Puentemys mushaisaensis, la tortuga del caparazón circular

Los hallazgos en el Cerrejón recrean el ecosistema  del Paleoceno superior del noroeste de Suramérica, donde abundaban pantanos cálidos y húmedos, una increíble flora fósil que habla de antiguos bosques tropicales, una fauna donde los reptiles siguen dominando a pesar de la reciente desaparición de sus parientes los dinosaurios, ocurrida “solo” 5 millones antes, serpientes, cocodrilos y tortugas casi todos de gran tamaño y de características únicas, componían tan particular hábitat, único para la región tropical.


Edwin Cadena, excavación de la tortuga fósil en la mina del Cerrejón


Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Orden: Testudines
Suborden: Pleurodira
Familia: Bothermydidae
Genero: Puentemys
Especie: P. mushaisaensis

Uno de estos gigantes es una tortuga (otra más, ya que antes había sido descubierta Carbonemys cofrinii, una gigantesca tortuga con un caparazón de 1,72 cm) de gran tamaño descubierta por el equipo de investigación del paleontólogo colombiano Carlos Jaramillo del Smithsonian de Panamá y por personal de la North Carolina University, entre los que se encontraba el también colombiano Edwin Cadena, autor principal del artículo que fué publicado en la prestigiosa revista americana Journal of Paleontology.

La nueva tortuga fue bautizada con el nombre de Puentemys mushaisaensis que significatortuga redonda de La Puente”, por el sitio donde se halló, una fosa conocida con el nombre de “La Puente” en la mina del Cerrejón y fue descrita en base a un cráneo parcial encontrado en la zona y varios caparazones más o menos completos, dijeron los investigadores en la publicación.

La principal característica de esta nueva tortuga es que su caparazón era prácticamente circular con más de 1,50 m de diámetro, y según explican los científicos, su forma casi circular haría prácticamente imposible que fuera devorada por depredadores con los que compartió hábitat como la gigantesca Titanoboa o el cocodrilo Acherontisuchus de 6 m de longitud, probablemente las crías de Puentemys también se beneficiarían de su forma redondeada, ya que depredadores como las aves no podrían engullirlas; todo esto al exceder el tamaño de la boca de los depredadores.

Otro de los beneficios de dicha caparazón estaba relacionado con la termorregulación, una tortuga con un caparazón más grande y de forma circular,  tiene mayor superficie de exposición al sol, lo que la mantiene caliente durante más tiempo y por lo tanto más activa, mientras ue por la noche le servía para disipar el exceso de calor.

 

Excavación de la tortuga Puentemys mushaisaensis en la fosa “La Puente”, mina del Cerrejón

Definición del género:

Puentemys es un género extinto de tortuga perteneciente a la extinta familia botremídida, incluida dentro del suborden pleurodira, al que también pertenece la gigantesca tortuga  Carbonemys cofrinii proveniente también de la Formación Cerrejón. Las tortugas pleurodiras se conocen comúnmente como tortugas de cuello de serpiente por la forma que tienen de replegar la cabeza doblando su largo cuello de forma lateral al cuerpo.

Puentemys es la botremímida más grande conocida, y la única conocida del Paleoceno de Suramérica, está cercanamente relacionada con el género Foxemis del Cretácico superior de Europa, demostrando que los botremídidos tuvieron una distribución casi mundial a través del límite K-T (que marcó la extinción masiva del Cretácico – Terciario). 
Los ancestros de Puentemys parecen haber alcanzado Sueramérica dispersándose a través de las líneas costeras del Paleoceno o aprovechando las corrientes marinas a través del océano Atlántico.



Una tortuga redonda como un neumático

Su enorme caparazón si siquiera cabía en la boca de la Titanoboa, la serpiente más grande del mundo.
Un equipo de paleontólogos ha descubierto una nueva especie de tortuga fósil que vivió hace 60 millones de años en el noroeste de América del Sur. La investigación, publicada en la revista Journal of Paleontology, describe a un animal de metro y medio de longitud, con un caparazón redondo como el neumático de un coche que pudo servirle para defenderse de la aterradora Titanoboa, la serpiente más grande del mundo.

La nueva especie de tortuga ha sido bautizada como Puentemys mushaisaensis porque se encontró en la fosa La Puente, en la mina de carbón Cerrejón, un lugar famoso pos sus numerosos descubrimientos paleontológicos, entre ellos la extinta Titanoboa, -tan descomunal que parece un animal mitológico-, y la Carbonemys, una tortuga de agua dulce grande como  un coche.

Todos los reptiles fósiles de Cerrejón parecen ser muy grandes. Con una longitud total de metro y medio, Puentemys se suma a la creciente evidencia de que, tras la extinción de los dinosaurios, los reptiles tropicales eran mucho más grandes e lo que son ahora. “Los fósiles de Cerrejón ofrecen una excelente oportunidad para entender los orígenes de la biodiversidad tropical en los últimos 60 millones de años de historia de la Tierra”, dicen los científicos.

No cabía en la boca

La característica más peculiar de esta nueva tortuga es su caparazón muy circular, del tamaño y la forma de un neumático de un coche grande. Edwin Cadena, postdoctorado en la North Carolina State University y autor principal del artículo, cree que la forma redonda de la tortuga podría desalentar a los depredadores, incluyendo a la Titanoboa, ya que su anchura probablemente era superior a la expansión máxima de la boca de la serpiente gigante.


Además, podría haber ayudado a regular su temperatura corporal. Su forma de cúpula circular aumentaba la superficie del cuerpo expuesta al sol, permitiendo que la tortuga, de sangre fría, se calentara más rápido y permaneciera más activa. 

Referencia Web
 
Una tortuga redonda como un neumático. Periódico ABC. Madrid 16 de julio de 2012. (http://www.abc.es/20120715/ciencia/abci-tortuga-redonda-como-neumatico-201207131743.html)  [Última consulta 12.04.2014]
 



Reconstrucción de Puentemys mushaisaensis


Por qué este fósil de tortuga es redondo?

El grupo de investigación del paleontólogo Carlos Jaramillo del Smithsonian en Panamá, junto con colegas de la North Carolina State University y el Florida Museum of Natural History, han descubierto una nueva especie de tortuga fósil que vivió hace 60 millones de años en lo que hoy es el noroeste de Sur América.

La característica más peculiar de ésta nueva tortuga, la Puentemys mushaisaensis, es su caparazón extremadamente redondo, del tamaño y forma de una llanta grande. 
Edwin Cadena, becario post doctoral en la North Carolina State University y autor principal, comenta que el ancho del caparazón probablemente excedía el tamaño de la boca de la Titanoboa, la serpiente gigante encontrada en el mismo sitio. 

Su forma circular aumentaba el área corporal expuesta al sol, ayudando a este reptil de sangre fría a calentarse para así poder estar más activa.

Una creciente evidencia sugiere que luego de la extinción de los dinosaurios, los reptiles tropicales eran más grandes que lo que son en la actualidad. Los fósiles que se encuentran en la mina de carbón de Cerrejón, en Colombia, ofrecen una oportunidad excelente para entender el origen y la evolución de la biodiversidad tropical en los últimos 60 millones de años.
 

Referencia Web


Por qué este fósil de tortuga es redondo? Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. 13 de julio de 2012. (http://stri.si.edu/espanol/acerca_stri/noticias/noticias/articulo.php?id=1182)  [Última consulta 12.04.2014]
 




Comparativa de tamaños entre un hombre adulto y Puentemys mushaisaensis (tomado de «New Bothremydid Turtle (Testudines, Pleurodira) from the Paleocene of Northeastern Colombia»)




Referencias:

Wikipedia

«NewBothremydid Turtle (Testudines, Pleurodira) from the Paleocene of NortheasternColombia». Cadena, E. A.; Bloch, J. I.; Jaramillo, C. A. (2012).  Journal of Paleontology 86 (4):  pp. 688




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