miércoles, 22 de noviembre de 2023

26 fósiles marinos hallados en Boyacá tendrían entre 125 y 113 millones de años


En la región entre Villa de Leyva, Sáchica y Sutamarchán, designada como "Geositio de conservación de patrimonio mundial" por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas de la UNESCO, se han descubierto 26 fósiles de ictiosaurios, pliosaurios y tiburones en la formación rocosa Paja, revelando la existencia de estos animales hace entre 125 y 113 millones de años. Aunque es una ubicación rica en fósiles, muchos especímenes no se han estudiado adecuadamente debido a la falta de información sobre su procedencia.
El paleontólogo Cristian David Benavides Cabra, del grupo de investigación en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Colombia, ha contribuido al conocimiento de la edad de estos fósiles. Su investigación ha revelado cuatro niveles de rocas en los cuales se encontraron los 26 vertebrados marinos estudiados, dos del Barremiano y dos del Aptiano, proporcionando una base para interpretaciones ecológicas futuras. La Formación Paja, donde se hallaron la mayoría de los fósiles, se divide en tres partes, siendo la parte media la más destacada.
El estudio también ha permitido determinar la edad de especímenes específicos, como el ictiosaurio Muiscasaurus catheti y el tiburón Protolamna ricaurtei. Estos fósiles se encuentran principalmente en el Museo Paleontológico de Villa de Leyva, el Centro de Investigaciones Paleontológicas (CIP), el Museo Comunal El Fósil de la vereda Moniquirá, el Museo de Sáchica y las colecciones del Departamento de Geociencias en la UNAL. La investigación fue llevada a cabo en colaboración con otros profesionales de la UNAL en los campos de geociencias y biología.

A continuación la noticia publicada por Agencia UNAL:


No es gratuito que la zona comprendida entre Villa de Leyva, Sáchica y Sutamarchán haya sino designada por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas de la Unesco como “Geositio de conservación de patrimonio mundial”. El estudio de 26 fósiles de ictiosaurios, pliosaurios e incluso tiburones hallados en la formación rocosa Paja evidenció que estos animales pudieron habitar la región hace entre 125 a 113 millones de años.

Descubren en Boyacá la edad de algunos vertebrados marinos de hace millones de años que se tenían guardados. Foto: Grupo de Investigación en Paleontología de Vertebrados de la UNAL.



En este grupo de rocas ubicado en Boyacá se esconden grandes secretos de la geología y de los cambios que ha tenido el planeta, y también de cómo estos animales prehistóricos interactuaban cuando aún nadaban y competían por el alimento en el mar.
Sin embargo, aunque este es uno de los lugares donde se encuentran más fósiles de vertebrados marinos, también es cierto que muchos especímenes resguardados en los museos o en las colecciones de algunas instituciones no se han estudiado, pues no se tiene mayor información de su procedencia, ya sea porque las personas que los hallaron no tomaron las coordenadas exactas del sitio, o porque las piezas se le decomisaron a gente ajena al quehacer científico.

Trabajo de campo realizado en la formación rocosa de la región. Foto: Grupo de Investigación en Paleontología de Vertebrados de la UNAL.


Ante este desconocimiento, el ávido paleontólogo Cristian David Benavides Cabra, del grupo de investigación en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), descifró las capas detrás del misterio de la edad de estos fósiles.
Aunque esta unidad rocosa se estudió y describió antes, muchos de los fósiles descritos y hallados allí no tenían información suficiente para saber si provienen del Barremiano o del Aptiano, edades geológicas que se ubican entre los 125 y 113 millones de años atrás.
Todo comienza con el “levantamiento” de las rocas, que, en palabras sencillas, se refiere a la descripción de cada una de sus capas, desde la más antigua hasta la más reciente. Para ello el investigador y su grupo de trabajo realizaron diversas visitas a estos lugares, utilizando y comparando sus hallazgos con las descripciones que en años anteriores hicieran los profesores de la UNAL Fernando Etayo y Pedro Patarroyo, quienes han dedicado su experiencia a detallar lo que ocurre con estas formaciones.

Los fósiles se compararon con amonitas, moluscos que vivieron hace millones de años y que son un indicador de la edad de las rocas.


Aquí es clave entender –o al menos hacerse una idea– de lo que es la estratigrafía, rama de la geología que estudia e interpreta las capas de rocas que se han ido sedimentando o acumulando con el tiempo y que pueden contener huesos, dientes, conchas, rastros de organismos e incluso impresiones dejadas por plantas o animales de hace millones de años.
“Encontramos cuatro niveles de rocas en las que estaban los 26 vertebrados marinos estudiados, dos de ellas del Barremiano y las otras dos del Aptiano, lo cual es un hito porque nunca se había realizado un estudio así para los vertebrados marinos fósiles de esta región. Este es un avance que permite que en el futuro los investigadores de Colombia y del mundo tengan un punto de partida para hacer interpretaciones ecológicas de estos especímenes", asegura el experto.
La Formación Paja está dividida en tres partes, de las cuales la media se roba el protagonismo pues es donde se han encontrado más vertebrados fósiles.
Además esta parte se subdivide en varios segmentos, algunos menos espesos y compuestos por rocas calcáreas además de otros competentes que terminan formando una cornisa o saliente.


Villa de Leyva, Sáchica y Sutamarchán son zonas emblemáticas en el descubrimiento de fósiles de vertebrados marinos. Foto: Grupo de Investigación en Paleontología de Vertebrados de la UNAL.



En otro segmento se encuentran rocas muy blancas con algunas amonitas (moluscos que habitaron la Tierra hasta hace unos 66 millones de años), fundamentales para conocer la edad de las rocas del sitio en donde se encontraron los fósiles de vertebrados.
El paleontólogo destaca dos de los principales resultados de su trabajo: (i) la determinación de la edad del espécimen tipo del ictiosaurio Muiscasaurus catheti encontrado en 2016 del que no se sabía su edad, y en este trabajo se estableció que proviene de rocas del Aptiano superior, entre 117 y 113 millones de años atrás, y (ii) se determinó la edad del espécimen tipo del tiburón Protolamna ricaurtei, registrado en 2019 y que fue el primero para esta región, el cual también provenía de rocas del Aptiano superior.
Los fósiles analizados se encuentran principalmente en el Museo Paleontológico de Villa de Leyva, en el Centro de Investigaciones Paleontológicas (CIP), en el Museo Comunal El Fósil de la vereda Moniquirá, en el Museo de Sáchica, y en las colecciones del Departamento de Geociencias en la UNAL.
La investigación fue un trabajo conjunto con la profesora María Páramo y los investigadores José Narváez y María Paula Ramos, del Departamento de Geociencias de la UNAL, y Héctor Palma, del Departamento de Biología
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Referencias:

26 fósiles marinos hallados en Boyacá tendrían entre 125 y 113 millones de años. Fuente: Agencia UNAL 21.11.2023. (http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/26-fosiles-marinos-hallados-en-boyaca-tendrian-entre-125-y-113-millones-de-anos) [Última consulta 22.11.2023].


Para más información por favor consulte: Benavides, Cristian & Páramo, María & Palma-Castro, Héctor & Narváez, José. (2023). Stratigraphic distribution of marine vertebrates from the Arcillolitas abigarradas Member (Paja Formation) of the Villa de Leiva - Sáchica - Sutamarchán region, Boyacá, Colombia. Earth Sciences Research Journal. 27. 211-226. 10.15446/esrj.v27n2.108292


Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.






martes, 7 de noviembre de 2023

El dinosaurio, primo del 'T-rex', que dejó sus huellas en Villa de Leyva


Investigadores descubrieron un rastro de huellas de dinosaurio en Villa de Leyva, Boyacá, durante la construcción de una carretera. El hallazgo, realizado por Mary Luz y Juan de Dios Parra Ruge en 2008, proporcionó un rastro de casi 65 metros de longitud que representan el testimonio de dinosaurios que habitaron la región hace millones de años. Aunque las huellas fueron destruidas debido a la urgencia de la obra, los moldes de látex permitieron su estudio. Estas huellas pertenecen a un dinosaurio bípedo de tamaño mediano, sugiriendo un escenario en el que caminaban a través de marismas intermareales húmedas en Villa de Leyva. Se estima que el dinosaurio caminaba de manera digitígrada y pudo variar su velocidad a través de lodo profundo, incluso triplicándola en ocasiones. Este descubrimiento es significativo en el estudio de los dinosaurios en Sudamérica y contribuye al registro de icnofósiles del Cretácico Inferior en la región. La investigación también destaca la participación de jóvenes paleontólogos en la ilustración de las huellas.

A continuación la noticia publicada por El Tiempo:


Investigadores hallaron el rastro de un desconocido dinosaurio en la construcción de una carretera.



Este dinosaurio tenía unas patas en forma tridáctila (tres dedos). FOTO: CIP


Hace millones de años, un dinosaurio, o un grupo de ellos, caminaba inadvertidamente por una zona costera en lo hoy conocemos como Villa de Leyva (Boyacá). De esa caminata, millones de años después, se conservó un rastro de casi 65 metros de longitud en los que las huellas de estos animales permanecieron como un testimonio de que en este territorio, que se ha destacado por el hallazgo de impresionantes fósiles de enormes monstruos marinos, también fue habitado por seres que incluso pertenecieron al mismo linaje que el famoso Velociraptor y el icónico Tyrannosaurus rex.

Con estas huellas se encontraron en 2008 Mary Luz y Juan de Dios Parra Ruge, miembros del Centro de Investigaciones Paleontológicas (CIP), en medio de la construcción de una carretera en ese municipio boyacense. Los científicos recibieron permiso para fotografiar, medir y producir moldes de las huellas originales para su estudio y análisis, consiguiendo así también salvar algo de esa evidencia milenaria, que lamentablemente fue destruida debido a la urgencia de la obra.

A partir de esos moldes de látex, que reposan actualmente en el CIP, investigadores de esta institución y del laboratorio de Hans Larsson en el Museo Redpath (McGill University, Canadá), publicaron recientemente un estudio en la revista de geología Facies, en la que se reportan estas marcas como el primer sitio de huellas de dinosaurios que se ha identificado en la Fomación Paja, como se le conoce al sitio geológico que representa esta región andina.
“Estudiamos más de una decena de huellas de dinosaurio que hacían parte de un largo camino lodoso. Las huellas representan el mismo dinosaurio (icnotaxón), aunque el número de individuos no se puede determinar con certeza, ya que puede oscilar entre dos y cinco, o pueden corresponder a eventos de caminatas separados”, explica la paleontóloga Dirley Cortés, estudiante de doctorado de la Universidad McGill y directora científica del CIP.

Aunque en este lugar no se encontraron los huesos fosilizados con los que muchas veces trabajan estos científicos, de este conjunto de huellas han podido rescatar varias características de cómo habrían podido ser estos desconocidos dinosaurios colombianos: “Nos dimos cuenta de que este dinosaurio posiblemente se movía en un lodo fangoso a medida que caminaba, también que variaba de velocidad y de profundidad a lo largo del sustrato, e incluso en ocasiones, ¡alcanzó a triplicar su velocidad!”, señala con sorpresa la investigadora.

Posiblemente de tamaño mediano, este dinosaurio tenía unas patas en forma tridáctila (tres dedos) en las que el del medio era el más grande y formaba el eje principal de un pie que medía unos 18 centímetros de largo y unos 17 de ancho máximo. En algunas huellas también se identificó un borde afilado en el tercer dedo que para los expertos sugiere la presencia de una garra.

Las huellas representan el mismo dinosaurio (icnotaxón), aunque el número de individuos no se puede determinar con certeza

Pese a que la identidad de este dinosaurio caminante seguirá siendo desconocida debido a que los datos disponibles no son suficientes para atribuir sus huellas a un dinosaurio en específico, los científicos lograron determinar que le pertenecían a un dinosaurio bípedo (que se sostiene en dos patas para caminar) y además pudieron obtener pistas interesantes sobre cómo se movía.

“Las huellas sugieren que caminaba de manera digitígrada, lo que quiere decir que camina sobre sus dígitos, como los avestruces; por el contrario, los humanos somos plantígrados, es decir, ponemos todo el pie en el suelo cuando caminamos”, detalla Cortés.
Las marcas de Villa de Leyva incluso le sirvieron a los paleontólogos para calcular la velocidad promedio del dinosaurio. Un cálculo que se hace tomando en cuenta la longitud de la zancada y lo que se conoce como la regla de similitud dinámica (que se refiere a cómo los animales extintos y los existentes comparten propiedades mecánicas básicas).


Las huellas hacen parte de dos caminos ininterrumpidos con al menos nueve marcas bien conservadas y tres huellas aisladas y no tan bien preservadas



“Para esto primero calculamos la altura de la cadera, que se estimó en unos 84 cm, lo que está dentro del rango de tamaño de los terópodos de tamaño pequeño a mediano. Con base en esta medida y en la longitud de la zancada, estimamos una velocidad máxima de aproximadamente 11 kilómetros por hora, lo que representa poco más que una carrera lenta para un animal de este tamaño, y apenas una cuarta parte de la velocidad máxima alcanzada por Usain Bolt en su récord de 100 metros”, asegura Cortés.

La velocidad más lenta de este animal fue aproximadamente un tercio de su velocidad máxima. Esto significa que el dinosaurio de Villa de Leyva habría sido entre los caminantes más rápidos o los corredores más lentos en el extenso conjunto de datos de otros dinosaurios bípedos conocidos en el mundo. “Como referencia respecto a otros dinosaurios de su linaje, se estima que el Tyrannosaurus rex tenía una velocidad que oscila entre 36 y 50 kilómetros por hora, y el Velociraptor entre 50 y 55 kilómetros por hora, este último uno de los dinosaurios más rápidos conocidos hasta hoy”, señala la investigadora.

Las huellas sugieren que caminaba de manera digitígrada, lo que quiere decir que camina sobre sus dígitos, como los avestruces



Las primeras huellas

Un dato que llama mucho la atención en esta investigación es la posibilidad de que algunas de las huellas de dinosaurio que se han hallado en Colombia sean uno de los primeros reportes de este tipo de trazas fósiles descubiertas en Sudamérica y unas de las primeras registradas en todo el mundo. “Incluso, unas huellas de Oiba (Santander) pudieron haberse hallado mucho antes de que la palabra ‘Dinosaurio’ fuera acuñada hacia 1841 por el naturalista inglés Richard Owen”, indica la investigadora Cortés con emoción.

Y agrega: “De hecho, es posible que los fósiles de huellas de Sudamérica hayan sido descubiertos por primera vez por sus pueblos nativos mucho antes de que los naturalistas europeos emprendieran expediciones por todo el continente. Aunque la pista de las huellas de Oiba se ha perdido, es muy probable que haya muchas otras huellas en varias regiones de Colombia esperando ser encontradas, solo tenemos que buscarlas”.

De acuerdo con los investigadores, el descubrimiento de huellas de dinosaurios en Villa de Leyva amplía el registro de este tipo de icnofósiles (como se le denomina a este tipo de marcas) para el Cretácico Inferior (entre unos 100-145 millones de años) de Sudamérica y se suma a la corta lista de registros de dinosaurios en Colombia.

“Es la primera vez que encontramos huellas de dinosaurio terópodo (que se caracterizan por sus extremidades con tres dedos funcionales y sus huesos huecos) en la Formación Paja, y sugieren un escenario en el que dinosaurios de tamaño mediano caminaron a través de marismas intermareales húmedas –o pisos de lodo– con diferentes profundidades en el sustrato en lo que hoy es Villa de Leyva”, indica Cortés.

Es posible que, en este tipo de ecosistema intermareal, a medida que los dinosaurios caminaban a través de lodo más profundo, su velocidad a menudo se reducía a medida que sus pies se hundían más profundamente hasta alcanzar sus velocidades más lentas.
El dinosaurio primero hundía sus patas en el lodo, luego abría con completo sus dígitos para encontrar estabilidad, y finalmente retraía todo el pie hacia atrás hasta dar la siguiente zancada

“El dinosaurio primero hundía sus patas en el lodo, luego abría con completo sus dígitos para encontrar estabilidad, y finalmente retraía todo el pie hacia atrás hasta dar la siguiente zancada mientras se ajustaba a las distintas profundidades del lodo. En este proceso, el fango alrededor se reacomodaba, y por esto encontramos huellas con variadas formas. El dinosaurio incluso fue capaz de triplicar su velocidad en los lodos más profundos antes de llegar a lodos menos profundos”, relata la paleontóloga.


Cabe resaltar que, aunque se han encontrado otras huellas similares, las huellas de dinosaurio de Villa de Leyva son una de las pocas que muestran variaciones lentas de velocidad a través de lodo profundo en todo el mundo. “Aunque este es sin duda, un descubrimiento fascinante y muy divertido, aún nos falta muchísimo más por descubrir. Boyacá y otros departamentos deben tener en sus muchas rocas centenares de otras huellas y fósiles”, concluye Cortés.

Los pequeños guardianes de la paleontología

Un detalle particular de esta investigación es que contó con la participación de algunos de los paleontólogos más jóvenes del país. Fueron los integrantes del club de los Pequeños Guardianes de la Paleontología, niños y niñas entre los 5 y los 14 años, los encargados de recrear cómo pudo verse el enigmático dinosaurio que dejó sus huellas en el lodo de lo que hoy es Villa de Leyva.

Ilustración del club Pequeños Guardianes de la Paleontología.


“Cuando les contamos sobre este descubrimiento, estaban tan emocionados que les propusimos hacer la ilustración de las huellas para la publicación científica. A los tres minutos ya estaban decidiendo por iniciativa propia qué parte de la ilustración les gustaría hacer”, recuerda la investigadora Cortés sobre este grupo con el que el CIP busca promover la ciencia y la divulgación científica entre los más pequeños.

El grupo de jóvenes exploradores estuvo conformado por Federico Rodríguez Cadena, Daniel Fernando Lozada Camacho, Helena Ramírez Porras, Martina Rodríguez Peñuela,Jeronimo Hernández Vargas, Felipe Ariza Camargo, Juan Esteban Ramírez Cano, Joshua Bernal Farfan, y Christopher Alejandro Salgado Medina. Además, otra pequeña, llamada Vanesa Parra, también hizo parte de la toma de datos en campo en el 2008, cuando fueron descubiertas las huellas por primera vez

La publicación de este trabajo en la revista Facies, una revista científica colombiana, es una iniciativa para seguir apostando al crecimiento de revistas científicas nacionales. Facies fue fundada en 1990 por estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, entre los que se encuentran algunos de los paleontólogos más importantes del país, como el doctor Carlos Jaramillo, y donde los expertos colombianos esperan publicar con más frecuencia.


Referencias:

Alejandra López. El dinosaurio, primo del 'T-rex', que dejó sus huellas en Villa de Leyva. Fuente: El Tiempo 07.11.2023. (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/encuentran-huellas-de-dinosaurio-primo-del-t-rex-en-villa-de-leyva-822707?fbclid=IwAR2AI9ggHIJXbt2XYZyk9jG0vga1nwb2coJIHAHrkg3XdIGiLMTXiF5oTEM) [Última consulta 21.11.2023].



Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.





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