miércoles, 14 de abril de 2021

Descrito un manatí del Mioceno temprano en cercanías de Pubenza, Cundinamarca.

 Estudio sobre fósiles de manatíes del Mioceno revela detalles de su adaptación ambiental

 Un fósil encontrado en la localidad de Pubenza, municipio de Tocaima, Cundinamarca, reveló que los manatíes han habitado el territorio colombiano desde el periodo Mioceno temprano, entre 17.7 y 16.5 millones de años de antigüedad. En el estudio que analizó este fósil participaron profesionales del Grupo de Investigación en Geociencias GEO4 de la Universidad del Norte, el Servicio Geológico Colombiano, el Museo de La Plata en Argentina y el Museo de Historia Natural de Los Ángeles. Este trabajo fue publicado recientemente en la revista científica Journal of South American Earth Sciences, bajo el título An early Miocene manatee from Colombia and the initial Sirenian invasion of freshwater ecosystems (Un manatí del Mioceno temprano de Colombia y la invasión inicial de ecosistemas de agua dulce por sirenios).

Los fósiles datan del periodo Mioceno temprano, con entre 17.7 y 16.5 millones de años de antigüedad.

Los primeros en hallar fósiles en Pubenza fueron Manuel Mendoza y Eutimio Salgado Bohorquez, habitantes de la región. Trabajos de campo del INGEOMINAS, hoy Servicio Geológico Colombiano, realizaron nuevos hallazgos en 2003 y 2005, los cuales incluyen el espécimen publicado en el estudio. En el análisis del fósil participaron Catalina Suarez Gómez, paleontóloga del Servicio Geológico Colombiano; Javier Gelfo, paleontólogo del Museo de La Plata en Argentina; y Jorge Velez-Juarbe, investigador puertorriqueño y curador de mamíferos marinos en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles, California. Junto a ellos participó Jorge W. Moreno-Bernal, miembro de GEO4, becario del Ministerio de Ciencias y estudiante del Doctorado en Ciencias del Mar de Uninorte.

El fósil fue identificado como perteneciente al grupo de los sirenios, o “vacas marinas”, y a la familia de los triquéquidos, que incluye a las tres especies vivientes de manatí: el de Senegal, el amazónico, y el antillano, que habita la cuenca del Rio Magdalena y las ciénagas región Caribe de Colombia. El fósil es muy similar al Potamosiren magdaleniensis, especie extinta de manatí conocida por restos hallados en el desierto de la Tatacoa, Departamento del Huila. Sin embargo, el fósil de Pubenza es unos cuatro millones de años más antiguo que el de la Tatacoa. Además, el fósil de Pubenza no está lo suficientemente completo como para determinar si es de la misma especie encontrada en la Tatacoa, o si se trataba de otra especie cercanamente emparentada de Potamosiren.

“El registro fósil de los sirenios es muy escaso en América Central y América del Sur, comparado con otros continentes. Esto se debe, en parte, a que no se ha hecho tanta investigación paleontológica en las regiones tropicales del mundo, como sí se ha realizado en lugares de mayor latitud como Argentina o Norteamérica”, señala Jorge W. Moreno-Bernal, quien agrega que ahora hay más investigaciones enfocadas en el trópico, y se están comenzando a hacer hallazgos en multitud de localidades de Colombia y otros países tropicales.

Ilustración del manatí identificado en la investigación


Los manatíes modernos tienen un modo inusual de desarrollar sus dientes. En lugar de dientes de leche que dan paso a los definitivos, los dientes salen sin parar de atrás hacia adelante. Cada molar brota y van moviéndose hacia adelante, empujado por otros dientes, para luego caer al llegar extremo anterior de la fila. Esta adaptación permite a los manatíes comer plantas en agua dulce y en las orillas, que llevan muchos sedimentos y desgastan los dientes. Los fósiles de Potamosiren del desierto de la Tatacoa y de Pubenza indican que este sistema de reemplazamiento dental aún no había evolucionado. En cambio, los dientes de Potamosiren tienen el esmalte dental muy grueso, como adaptación temprana a una dieta de plantas continentales.

Las rocas donde se encontró el fósil de manatí son conocidas por los geólogos como Formación Barzalosa. Estas rocas se formaron a partir del lodo y la arena depositados en el fondo de lagos y pantanos que ocupaban lo que ahora es el valle superior del Rio Magdalena. Fósiles de algas, tortugas y cocodrilos indican que eran lagos de agua dulce, lo cual tiene implicaciones para la primera invasión de los sirenios a hábitats de agua dulce, y su posterior regreso a los océanos.

“La antigüedad y ambiente asociados al manatí de Pubenza implican que este es uno de los sirenios de agua dulce más antiguos conocidos (los antepasados de los manatíes se conocen por fósiles hallados en rocas formadas en ambientes marinos). El otro fósil más antiguo de manatí y, probablemente también de agua dulce, se encontró en la Amazonía peruana. Este fósil peruano es un solo molar aislado, y tiene entre 21 y 17.5 millones de años de antigüedad”, destacó el investigador.

El estudio también señala que, si bien los primeros  triquéquidos se conocen por fósiles de hasta 28 millones de años de antigüedad en Europa, estos solo se encuentran en rocas de origen marino. No es sino hasta que aparecen fósiles de manatíes en Perú y Colombia que se tienen los primeros registros en agua dulce, durante la época conocida como Mioceno Temprano.

“La aparición de triquéquidos en América del Sur coincide temporal y geográficamente con las primeras etapas del sistema de megahumedales de Pebas. Las condiciones paleoambientales únicas de este sistema probablemente ofrecieron la oportunidad para que los sirenios [manatíes] y los odontocetos [delfines] invadieran ecosistemas de agua dulce”, apunta la investigación.

 

 Referencias:

Katheryn Meléndez. Estudio sobre fósiles de manatíes del Mioceno revela detalles de su adaptación ambiental. Fuente: Grupo Prensa - UNINORTE 14.04.2021  (https://www.uninorte.edu.co/web/grupo-prensa/noticia?articleId=16520753&groupId=73923&fbclid=IwAR38sdX8tz0_XOwI1-zdhCgMZjWbzRS76Lwrgq9GMe8MDuvz2TZFxxh81vM)  [Última consulta 14.04.2021].

 

Para más información por favor consulte: Suarez, C., et al. (2021). "An early Miocene manatee from Colombia and the initial Sirenian invasion of freshwater ecosystems." Journal of South American Earth Sciences: 103277.

 

Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.





sábado, 3 de abril de 2021

El origen de los bosques tropicales actuales a partir de la extinción masiva de finales del Cretácico

 Cómo el asteroide que mató a los dinosaurios hizo nacer el bosque tropical de la Amazonía

 

SPL - El impacto del asteroide hace 66 millones de años probablemente no solo llevó a la extinción de los dinosaurios.


Se sabe que el impacto de un asteroide es la causa más probable de la extinción de los dinosaurios, ¿pero qué pasó con las plantas?

 Un estudio desarrollado en Panamá, con muestras tomadas en Colombia, apunta a que el evento dio origen a las selvas tropicales que hoy conocemos en nuestro planeta.

 Los investigadores utilizaron polen y hojas fosilizadas del suelo colombiano para investigar cómo ese evento cambió los bosques tropicales de América del Sur.

 Después de que una roca espacial de 12 km de ancho golpeara la Tierra hace 66 millones de años, el tipo de vegetación que formaba estos bosques cambió drásticamente.

  La doctora Mónica Carvalho, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá y coautora del estudio, dijo: "Nuestro equipo examinó más de 50.000 registros de polen fósil y más de 6.000 fósiles de hojas de antes y después del impacto".

 El equipo ha descrito sus hallazgos en la prestigiosa revista Science.

 

¿Qué hallazgos hicieron?

 

Las selvas tropicales modernas son densas, con copas espesas, a diferencia de lo que había en el período Cretácico tardío


Los científicos descubrieron que las plantas coníferas y los helechos eran comunes antes de que el enorme asteroide impactara la Tierra en lo que ahora es la península de Yucatán, México.

 

Los misterios del cráter Chicxulub, el sitio en México donde los científicos creen que comenzó el fin de los dinosaurios

Pero después del evento devastador, la diversidad de plantas se redujo en aproximadamente un 45% y las extinciones se generalizaron, particularmente entre las plantas con semillas.

 Los bosques se recuperaron durante los siguientes seis millones de años, pero las angiospermas, o plantas con flores, llegaron para dominar esas zonas de vegetación.

 La estructura de los bosques tropicales también cambió como resultado de esta transición.

 Durante el período Cretácico tardío, cuando los dinosaurios todavía estaban vivos, los árboles que formaban los bosques estaban muy espaciados.

 Sus copas no estaban encima unas de las otras, lo que dejaba áreas abiertas que eran iluminadas por el sol en el suelo del bosque.

 Así fue el último día de los dinosaurios después del impacto del meteorito que acabó con ellos

Pero después del impacto, los bosques desarrollaron una formación densa que permitió que llegara mucha menos luz al suelo.

 Pero ¿cómo transformó el impacto los escasos bosques tropicales ricos en coníferas de la era de los dinosaurios en las selvas tropicales de hoy, con sus imponentes árboles llenos de flores y orquídeas multicolores?

 

El cambio radical

A partir de su análisis del polen y las hojas, los investigadores proponen tres explicaciones diferentes.

 En primer lugar, los dinosaurios podrían haber evitado que el bosque fuera denso al alimentarse y pisotear las plantas que crecían en las zonas bajas de los bosques.

 Una segunda explicación es que la caída de cenizas tras el impacto enriqueció los suelos de los trópicos, lo que dio una ventaja a las plantas con flores que crecen más rápido.

 La tercera explicación es que la extinción particular de las especies de coníferas creó una oportunidad para que las plantas con flores tomaran su lugar.

 Estas ideas, dice el equipo, no son mutuamente excluyentes y todas podrían haber contribuido al resultado que vemos hoy.

 "La lección aprendida aquí es que bajo perturbaciones rápidas... los ecosistemas tropicales no solo se recuperan; son reemplazados, y el proceso lleva mucho tiempo", concluye la doctora Carvalho.


Referencias:

Cómo el asteroide que mató a los dinosaurios hizo nacer el bosque tropical de la Amazonía. Fuente: BBC News Mundo 03.04.2021  (https://www.bbc.com/mundo/noticias-56621391?fbclid=IwAR0cUf68zsKtGCEM84KZLfnCNp2j6GHbrATcndtgcTa-lFnjjOoQANk6vUM) [Última consulta 03.04.2021].

 

Para más información por favor consulte: Carvalho, M. R., et al. (2021). "Extinction at the end-Cretaceous and the origin of modern Neotropical rainforests." Science 372(6537): 63-68.

 

Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.







martes, 24 de noviembre de 2020

Hallazgos de fauna pleistocénica en el Valle del río Cauca

 Amplían colección de mamíferos fósiles en el Valle



 Bóvidos (parientes de las vacas), proboscídeos (grupos de elefantes) y caballos autóctonos de Sudamérica que forman parte de esta colección fueron caracterizados por un equipo de expertos en desarrollo de una expedición para conocer el pasado fósil del Valle del Cauca.

 Los resultados se presentaron en el Primer Congreso Colombiano de Paleontología, organizado por el Museo Paleontológico de Villa de Leyva de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá.

 El biólogo Juan Sebastián Escobar Flórez, profesor de la Universidad Icesi y estudiante de la Maestría en Biodiversidad Tropical de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (UniRío), habló del importante trabajo paleontológico del que formó parte.

 Esta investigación se enfocó en la última porción del tiempo geológico: el Cuaternario, que abarca desde hace 2,6 millones de años hasta la actualidad y se caracteriza por ser el periodo en el que ocurrieron ciclos glaciales (el planeta se congelaba y descongelaba constantemente).

 


Con este tiempo definido, el trabajo se dividió en dos partes: en la primera se hizo una revisión y caracterización de una colección previamente conocida gracias a Carlos Jaramillo, uno de los paleontólogos más importantes de Colombia. En la segunda se hizo una expedición en los sitios de origen de la colección para buscar más piezas, la cual fue apoyada por la National Geographic Society.

 

Un viaje de 4.000 años

 Dentro de la colección revisada se encontró que las piezas más abundantes pertenecen a un bóvido, lo que generó gran expectativa pues este hallazgo es bastante raro. Después de una revisión detallada se encontró que ese bóvido es un tipo de ganado vacuno del que actualmente se conoce, pero del 1.600 aproximadamente, cuando ingresó a Colombia traído por los españoles.

 


Posteriormente se encontró un grupo de caballos autóctono de Sudamérica: el Equus neogeus, una especie muy distinta a la que se conoce hoy y que se extinguió hace más o menos 4.000 años –por influencia del hombre, cambios climáticos y otros factores–, como los otros mamíferos que forman parte de esta colección.

 También hay un proboscídeo: el Notiomastodon platensis, un grupo de elefantes que vivió en Sudamérica, muy famoso, y que la gente suele llamar coloquialmente como mastodontes. También hay un perezoso gigante llamado Eremotherium laurillardi.

 Por último, entre los nuevos hallazgos se encontraron venados; tayasuidos, que son el grupo al que pertenecen los tatabros y los pecarís (cerdos salvajes); unos zorros; una zarigüeya (chucha) y un carnívoro, los cuales están a la espera de que se identifique su especie.

 La mayoría de estas especies se originaron en Norteamérica y llegaron a Sudamérica durante un proceso conocido como el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI). Tener estos fósiles permite entender mucho mejor cómo llegaron, se establecieron y prosperaron estos grupos en una zona tan diferente a Norteamérica.

 Además, este tipo de estudios paleontológicos también da unas ideas de cómo ha cambiado el Valle del Cauca en menos de 5.000 años, porque estos organismos estaban adaptados a zonas abiertas y de sabana, ecosistemas que hoy no tiene el departamento.

 En palabras del biólogo Escobar, “es un hallazgo importante para el entendimiento paleoambiental del Valle del Cauca en la última glaciación”.

 

Historia escondida en el fondo del río

 


Este estudio fue un trabajo en equipo que se llevó a cabo con la colaboración de expertos de diferentes lugares, como Gheny Krigsfield, odontólogo e investigador asociado a la Universidad Icesi y el paleontólogo Jorge Moreno Bernal –de la Universidad del Norte–, quien realizó la revisión del estado del material (marcar y catalogar piezas).

 Después se hizo una revisión taxonómica para determinar a qué grupos de especies pertenecían las piezas revisadas, trabajo adelantado por dos paleontólogos expertos en megafauna del Cuaternario: Leonardo dos Santos Ávila y Dimila Mothe, investigadores de UniRío. El biólogo Escobar apoyó tanto la catalogación como la revisión taxonómica.

 El trabajo de campo para explorar nuevo material se realizó en el lecho (parte profunda) del río Cauca, en Yumbo y cerca al peaje que va de este municipio hacia Rosas (Cauca).

 


Allí los investigadores se sirvieron de la maquinaria que usan los habitantes de las dos localidades, con la cual normalmente sacan arena del río para construir. Mientras ellos dragaban el río, los expertos esperaban para observar si salía alguna pieza paleontológica.

 Este proyecto buscó explotar y destacar el potencial paleontológico que tiene el Valle del Cauca, pues en el departamento se trabaja muy poco en este campo.

 

 Referencias:

Amplían colección de mamíferos fósiles en el Valle. Fuente: Agencia de Noticias UN - Unimedios.  24.11.2020  (http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/amplian-coleccion-de-mamiferos-fosiles-en-el valle.html?fbclid=IwAR2Hs4oXBfixJ_FFEFbndvnVJOEh1y8Tz5Sj_mBTX94GiwuUnqkNcdLHMvQ) [Última consulta 24.11.2020].

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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Acregoliath, un pez gigante de hace 13 millones de años

 El enigmático pez gigante de Suramérica: ACREGOLIATH

El hallazgo en el desierto de la Tatacoa de escamas del Acregoliath rancii, un pez que se pensaba que solo había habitado la cuenca amazónica, se une al cuerpo de evidencia que apunta a que en el Mioceno (que se extendió entre hace 23 y 5 millones de años) no se había levantado totalmente la cordillera oriental y el norte del continente era un gran pantano.



En la paleontología, algunos descubrimientos se hacen en el campo, y otros, como el de Jorge W. Moreno Bernal, estudiante del Doctorado en Ciencias del Mar de Uninorte, se hacen dentro de los museos. En 2014, buscando fósiles de cocodrilos entre las colecciones del museo de paleontología de la Universidad de Berkeley, encontró unas escamas particulares sin identificar provenientes del desierto de la Tatacoa. Inmediatamente se puso en contacto con Gustavo Ballen, especialista en peces, quien actualmente se encuentra haciendo su doctorado en la Universidad de Sao Paulo, y juntos comenzaron la investigación que derivó en el artículo New records of the enigmatic neotropical fossil fish Acregoliath rancii (teleostei incertae sedis) from the Middle Miocene Honda Group of Colombia, que fue publicado en Ameghiniana, la revista de la asociación argentina de paleontología.

En la publicación se describe por primera vez las escamas fósiles del Acregoliath rancii encontradas en una expedición por el país organizada por el Servicio Geológico Colombiano y la Universidad de Berkeley en la década de 1940. José Royo y Gómez, y Ruben Stirton, dos de los pioneros de la paleontología nacional, estuvieron en el desierto de la Tatacoa, en Huila, y recolectaron la muestra, que permaneció guardada sin identificar por cerca de 60 años.

Moreno Bernal y Ballen compararon estas escamas con las halladas en la cuenca amazónica brasileña en la década del 80. El pez fue descrito por primera vez por la doctora Martha Richter, quien le dio el nombre a la especie. Acre, por el estado en el que hallaron las escamas, goliath, por su gran tamaño; y rancii, una palabra latinizada que significa “de Ranci”, en honor al científico brasileño, Alceu Rancy, quien colectó la muestra.

En Brasil, Ballen trabajó en el estudio de anatomía comparada. Las escamas halladas en el desierto de la Tatacoa son diferentes en su forma a las de la cuenca amazónica y son más antiguas, tienen alrededor de 13,5 millones de años. No obstante, Ballen, doctor del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo, pudo determinar que son distintas debido a que las escamas de la Tatacoa pertenecían a un área cercana a la cabeza del pez, como ocurre en otras especies, como los peces pulmonados, que viven en Australia y África, o el pirarucú, que aún se encuentra en aguas del Amazonas.



 

“El pez fue descrito por primera vez por la doctora Martha Richter, quien le dio el nombre a la especie. Acre, por el estado en el que hallaron las escamas, goliath, por su gran tamaño; y rancii, una palabra latinizada que significa “de Ranci”, en honor al científico brasileño, Alceu Rancy, quien colectó la muestra.”

 

  1) El fósil hallado en el desierto de la Tatacoa que estaba en las colecciones del Museo de Paleontología de la Universidad de Berkeley, que representa una escama de pez casi completa.

2) El mismo fósil de escama de pez, mostrando como se acomodaba en el cuerpo con respecto a las escamas contiguas. El borde de las otras escamas se representa con líneas punteadas.

3) Otro fósil proveniente del Museo de Paleontología de la Universidad de Berkeley, que representa un fragmento del mismo tipo de escama.

En este pirarucú, depositado en el Museo de Zoología de la Universidad de Sao Paulo. se muestra que las escamas del mismo pez tienen forma diferente, de acuerdo con el lugar del cuerpo en el que están. Las escamas que están más cerca a la cabeza (número cuatro) tienen una forma más similar al fósil descrito en el estudio.

 Esto que indica que las diferencias entre la escama del desierto de la Tatacoa, y la escama encontrada en Brasil se deben a que provienen de diferentes regiones del cuerpo. La escama fósil de la Tatacoa probablemente estaba más cerca de la cabeza.

Del Acregoliath rancii solo se conocen sus escamas grandes y adornadas, diferentes a las de la mayoría de los peces vivientes. De sus demás características —qué comía, cuáles eran sus preferencias de ambiente, a qué peces de la actualidad está relacionado— no se sabe nada. No obstante, que haya estado en Colombia tiene implicaciones importantes.

 “El hallazgo refuerza la idea de que el Magdalena alguna vez estuvo conectado con los ríos que conforman la Amazonía, y, por ende, la cordillera oriental no estaba totalmente levantada como la conocemos hoy en día”, dijo Ballen. Moreno Bernal complementó que, en gran parte del Mioceno, que inició hace 23 millones de años, la Amazonía era muy diferente a la de hoy. En lugar de un río que corría hacia el oriente, al océano Atlántico, había un pantanal muy grande que conectaba las cuencas de los ríos Magdalena, Amazonas y Orinoco.



 El consenso científico apunta a que en el Mioceno las condiciones en el norte de Sudamérica comienzan a cambiar y a hacer la transición a lo que es hoy, con cadenas de montañas que separan las cuencas hidrográficas. Sin embargo, hay diferentes teorías de cuándo exactamente ocurrió esto. Una parte de la comunidad científica dice que el cambio fue entre 7 y 5 millones de años atrás.

 Pero, de acuerdo con Ballen y Moreno Bernal, su hallazgo es consistente a otro modelo que indica que ocurrió hacia el final del Mioceno, entre 11 y 13 millones de años atrás. En este tiempo, las faunas de peces quedaron separadas por las cordilleras. En cuencas como la del río Magdalena algunas especies peces se extinguen y aparecen otras endémicas, mientras que en el Orinoco y el Amazonas permanece una fauna más similar a la del Mioceno.

 No obstante, aún hay mucho por aprender en Sudamérica en cuanto a la historia de sus peces de agua dulce, especialmente antes del Mioceno. Entre esos está el Acregoliath rancii, que es una pieza más del rompecabezas para entender lo que ocurre en la tierra desde hace millones de años hasta hoy.


“El hallazgo refuerza la idea de que el Magdalena alguna vez estuvo conectado con los ríos que conforman la Amazonía, y, por ende, la cordillera oriental no estaba totalmente levantada como la conocemos hoy en día”, dijo Ballen.”


Referencias:

Leonardo Carvajalino. El enigmático pez gigante de Suramérica: ACREGOLIATH. Fuente: Grupo Prensa - UNINORTE  (https://www.uninorte.edu.co/web/intellecta/el-enigmatico-pez-giggante-de-suramerica-acregoliath?fbclid=IwAR393wqO4VDOiqc--x903fcReDLujlzhTijidJn87mR-L-2vHr-PIpFYeyQ)  [Última consulta 04.11.2020].

 

Para más información por favor consulte: Ballen, G. A. and J. W. Moreno-Bernal (2019). "New records of the enigmatic neotropical fossil fish acregoliath rancii (teleostei incertae sedis) from the middle miocene honda group of Colombia." Ameghiniana.

 

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martes, 3 de noviembre de 2020

Nuevo estudio explica el porqué de la disparidad migratoria entre los taxones de Norte y Sur América durante el Gran Intercambio Biótico Americano.

 Explican las migraciones desiguales entre los mamíferos de América

 Juan Carrillo estudió el ‘gran intercambio biótico’, cuando animales cruzaron el itsmo de Panamá

 La llama, uno de los mamíferos más emblemáticos de Suramérica, principalmente de la región andina de Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina, no es tan autóctona como comúnmente se piensa. De hecho, su origen se encuentra a varios kilómetros de ahí, en territorio norteamericano.

 


Este es un hecho que los biólogos conocen bien gracias al estudio del denominado Gran Intercambio Americano, un proceso que se caracterizó por masivas migraciones de grandes mamíferos entre América del Norte y del Sur cuando el Istmo de Panamá surgió en medio del océano como un puente que unió estas dos masas de tierra.

 Durante el Gran Intercambio, junto con la llama, llegaron al sur desde el norte otros animales, como cusumbos, venados, tapires, ciervos, osos, lobos, jaguares, pumas y caninos. Al mismo tiempo, desde el sur se desplazaron hacia el norte especies propias de este hemisferio como los megaterios (conocidos popularmente como perezosos gigantes), el gliptodonte (un ancestro de gran tamaño de los armadillos actuales), zarigüeyas y micos.

 Pero, contrario a lo que se podría pensar, este intercambio, que ocurrió durante varios millones de años, no fue equitativo. El resultado final fue que mientras una gran cantidad de especies colonizaron el sur, un número considerablemente menor hizo lo propio en el sentido opuesto.

 La desproporción es tal que, mientras en Suramérica el 45 por ciento de las especies de mamíferos tiene ancestros del norte, en la mayor parte de Norteamérica, solo el 10 por ciento de las especies tienen ancestros del sur.

 Desde que este desequilibrio fue reconocido, hace más de 40 años, los paleontólogos han tratado infructuosamente de descifrar las razones a partir de los registros fósiles de las especies en ambos continentes. Y, ahora, finalmente, la investigación de un colombiano podría tener una respuesta satisfactoria.

 Él es Juan David Carrillo, biólogo de la Universidad Nacional de Colombia con una maestría y doctorado en paleontología de la Universidad de Zúrich, en Suiza. Carrillo, quien está afiliado al Museo de Historia Natural de París, y colaboradores, analizaron más de 20 mil registros fósiles de los últimos 23 millones de años, tanto en América del Norte como del Sur.

 Carrillo clasificó los fósiles de acuerdo con su ubicación geográfica y, usando métodos estadísticos, encontró que el desequilibrio biótico durante el Gran Intercambio pudo tener su origen en un episodio de extinción que tuvo lugar en las latitudes más australes, en la zona que hoy conocemos como la Pampa y la Patagonia. Esta extinción habría llevado a que una cantidad menor de animales pudiera desplazarse hacia el norte.

 “Encontramos que, en el Plioceno, entre 5 y 2,5 millones de años, ocurrió una alta extinción de mamíferos en Suramérica, que redujo la cantidad de especies nativas y por lo tanto las que podían migrar hacia Norteamérica. Esta extinción probablemente ocurrió en el sur del continente ya que la mayoría de los fósiles provienen de latitudes altas, y no de los trópicos”, dice Carrillo y agrega que la causa de esa extensión es aún desconocida.

 Pensamos que pudo haber sido una combinación de factores, pues en el sur del continente este periodo se caracterizó porque las temperaturas empezaban a ser más bajas y el clima más seco, y el paisaje de pasto de las pampas empezaba a extenderse, por lo que muchas especies pudieron no adaptarse a estos cambios”, indica el científico.

 

“Es posible que los carnívoros que llegaron del norte fueran depredadores más efectivos, contribuyendo a la extinción de animales suramericanos”

 Otro factor que pudo influir fue el hecho de que muchos de los mamíferos depredadores originarios del norte, como los tigres dientes de sable y los caninos, tenían cerebros más grandes y dientes carnívoros más desarrollados, que les ayudaron a depredar especies suramericanas.

 “Antes del intercambio, los depredadores en Suramérica eran marsupiales, un grupo de animales que incluye las zarigüeyas, mientras que en Norteamérica los animales carnívoros pertenecían al grupo de gatos, perros y osos. Es posible que los carnívoros que llegaron del norte fueran depredadores más efectivos, contribuyendo a la extinción de animales suramericanos”, asegura Carrillo.

 El paleontólogo, cuya investigación fue publicada recientemente en la revista Proceeings of the National Academy of Sciences, agrega que otra posibilidad es que los animales de Norteamérica hayan traído nuevos parásitos y enfermedades.

 De acuerdo con Carrillo, el siguiente paso de la investigación será tratar de entender mejor las razones de la extinción, así como investigar detalles de cómo ocurrió el intercambio, principalmente en los trópicos, de dónde se conocen menos fósiles, pero hay una gran biodiversidad.

 “Es importante seguir encontrando y describiendo los fósiles en los países latinoamericanos, incluyendo a Colombia, porque es la única manera de entender cómo estos eventos del pasado lejano influyeron en la biodiversidad que vemos en el presente", apunta.

 

Referencias:

Nicolás Bustamante. Explican las migraciones desiguales entre los mamíferos de América. Fuente: EL TIEMPO. 03.11.2020  (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/explican-las-migraciones-desiguales-entre-los-mamiferos-de-america-546326?cid=SOC_PRP_POS-MAR_ET_FACEBOOK&fbclid=IwAR1-PSHk5D1esqDpdopPyuZXuceO7MFUd-P7DNL8BJmvqMv9qrZ9ILqtzv0) [Última consulta 03.11.2020].

 

Para más información por favor consulte: Carrillo, J. D., et al. (2020). "Disproportionate extinction of South American mammals drove the asymmetry of the Great American Biotic Interchange." Proceedings of the National Academy of Sciences PNAS: 1-7.

 

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miércoles, 21 de octubre de 2020

Importante descubrimiento de delfines de río en el Mioceno de La Venta, Colombia

 El sorprendente delfín que nadó en la Tatacoa hace millones de años

 Un pequeño hueso del oído da detalles de este habitante de los ríos prehistóricos de Colombia

 Un pequeño pedazo de roca, amorfa y llena de orificios, y aparentemente insignificante, encontrado en el desierto de la Tatacoa (Huila), acaba de convertirse, gracias al trabajo de un grupo de paleontólogos, en una pieza fundamental para la reconstrucción del rompecabezas evolutivo de los mamíferos de Sudamérica, más específicamente de aquellos que surcaron los ríos y lagos del continente.

 

Imagen del fósil del hueso de oído del delfín hallado en la Tatacoa.


Se trata de un hueso fosilizado del oído de un delfín que vivió en territorio colombiano durante el periodo conocido como Mioceno medio, entre 12 y 13 millones de años atrás. Dicho hueso tiene la particularidad de que perteneció a un cetáceo de agua dulce, lo que lo hace un descubrimiento sin precedentes en el país.

 Estos fósiles fueron estudiados durante una gran expedición paleontológica a la Tatacoa a comienzos de 2019 por un grupo internacional de científicos. Esta zona es reconocida mundialmente gracias a su riqueza fósil, que documenta muy bien el Mioceno medio con gran cantidad de ejemplares de mamíferos terrestres, cocodrilos y aves que solo vivieron en esta parte del mundo.

 


El equipo de investigadores estaba conformado, por primera vez, por científicos latinoamericanos de países como Colombia, Venezuela y Perú, quienes estaban liderados por el científico colombiano Carlos Jaramillo, del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales.

 

Junto con los Vigías del Patrimonio Paleontológico de la Tatacoa, extrajeron varias toneladas de rocas del desierto entre las que había montones de fragmentos óseos de todos los tamaños, algunas grandes de varios cientos de kilogramos y otros muy pequeños, que resultaban muy reveladores para los científicos. Entre ellos, estaba el diminuto hueso de delfín, de unos dos centímetros de largo.

 


En una clara señal de la creciente colaboración paleológica entre países latinoamericanos, Jaramillo le encargó al peruano Aldo Benites-Palomino, del Museo de Investigaciones Paleontológico de Zúrich (Suiza) y quien hasta el momento se había especializado en cetáceos de mar abierto, que estudiara la muestra para intentar descifrar a qué especie pertenecía.

 

Un raro especimen del agua dulce

 


Benites explica que, aunque la región de la Tatacoa hoy está en medio de un árido desierto, durante el Mioceno medio estaba ocupada por bosques y ríos que confluían en un enorme lago conocido como Pebas, que comprendía buena parte del centro del país y desembocaba en el Caribe. Este lago era rico en biodiversidad y en él habitaban toda clase de criaturas acuáticas ya extintas.

 

“Sabíamos que este hueso, denominado periótico, es muy importante para los cetáceos, pues ellos dependen de sus oídos para poder navegar en las aguas, por lo cual, gracias a este fósil, podríamos obtener mucha información. Con seguridad, se trataba de un mamífero acuático que vivió en el lago Pebas”, asegura Benites, y agrega que el primer paso para intentar descifrar cómo era el animal al que pertenecía fue comparar su anatomía con parientes vivos, como los delfines de agua dulce de la actualidad.

 


“Nos dimos cuenta de que no se parecía en nada a lo que conocemos, principalmente en la familia 'Iniidae', a la que pertenecen los delfines rosados de la Amazonia. También notamos que tampoco era como los fósiles de delfines publicados en Perú en 2013”, señala Benites.

 El paleontólogo agrega que, para su sorpresa, y gracias a los análisis filogenéticos, descubrieron que el pariente más cercano a este animal extinto es el delfín actual del Río Ganges, en la India: “la primera pregunta que nos hicimos fue ‘qué hace en medio de Colombia un delfín de hace trece millones de años y cuyos parientes están al otro lado del mundo”, asegura Benites-Palomino.

 De acuerdo con el científico, pese a lo exótico del hallazgo, en la prehistoria, estos animales eran muy comunes; por ejemplo, hay registros de muchas especies en las costas de Perú, que aumentan año a año. Pero se sabe muy poco de ellos.

 

“Nos dimos cuenta de que no se parecía en nada a lo que conocemos, principalmente en la familia 'Iniidae', a la que pertenecen los delfines rosados de la Amazonia”

  “Lo poco que conocemos de los delfines de río extintos es gracias a las especies vivas. Por ejemplo, especies actuales como el Rosado, el de la Plata, el del Ganges, y el recientemente extinto del Río Amarillo (en China), tienen la cabeza redonda y hocicos muy largos, con muchos dientes, que les sirven para capturar toda clase de alimentos. En el caso de sus parientes fósiles, ellos competían por quién tenía la cara más larga, y nos hemos encontrado algunos con hocicos de hasta dos metros de largo”, dice.

 Otra característica es que, además, como los ríos son muy oscuros debido a la turbulencia de los sedimentos, son animales con ojos poco desarrollados, una carencia que han compensado con oídos muy buenos”, dice.

 

Más preguntas que respuestas

 La investigación de Benites fue publicada recientemente en el 'Journal of Vertebrate Paleontology', y fue llevada a cabo en conjunto con los investigadores Gabriel Aguirre Fernández, Jorge W. Moreno Bernal, Andrés Vanegas y Carlos Jaramillo. Ellos coinciden en que este trabajo deja más preguntas que respuestas.

 “Lo que tenemos son huesos muy fragmentarios, que no nos dejan clasificar al delfín como una especie nueva. Algunas de las preguntas que intentaremos resolver ahora son por qué estos animales decidieron mudarse del agua salada al agua dulce, por qué ahora solo se encuentran en la India, qué hizo que llegaran a América y por qué se extinguieron (una posibilidad que contemplan es que fueran presas del 'Purussaurus', el caimán más grande que ha existido y que convivió con ellos temporal y espacialmente), dice.

 Para poder responder a estas preguntas, los científicos seguirán explorando el desierto de la  la Tatacoa en busca de más pistas sobre los habitantes del que fuera una vez un fértil lago.

 

Referencias:

Nicolás Bustamante. El sorprendente delfín que nadó en la Tatacoa hace millones de años. Fuente: EL TIEMPO.  21.10.2020  (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/el-delfin-prehistorico-que-nado-en-la-tatacoa-hace-millones-de-anos-historia-colombia-542505) [Última consulta 21.10.2020].


Para más información por favor consulte: Benites-Palomino, A., et al. (2020). "Miocene Freshwater Dolphins from La Venta, Huila, Colombia Suggest Independent Invasions of Riverine Environments in Tropical South America." Journal of Vertebrate Paleontology: e1812078.


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