo el peso total de la muestra.

“Después de volver a preparar el fósil, pudimos visualizar mejor las delicadas láminas óseas que interconectan las partes salientes de la vértebra: la espina neural, las articulaciones intervertebrales, las articulaciones de las costillas. La arquitectura de esas conexiones proporciona información morfológica crítica que identifica a ese individuo como una nueva especie y lo ubica dentro del árbol genealógico de los saurópodos”, dijo Wilson Mantilla.

Un modelo 3D del espécimen está alojado en el Repositorio en línea de fósiles de la Universidad de Michigan (UMORF).

Vista panorámica de la Serranía del Perijá en Colombia, donde una vértebra —encontrada en 1943— recientemente permitió a científicos internacionales identificar una nueva especie de saurópodos, el Perijasaurus lapaz. Crédito de la foto: Jeff Wilson Mantilla, Universidad de Michigan.


De la paz, un descubrimiento

Un conflicto armado desde 1964 entre las fuerzas del gobierno y las la guerrilla de las FARC y otros grupos paramilitares hicieron insegura la realización de investigaciones en la Serranía del Perijá, cerca de la frontera entre Colombia y Venezuela, hasta los acuerdos de paz de 2016.

Desde entonces, el equipo de investigación ha estado trabajando para determinar con mayor precisión dónde fue encontrado el fósil. Una imagen de satélite de la región se superpuso a un mapa dibujado a mano en 1955 que muestra la ubicación del fósil.

Otra pista fue el sedimento extraído de la propia vértebra durante el proceso de preparación que permitió al equipo determinar la capa específica de la que se extrajo el hueso. El trabajo de campo en el sitio y localidades vecinas ayudó a reconstruir el paleoambiente que habitaba el dinosaurio.

“Perijasaurus vivía en un ambiente de pendientes bajas asociado a un río y una zona boscosa. Encontramos arena fina y restos de hojas en el sedimento depositado en el área donde originalmente se encontró la vértebra, y es consistente con el sedimento dentro del arco neural de la vértebra, que solo se conservan cerca de una llanura aluvial, es decir, cerca de las laderas de un río, una zona boscosa”, dijo Daniel Raad, entonces estudiante de geología en la Universidad del Norte.

La mayoría de los descubrimientos de dinosaurios en América del Sur provienen de rocas del Período Cretácico ubicadas en Argentina y Brasil.

La presencia de dinosaurios en el norte de América del Sur es mucho más rara, particularmente durante los períodos Jurásico y Triásico, durante la radiación inicial de los dinosaurios, cuando las masas terrestres aún estaban sustancialmente interconectadas.

“Si bien el Perijasaurus está representado por una sola vértebra, esa región del esqueleto es la que brinda más información en los saurópodos, debido a una serie de láminas y otras estructuras”, dijo Martín Ezcurra, paleontólogo e investigador asociado del CONICET (Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina) y curador jefe de paleovertebrados en el Museo Argentino de Ciencias Naturales.

Los investigadores pudieron determinar las relaciones evolutivas de Perijasaurus a través de un análisis computacional centrado en los saurópodos del Jurásico temprano y medio.“Perijasaurus es parte de la radiación temprana de saurópodos, que incluye especies del sur de Sudamérica, África, Asia y Europa”, dijo Harold Jiménez Velandia, geólogo de la Universidad de Caldas.

Aldo Rincón Burbano, profesor de física y geociencias de la Universidad del Norte en Colombia recolecta muestras en la Serranía del Perijá en Colombia. Crédito de la foto: Jeff Wilson Mantilla, Universidad de Michigan.


“Lo que vemos en el Jurásico Inferior, tanto en latitudes altas como en las zonas más tropicales, es que las especies de saurópodos estaban interconectadas evolutivamente y geográficamente, algo que también se había visto con otros grupos de dinosaurios carnívoros y herbívoros”, dijo Ezcurra.

La presencia de Perijasaurus en los paleotrópicos de América del Sur, junto con su estrecha relación filogenética con especies geográficamente extendidas que habitaban latitudes bajas, sugiere que los saurópodos se diversificaron y dispersaron con bastante rapidez tras un gran evento anóxico a finales del Jurásico Inferior, cuando porciones de los océanos se quedaron sin oxígeno en grandes áreas geográficas.

Los saurópodos son los animales más grandes que han caminado sobre la tierra, algunos alcanzan longitudes estimadas de 49 metros y pesos de hasta 57 toneladas métricas. Su capacidad para soportar su peso y mover sus cuerpos de manera eficiente proviene de una serie de adaptaciones para reducir el peso y aumentar el soporte óseo.

Un sello anatómico de los saurópodos avanzados como Apatosaurus y Camarasaurus es la neumatización de la vértebras y costillas.

Esencialmente, las extensiones del sistema de sacos de aire de los pulmones se extienden hacia la columna vertebral y en realidad eliminan el hueso interno, aligerando efectivamente el esqueleto.

“Antes del Jurásico tardío, los saurópodos habían desarrollado vértebras altamente neumáticas plagadas de espacios de aire que eliminaban entre la mitad y las tres cuartas partes del peso del hueso. Perijasaurus representa un antecedente evolutivo en el que las invasiones neumáticas son mucho más simples y limitadas en extensión, eliminando menos de una cuarta parte del volumen óseo”, dijo Wilson Mantilla, quien aseguró que el equipo continuará enfocándose en las regiones de Colombia que tienen exposiciones de sedimentos jurásicos.

“Colombia se perfila como un país con gran potencial para contribuir a la paleontología del continente y del mundo”, dijo.

El Perijasaurus es almacenado permanentemente en el Museo de Paleontología de la Universidad de California en Berkeley, California. Réplicas de la vértebra están alojados en la Universidad de Michigan, la Universidad del Norte, y el Servicio Geológico de Colombia. La investigación fue financiada por la Fundación Fulbright, la Universidad del Norte, el Fondo Sam Welles y CONICET.

 

Referencias:

Ann Arbor (Adaptado del original por José Luis Rodríguez de la Universidad del Norte). Nuevo dinosaurio de cuello largo ayuda a reescribir la historia evolutiva de los saurópodos en América del Sur. Universidad de Michigan 10.08.2022. (https://espanol.umich.edu/noticias/2022/08/10/nuevo-dinosaurio-de-cuello-largo-ayuda-a-reescribir-la-historia-evolutiva-de-los-sauropodos-en-america-del-sur/?fbclid=IwAR0ZaFBkhAUDcGpGQhAQjjlFBTQ6ig0YnGlySiHRmQ-i6BEpMVArrhmbqHI)  [Última consulta 01.11.2022].

 

Para más información por favor consulte: Rincón, A. F., Raad Pájaro, D. A., Jiménez Velandia, H. F., Ezcurra, M. D., & Wilson Mantilla, J. A. (2022). A sauropod from the Lower Jurassic La Quinta formation (Dept. Cesar, Colombia) and the initial diversification of eusauropods at low latitudes. Journal of Vertebrate Paleontology, e2077112. https://doi.org/10.1080/02724634.2021.2077112            

           

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sábado, 16 de julio de 2022

Cuando por el Valle del Cauca caminaron grandes mastodontes

 Para información actualizada por favor visita https://titanoboaforest.com/colombia-tierra-de-mastodontes-anexo/


Depósitos de fósiles de estos animales extintos reposan bajo el río Cauca

a semana pasada los vallecaucanos se sorprendieron con el particular descubrimiento con el que se topó un grupo de areneros del río Cauca, en el sector que se conoce como el Paso de la Torre, cerca a Yumbo. Extraer del cauce material que se emplea para construcción es una actividad que realizan tradicionalmente familias por generaciones, en esta ocasión la pala con la que hacen este trabajo les trajo también algunos dientes y una vértebra que se cree pertenecían a un mastodonte, una especie extinta que caminó por ese territorio hace miles de años.

Aunque la noticia despertó la curiosidad de la población, lo cierto es que estos hallazgos son más comunes de lo que se cree. De hecho, desde hace unos 30 años Gheny Krigsfeld, un odontólogo apasionado por la naturaleza y los minerales, se ha dedicado en su fines de semana a recorrer el valle geográfico del río Cauca en busca de los restos fósiles que frecuentemente se encuentran los areneros. Una colección que los expertos estiman puede corresponder a unos 300 individuos diferentes de mastodontes, unos gigantes similares a los elefantes actuales, aunque más grandes y cubiertos de un pelambre que les permitía vivir a temperaturas más bajas

De ascendencia rumana y judía, la familia de Gheny llegó a Cali huyendo de la segunda guerra mundial. Aunque su nombre y sus rasgos europeos revelan su conexión con los Balcanes, su marcado acento lo hace tan caleño como el pandebono y tan colombiano como cualquiera, con un amor profundo por el territorio y su estudio, que lo ha llevado como paleontólogo y naturalista aficionado a interesarse por los minerales y los fósiles que se ha encontrado en el camino, desde el primer molar de mastodonte con el que se cruzó por casualidad y que lo cautivó también como odontólogo.

Gheny Krigsfeld, un odontólogo apasionado por la naturaleza y los minerales. Foto Christian Ziegler

“No lo conocía, me interesó mucho, lo empecé a estudiar y me di cuenta de dónde los sacaban, empecé a ir a los sitios, a colectar por aquí y por allá. Se puede decir que casi todos los sábados yo los dedico jugando, hago mis expediciones, ya sea de minerales o de fósiles o de cualquier otro elemento”, comenta este hombre de 78 años que después de décadas de hacer ciencia de manera independiente y de tocar sin éxito varias puertas en varias instituciones en busca de apoyo para profundizar en la investigación de estos especímenes, finalmente es uno de los coautores de una publicación reciente que recoge la caracterización de los depósitos en los que bajo el río Cauca permanecen los restos de estos magníficos animales que caminaron por el Valle.

Junto a Carlos Jaramillo, investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y una de las autoridades en paleontología en Colombia, y científicos de la Universidad Icesi (Cali), la Universidad del Norte (Barranquilla), la Universidad de São Paulo (Brasil) y de la empresa Subsuelo3D (Bogotá),

“En la época en que vivieron estos mastodontes si usted se paraba en Cali todo lo que vería en el valle sería un bosque seco que iría desde Toro hasta Puerto Tejada y humedales gigantescos”

 Una tierra de gigantes

“En la época en que vivieron estos mastodontes si usted se paraba en Cali todo lo que vería en el valle sería un bosque seco que iría desde Toro hasta Puerto Tejada, todo el Valle, y humedales gigantescos. Hoy en día el 98 por ciento de todo ese bosque ha sido reemplazado por caña, un cambio gigantesco en el paisaje y todavía no entendemos muy bien el efecto que ha tenido en el ciclo hídrico del Valle del Cauca, en lo que llueve sobre Cali y los pueblos que están al norte y al sur sobre el río Cauca, el efecto que está teniendo la gran cantidad de nutrientes que son añadidos a todos estos cultivos para que crezcan, comparado al nivel de nutrientes que había en el último glaciar, cuando vivieron estos mastodontes”, explica el doctor Jaramillo sobre algunos datos acerca de la riqueza de este territorio a los que pudieron acceder gracias al estudio.

Más allá de identificar si estos animales eran o no mastodontes, que definitivamente lo son, el propósito de la investigación se centró en estudiar cómo son los depósitos de estos restos que se encuentran bajo el río Cauca, información fundamental para reconstruir cómo es la geometría de los cuerpos rocosos donde están los restos de los animales y qué edad tenían. Una tarea supremamente difícil al encontrarse bajo tierra y bajo el río, un lugar de difícil acceso para excavar.

Fósiles de mastodontes. Foto Christian Ziegler


Con el apoyo de The National Geographic Society y gracias al desarrollo de tecnología nacional que han adelantado los geólogos e ingenieros de Subsuelo3D, los científicos emplearon técnicas de sonido y de electricidad para identificar el tipo de roca que hay bajo el río en las zonas donde suelen aparecer los restos de los mastodontes, con esos datos construyeron, mediante algoritmos computacionales, modelos en 3D para recrear lo que no eran capaces de ver directamente con sus ojos y ponerle un contexto a los fósiles.

“Contratamos dos tipos de palas durante una semana, estuvimos las 24 horas sacando material, hasta que logramos extraer pedazos asociados a estos fósiles para datarlos usando carbono 14. Por eso sabemos que tienen 14.000 años, es decir, a finales del último glaciar es la imagen de cómo era el paisaje en Cali en esa época. Y todo fue hecho por alguien que no era científico, que solo tenía curiosidad, energía y constancia para hacer esto durante 35 años”, comenta Jaramillo sobre el incansable trabajo de Gheny que sembró la semilla que hizo posible esta investigación.

Adicionalmente, los investigadores evaluaron el tipo de vegetación que dominaba la región examinando muestras de polen, porque descubrir más sobre este territorio puede también ayudar a desenredar uno de los grandes misterios de la paleontología: ¿por qué estos grandes animales, originarios de Norteamérica, no empezaron a migrar hacia Suramérica sino millones de años después de que se conectaran estas dos partes de lo que hoy es el continente americano con la formación del istmo de Panamá?

Los investigadores contrataron palas con las que se extrae arena del Río para construcción, para ubicar el depósito de fósiles. Foto Christian Ziegler


Viajeros del norte

“Cuando Panamá colisionó con Suramérica, estos dos continentes que habían estado aislados por casi 100 millones de años se vuelven a unir, se unió Gondwana, que es Colombia y Suramérica, con la Laurasia, que es Norteamérica, y se produjo algo que se ha llamado el Gabi, el Great America Biotic Interchange o el gran intercambio americano de fauna y flora, entonces muchas plantas y animales se movieron del sur al norte y del norte al sur”, explica Jaramillo.

 De este proceso, una de las especies más icónicas son los mastodontes, que se movieron de Norteamérica y llegaron a adaptarse y ocupar todo Suramérica, por eso, según detalla el paleontólogo, los encontrábamos en Colombia por todas partes, desde el páramo hasta en los bosques en el Putumayo. “Lo que no se sabe muy bien es qué hizo posible que estas migraciones ocurrieran, por qué algunos animales migraron y otros no, y cuándo migraron”, comenta el experto.

El interrogante se mantiene porque lo que muestra la evidencia geológica es que por lo menos desde hace 10 millones de años ya había una conexión física entre el norte y el sur del continente, estableciendo un camino por donde estos animales podrían haber pasado que ya para hace cuatro millones de años era completamente permanente. Sin embargo, los expertos señalan que la mayoría de las migraciones de mamíferos, como los mastodontes, ocurrieron solo hasta hace 2 millones de años. Por eso la pregunta es: ¿Qué los llevó finalmente a comenzar a moverse hacia nuevos territorios?

“Siempre estamos a la caza de alguna compañía que, por ejemplo, vaya a construir una piscina para truchas, que nos permita profundizar más. El día que encontremos un depósito va a ser muy interesante”

 “Pensamos que el detonante de gran parte de las migraciones, especialmente de norte a Suramérica, fue el cambio climático tan gigantesco que ocurrió a principios del Pleistoceno, que es el clima que tenemos hoy en día, y es cuando estas glaciaciones y desglaciaciones empezaron”, asegura el doctor Jaramillo. Esto puede haber generado un cambio en los paisajes de Centroamérica y del noroeste de Suramérica, dejando, donde antes existían bosques húmedos tropicales unas sabanas, paisajes abiertos preferidos por los mastodontes para migrar.

Pero es una hipótesis que apenas se ha puesto a prueba por la ciencia, debido a que el registro fósil del Plio-Pleistoceno, como se le conoce a esta época, de esas regiones no ha sido suficientemente estudiado, como pasa con los fósiles del Valle del Cauca. Por eso el descubrimiento de Gheny Krigsfeld en el río Cauca es tan importante, porque son depósitos de fósiles que corresponden a uno de esos posibles corredores por donde viajaron los mastodontes para convertirse en habitantes permanentes del sur, por lo menos hasta su extinción.

Pese a este potencial, esta investigación es solo el comienzo y, aunque los hallazgos de Gheny son la prueba de la densidad de fósiles de estos animales que posee el Valle del Cauca, encontrarlos en un lugar más alejado del río y de la actividad de los areneros marcaría la diferencia a la hora de poder obtener más información de ellos. “Así vamos a poder encontrar el depósito y verlo con nuestros ojos, pero para eso necesitaríamos bajar unos 12 metros en la tierra. Siempre estamos a la caza de alguna compañía que, por ejemplo, vaya a construir una piscina para truchas o cosas de este estilo que nos permita profundizar un poquito más, sacar los depósitos y volver a tapar y construir el lago. El día que encontremos un depósito va a ser súper interesante”, concluye Jaramillo.

 

Referencias:

Alejandra López. Cuando por el Valle del Cauca caminaron grandes mastodontes. El Tiempo 15.07.2022. (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/cuando-por-el-valle-del-cauca-caminaron-grandes-mastodontes-687349?cid=SOC_PRP_POS-MAR_ET_FACEBOOK&fbclid=IwAR2xgCsDCCePoKHd31qH14_B4Y5YpxAHCaNaN7FLu3JBb1VqM8D40NRA5Dw)  [Última consulta 01.11.2022].


 Para más información por favor consulte: Jaramillo, C., Krigsfeld Shuster, G., D. Rojas, C., Henao, A., Y. Ojeda, G., Caballero, D., Escobar-Florez, S., Gomez, S., & Escobar, J. (2022). Upper Pleistocene deposits from the Cauca Valley. Rev. Acad. Colomb. Cienc. Ex. Fis. Nat., 46(179), 482-495. https://doi.org/10.18257/raccefyn.1666  


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