jueves, 4 de junio de 2015

Chigüiros fósiles de gran tamaño en la alta Guajira colombiana



En la siguiente entrada reproducimos un artículo publicado por la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia, con relación a los estudios y descubrimientos que se están llevando a cabo en Castilletes, norte de la península de la Guajira y de los cuales hemos venido informando en entradas anteriores.

Chiguiros y tapires de hace menos de 20 millones de años

Fósiles de chigüiros de más de tres millones de años, tapires y osos perezosos gigantes forman parte de la variedad de restos hallados en la península de La Guajira, que dan cuenta del bosque que debió existir hace no menos de 20 millones de años, en lo que ahora es desierto.
Un equipo de investigadores de la U.N. trabaja con el Instituto Smithsonian para rescatar los rastros de la naturaleza perdida.
De las más de nueve millones de hectáreas de bosques secos que llegaron a cubrir el territorio nacional, hoy solo queda el 8 %, lo que ubica a este ecosistema entre los más amenazados del país. Precisamente, uno de estos bosques predominaba en la Alta Guajira, donde hoy el paisaje está dominado por el desierto.
Una de las especies que habitó este lugar y que más llamó la atención dentro de los fósiles de mamíferos hallados, fue un chigüiro de aproximadamente 3,2 millones de años, que se convirtió en el primer registro de un fósil de esta edad en el país y en el más cercano al istmo de Panamá.
“Perteneció a un género extinto caracterizado por su gran tamaño, mucho mayor al de los actuales. Las diferencias más grandes radican en la dentadura y en algunos rasgos del cráneo, que permiten establecer que estamos tratando con una nueva especie”, afirma María Camila Vallejo, bióloga de la U.N. que hizo parte de la investigación.
Es importante tener en cuenta que, en la actualidad, en el país existen dos especies de chigüiros: el Hydrochoerus hydrochaeris, con distribución en los Llanos Orientales y el Amazonas, y el Hydrochoerus isthmius, que habita al norte de Colombia, Panamá y Venezuela. No obstante, hoy en la Alta Guajira colombiana no se encuentra ninguna de estas dos.
La aparición de esta nueva especie permite comprender cómo este grupo de roedores de gran tamaño se ha distribuido a través del tiempo, desde sus orígenes en Argentina, hace aproximadamente 11 millones de años.
La privilegiada posición geográfica de nuestro país, unido al istmo de Panamá, lo ha convertido en uno de los principales corredores de animales y plantas a través del tiempo geológico. Así, se puede pensar en Colombia como puerta de entrada y salida, un punto casi obligado para muchas especies que migraron de Norteamérica a Suramérica y viceversa.

Sedimentos acumulados
La Guajira alberga una secuencia muy espesa de sedimentos acumulados a lo largo de millones de años, lo cual abre la posibilidad de estudiar el cambio de esta zona, según los animales que vivían allí y las condiciones que debía tener este ambiente para soportar la vida de diferentes especies a lo largo del tiempo geológico.
Así lo explica Gustavo Ballen, estudiante de la Maestría en Biología de la Universidad Nacional, quien realizó su tesis sobre los hallazgos ictiológicos en Castilletes y hoy hace parte del equipo que investiga los restos, junto con otros egresados de la Institución.
Por ser una zona desértica, la roca se encuentra erosionada, debido al viento, al agua y a los cambios de temperatura. Allí, poco a poco, empezaron a aparecer restos de vertebrados muy grandes que llamaron la atención de los investigadores, por lo cual los han venido desenterrando.
Dentro de las especies halladas, se destacan los astrapoterios, ejemplares parecidos a los tapires, pero con dientes exteriores. También se encontraron gliptodontes, enormes mamíferos similares al armadillo; purussaurus, caimanes que podían llegar a medir hasta 13 metros de longitud; y perezosos gigantes.
También se hallaron restos de marsupiales —como las chuchas o zarigüellas—, ratones, aves serpientes y organismos similares a los venados.

Río caudaloso guajiro
Para que estos animales pudieran habitar allí, La Guajira ha tenido que cambiar mucho en estos 20 millones de años.
El biólogo Ballen indica que tenían que existir afluentes muy parecidos al Orinoco, aunque no de la misma magnitud. “Si bien había influencia marina, la presencia de agua dulce permitía la permanencia de ciertos animales, lo cual abre una gran incógnita: ¿por qué La Guajira actualmente no tiene ningún drenaje que permita la salida de un río grande?”.
Hay que tener en cuenta que este punto se encuentra en la mitad de dos drenajes: el lago Maracaibo y el río Magdalena, y que los peces de agua dulce que se han encontrado son de grupos que en la actualidad solo habitan en el Orinoco.
“Hay que pasar la Serranía de Mérida, en Venezuela, y la Serranía de Perijá, en Colombia, para llegar. Eso demuestra que tuvo que existir un río grande saliendo al Caribe por ese lado, no necesariamente el Orinoco, pero podría tratarse de un pedazo del drenaje Orinoco-Amazonas”, sostiene el experto.
Según los hallazgos, este ecosistema podría equivaler a bosques secos como los que se encuentran en el norte de Colombia, en la cuenca baja del Magdalena e incluso en la misma Guajira, al sur del departamento.
A pesar de que no hay respuestas con respecto a la modificación tan radical que experimentó la región, es probable que dicho fenómeno haya tenido que ver con el cambio climático de la época.
Para los investigadores, la desaparición de este bosque significaría que el clima cambió drásticamente en los últimos tres millones de años.

Referencias:

Chiguiros y tapires de hace menos de 20 millones de años. Fuente: Agencia de Noticias de la Universidad Nacional | 29 de mayo de 2015 (http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/ndetalle/article/chigueiros-y-tapires-habitaron-la-alta-guajira-hace-menos-de-20-millones-de-anos.html) [Última consulta 04.06.2015]




Cartel informativo de la conferencia llevada a cabo por la investigadora Maria Camilo Vallejo-Pareja el pasado mes de febrero en la Universidad de los Andes con relación a los hallazgos de Chigüiros fósiles en el norte de la península de La Guajira.
 






La Guajira pudo haber sido un inmenso bosque

Un equipo de investigadores halló rastros de especies que habitaban cuerpos de agua y bosques.

Fósiles de chigüiros de más de tres millones de años, tapires y osos perezosos gigantes forman parte de los restos hallados en la península de La Guajira por investigadores de la Universidad Nacional y el Instituto Smithsonian (sede Panamá), quienes se dieron a la tarea de rescatar los rastros de naturaleza perdida en medio del paisaje desértico.

Los hallazgos aportan pistas del tipo de bosque que debió existir hace no menos de 20 millones de años en esta zona del país.

Una de las especies que habitó este lugar, y que más llamó la atención entre los fósiles encontrados, fue un chigüiro de aproximadamente 3,2 millones de años, que se convirtió en el primer registro de un vestigio de esta edad en nuestro país y en el más cercano al istmo de Panamá.

“Perteneció a un género extinto caracterizado por su gran tamaño, mucho mayor al de los actuales. Las diferencias radican en la dentadura y en algunos rasgos del cráneo”, explica María Camila Vallejo, bióloga que participó en la investigación.
Esta zona del país tiene una enorme cantidad de sedimentos acumulados que les permitieron a los investigadores estudiar los cambios, según las condiciones que debía tener el ambiente para soportar la vida de las especies.
A pesar de que no hay respuestas sobre el cambio que experimentó la región, es probable que dicho fenómeno haya estado relacionado con el cambio climático de la época.

“Tuvimos bosques en La Guajira y luego vinieron las glaciaciones. No supimos qué pasó, pero somos conscientes de que eso afectó profundamente el paisaje en Suramérica. Después vino una época más cálida, la del Holoceno, cuando esta parte quedó desértica”, explica Vallejo.

El chigüiro, considerado el roedor más grande, siempre ha estado relacionado con ríos o lagos. Por lo tanto, según los investigadores, hallarlo en esta zona del país indica que existieron corrientes de agua que desaparecieron en una desertificación progresiva.

Esto se comprobó con el hallazgo de una gran cantidad de invertebrados como moluscos, equinodermos, cangrejos, al igual que vertebrados como tiburones y rayas que datan de 5 millones de años aproximadamente y solo podrían encontrarse en cuerpos de agua grandes y constantes.

“Si bien había influencia marina –dice–, la presencia de agua dulce permitía la permanencia de ciertos animales, lo cual abre una gran incógnita: ¿por qué hoy La Guajira no tiene ningún drenaje que permita la salida de un río grande?”, explica Gustavo Ballén, estudiante de la maestría en Biología de la Universidad Nacional

Entre las especies halladas también están los astrapoterios, ejemplares parecidos a los tapires pero con dientes exteriores, al igual que gliptodontes (enormes mamíferos similares al armadillo); Purussaurus, caimanes que llegaron a medir hasta 13 metros de longitud, y perezosos gigantes.

La investigación también encontró otros fósiles de mamíferos pertenecientes al género Artiodactyla (grupo de vacas, camellos y pecarís) y pampaterios (litopternos y notoungulados), herbívoros de gran tamaño que eran endémicos de Suramérica y están extintos.

Aunque es muy difícil imaginar que en medio de la desertificación de La Guajira hayan existido fuentes de agua, varias especies de plantas y grupos de animales hallados comprueban que la península sí las tuvo.

Los investigadores no ponen en duda que aún hay mucho por explorar. Por ahora, muchos de los fósiles hallados serán llevados a la Universidad del Norte (Barranquilla). Dentro de la investigación, también vale la pena resaltar el papel de universidades extranjeras como las de la Florida, Cornell, Zúrich, Alberta y Rochester.

Referencias:

La Guajira pudo haber sido un inmenso bosque. Fuente:Periódico El Tiempo 30 de junio de 2015 (http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/ciencia/econtraron-fosiles-en-la-guajira/16023082) [Última consulta 01.07.2015]

Comentario Final:
Solo quería aclarar y siempre bajo mi opinión  personal en relación al artículo de la Universidad Nacional, que hubiera sido más correcto obviar la palabra “tapir” del título del artículo, ya que como el mismo artículo menciona, el descubrimiento realmente hace referencia a astrapoterios, mamíferos meridiungulados suramericanos de los que suele decirse eran de aspecto similar a los tapires, sobre todo porque al igual que estos, sus restos craneales parecen indicar que tenían una corta probóscide, pero que salvo esta  ¿convergencia evolutiva?  ambas especies no estaban emparentadas.
La falta de rigor a la hora de escribir este tipo de información puede crear confusión al lector

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