jueves, 27 de febrero de 2020

Mesoclemmys vanegasorum, nueva tortuga fósil del Mioceno de la Venta


Hallan fósil de tortuga de 13 millones de años en el desierto de la Tatacoa

El descubrimiento permitirá conocer más sobre la tortuga carranchina o montañera que habita en la Costa Atlántica.

En uno de los destinos turísticos más representativos del Huila, el desierto de La Tatacoa, fue hallado un fósil de tortuga, de 13 millones de años, que da luces sobre la historia evolutiva de la tortuga carranchina o montañera, que habita en la costa Atlántica colombiana.


El paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario, afirmó que “este descubrimiento fósil aporta un granito de arena a la educación en conservación y a los planes para que la tortuga carranchina siga viviendo en la costa Caribe por miles o millones de años más”.
El fósil es considerado patrimonio geológico y paleontológico del Huila y en particular la zona del desierto de la Tatacoa. Este es un hallazgo paleontológico importante que se suma al reciente publicado hace una semana de Stupendemys geographicus una de las tortugas más grandes en la historia de la Tierra y que le ha dado la vuelta al mundo.

Hasta hoy en día, la manera como esta tortuga llegó a habitar la Costa Caribe de Colombia y por cuánto tiempo ha habitado nuestro país, era un completo misterio.

“Aunque esta especie ha recibido gran atención y ha sido objeto de importantes investigaciones en los últimos años, y varias instituciones están haciendo esfuerzos en aras de poder preservarla”, precisó el paleontólogo.
Y es que mediante el fósil se podrá conocer sobre la tortuga carranchina, especie en peligro de extinción. Según Cadena, este descubrimiento fósil, no solo contribuye a entender la diversidad de tortugas a lo largo del tiempo en Colombia, sino que ofrece una oportunidad para fortalecer los planes de conservación de las especies actuales en peligro de extinción.

La nueva especie fósil, denominada Mesoclemmys vanegasorum, indica que parientes antiguos de la tortuga carranchina y otras del mismo grupo han habitado Colombia por cerca de 13 millones de años y que, en tan solo unas pocas décadas, la actividad humana de deforestación y consumo de huevos en las zonas donde habitan, podrían acabar con todo este legado histórico para siempre.

El primer fósil del género Mesoclemmys en toda Sudamérica fue descrito por el paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Universidad del Rosario, en cooperación con colaboradores del Museo de Historia Natural La Tatacoa, el Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales y la Universidad del California.


Referencias:

Yamileth Diaz Peña. Hallan fósil de tortuga de 13 millones de años en el desierto de la Tatacoa. Fuente: RCN Radio 26.02.2019 (https://www.rcnradio.com/estilo-de-vida/medio-ambiente/hallan-fosil-de-tortuga-de-13-millones-de-anos-en-el-desierto-de-la) [Última consulta 26.02.2020].



Tras la historia de una de las tortugas con mayor riesgo de extinción

En el norte de Colombia, particularmente en los departamentos de Bolívar, Córdoba, Magdalena, Sucre, Atlántico y Cesar, habita una de las tortugas con el más alto riesgo de extinción en Colombia. Conocida como la tortuga carranchina o tortuga montañera y denominada científicamente como Mesoclemmys dahli, es una tortuga relativamente pequeña que se encuentra en bosques y pequeños cuerpos de agua.

El paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario, encontró en el desierto de la Tatacoa, en el departamento del Huila, un fósil de tortuga que da luces sobre la historia evolutiva en millones de años del grupo al cual pertenece la tortuga carranchina y de cómo posiblemente se constituyó su actual distribución geográfica.



Aunque esta especie ha recibido gran atención y ha sido objeto de importantes investigaciones en los últimos años, y varias instituciones están haciendo esfuerzos en harás de poder preservarla, hasta hoy en día el cómo esta tortuga llegó a habitar la costa Caribe de Colombia y por cuánto tiempo esta especie y sus parientes cercanos han habitado nuestro país era un completo misterio, explica el paleontólogo.

Edwin Cadena, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario Tortuga carranchina, especie en peligro de extinción Según Cadena, este descubrimiento fósil no solo contribuye a entender la diversidad de tortugas a lo largo del tiempo en Colombia, sino que ofrece una oportunidad para fortalecer los planes de conservación de las especies actuales en peligro de extinción.

La nueva especie fósil denominada Mesoclemmys vanegasorum indica que parientes antiguos de la tortuga carranchina y otras tortugas del mismo grupo han habitado Colombia por cerca de 13 millones de años y que en tan solo unas pocas décadas la actividad humana de deforestación y consumo de huevos en las zonas donde habitan podrían acabar con todo este legado histórico para siempre.

“Este descubrimiento fósil aporta un granito de arena a la educación en conservación y a los planes para que la tortuga carranchina siga viviendo en la costa Caribe por miles o millones de años más”, dice el investigador de la Universidad del Rosario.

Patrimonio geológico y paleontológico

Para el departamento del Huila, y en particular la zona del desierto de la Tatatoca, este es también un hallazgo paleontológico importante que se suma al reciente publicado hace una semana de Stupendemys geographicus una de las tortugas más grandes en la historia de la Tierra y que le ha dado la vuelta al mundo.
Estas investigaciones fortalecen el interés y motivación de la comunidad de esta zona por la preservación y difusión del patrimonio geológico y paleontológico del Huila, una iniciativa que la Universidad del Rosario y sus aliados están apoyando y que hace parte de su plan de regionalización, agrega Cadena.

El primer fósil del género Mesoclemmys en toda Suramérica fue descrito por el paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Universidad del Rosario, en cooperación con colaboradores del Museo de Historia Natural La Tatacoa, el Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales y la Universidad de California. Este hallazgo será publicado por la próxima semana en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.


Referencias:

Tras la historia de una de las tortugas con mayor riesgo de extinción. Fuente: El Nuevo Siglo 27.02.2019 (https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/02-2020-tras-la-historia-de-una-de-las-tortugas-con-mayor-riesgo-de-extincion) [Última consulta 27.02.2020].

Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.






lunes, 17 de febrero de 2020

Descubiertos en Colombia restos de la tortuga gigante Stupendemys


Tras las pistas en Colombia de las tortugas más grandes del planeta

Paleontólogos de Colombia y Venezuela hallaron en el desierto de la Tatacoa y en Urumaco (Venezuela) los fósiles de una enorme tortuga que vivió hace 13 millones de años. Encontraron el caparazón más grande que se conoce.

Hace 13 millones de años, Colombia era un territorio muy distinto al que hoy conocemos. La parte norte y oriental, que hoy colinda con Venezuela, distaba mucho de ese terreno escarpado que se ha convertido en una compleja travesía para viajeros y migrantes. Las cordilleras aún no existían y los grandes ríos que hoy atraviesan parte de nuestro país todavía no llevaban caudalosas corrientes cargadas de escombros. En vez de esa escabrosa geografía, había un complejo sistema de ríos y humedales llamado Pebas que se extendía desde el Huila hasta buena parte de Venezuela. La comparación no suele ser frecuente entre los paleontólogos, pero era un lugar más parecido a lo que es hoy el Amazonas. Una especie de pantano con bosques enormes que crecían bajo una temperatura entre los 23 y 35 grados Celsius, los ingredientes perfectos para que enormes criaturas viajaran por donde los humanos decidimos levantar bloques de cemento.

El paleontólogo Edwin Cadena junto a la parte superior del caparazón de la “Stupendemys geographicus”. / Rodolfo Sánchez

Desde mediados del siglo XX, las pistas de qué era lo que había en Colombia en esa época, que la ciencia decidió llamar Mioceno, han empezado a recopilarse con más frecuencia. Los hallazgos le han dado la vuelta al mundo y aún continúan siendo un motivo de orgullo entre paleontólogos. La Titanoboa cerrejonensis, de hace 55 millones de años, es uno de ellos. Gracias a sus fósiles, que reposaban en el área de lo que hoy es el Cerrejón, quedó registrada como la serpiente más grande del planeta. El Callichimaera perplexa, un cangrejo cuyos ojos eran tan grandes como un balón, simbolizó el encuentro con una enigmática criatura de hace 90 millones de años que, en palabras del biólogo Javier Duque, quien la descubrió, representó “una rama completamente nueva en el árbol de la vida”. Ahora, un nuevo espécimen acaba de entrar en esta lista de animales que parecen sacados de la ficción. ¿Su nombre? Stupendemys geographicus, una tortuga tan grande como un automóvil familiar.

Edwin Cadena suena emocionado cuando habla del artículo que esta semana replicaron varios medios internacionales. En compañía de otros ocho autores publicó en la revista Science Advances los resultados de una investigación en la que se había sumergido por seis años y que desembocó en el hallazgo del caparazón más grande que se ha encontrado de una tortuga. Lo hicieron en un pueblo llamado Urumaco, en el norte de Venezuela. En La Venta, en el desierto de la Tatacoa, también encontraron registros fósiles y algo inesperado: una mandíbula en perfecto estado.

“Son unos registros fascinantes que nos dicen mucho acerca de esta especie. Aunque sus fósiles fueron descritos por primera vez en 1976, no sabíamos casi nada sobre ella”, cuenta. Su historia era un enigma que él, junto a paleontólogos venezolanos, han empezado a resolver.

Urumaco, Venezuela, donde fue encontrado el caparazón más grande de la tortuga. Edwin Cadena

“Se trata de un hallazgo muy valioso para la paleontología. Hasta el momento, esta tortuga solo se conocía fragmentariamente, y tener una forma completa de uno de estos organismos nos ayuda a entender muchos aspectos de la evolución de las especies”, señala Marcela Gómez, geóloga y doctora en Paleontología de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, hoy a cargo del Museo del Servicio Geológico Colombiano.
Cadena también es geólogo. Estudió en la Universidad Industrial de Santander e hizo su doctorado en geociencias en la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos). Desde que empezó a explorar los alrededores de Zapatoca (Santander), donde nació, quiso entender el mundo a través de los fósiles. A los 20 años, cuando encontró el de una tortuga de 135 millones de años, empezó a explorar un área que poco interés había causado entre sus colegas: las tortugas del norte de Suramérica.

“No había casi nada y tuve la fortuna de estar en Nueva York con Eugene Gaffney, el paleontólogo que más ha estudiado sobre tortugas fósiles. ¿Cómo han evolucionado esos reptiles? ¿Hace cuánto habitan nuestro territorio? ¿Por qué nadie se había interesado en ellos?”. La lista de interrogantes sin resolver era extensa y él empezó a buscar respuestas.

Hoy, muchas dudas aún no han sido resueltas, pero los nuevos fósiles de la Stupendemys geographicus son claves en un enorme rompecabezas. Sus piezas sugieren varias cosas. Una de ellas es, a los ojos de los paleontólogos, reveladora: los machos de la especie tenían unos enormes cuernos en su caparazón de 2,86 metros, que les permitían defenderse de otras criaturas monstruosas, como enormes cocodrilos, que navegaban a lo largo de Colombia y Venezuela. También había notungulados, unos mamíferos parientes de los marsupiales, y esparasodontes, los principales depredadores antes de que llegaran los grandes felinos.
“Es posible que esos cuernos también sirvieran como armas en las monumentales batallas entre machos. Tenemos, incluso, evidencia de la marca que pudo haber dejado uno de esos cuernos en un caparazón”, dice Cadena.



Los resultados publicados en el artículo de Science Advances, titulado “The anatomy, paleobiology, and evolutionary relationships of the largest extinct side-necked turtle”, también muestran que la dieta de la tortuga distaba mucho de las que hoy tienen sus parientes. Cangrejos y pequeños animales hacían parte del alimento de esa criatura de cerca de 1.100 kilogramos.
Pero, más allá de los detalles de su investigación, Cadena cree que el trabajo revela asuntos más profundos. “Lo que logramos muestra cómo, a pesar de las dificultades y diferencias que tienen ambos países, la ciencia no tiene fronteras. Hoy, buena parte de los investigadores venezolanos viven en Zúrich, Suiza”.
También cree que esta es la muestra de una nueva etapa para la paleontología colombiana. El país, intuye, apenas se ha explorado en un 10 o 15 % y es posible que en los próximos años el número de publicaciones relacionadas con fósiles crezca de manera exponencial. “Poco a poco”, asegura Catalina Suárez, Ph.D. en paleontología de la Universidad de La Plata y funcionaria del Servicio Geológico Colombiano, “se ha empezado a formar un grupo de paleontólogos que están explorado territorios que antes no habían sido estudiados”.

“Estamos comprendiendo un pedazo del planeta del que antes sabíamos muy poco”, dice Marcela Gómez. “Había pocos registros para esta región de Suramérica. La paleontología está floreciendo y van a tener noticias como estas con mucha más frecuencia”.


Referencias:

Sergio Silva. Tras las pistas en Colombia de las tortugas más grandes del planeta. Fuente: Periódico El Espectador 15.02.2019 (https://www.elespectador.com/noticias/ciencia/tras-las-pistas-en-colombia-de-las-tortugas-mas-grandes-del-planeta-articulo-904745?fbclid=IwAR0u9DzDb5uFvOYWljW1XMzzAyCyBeH44-8bdKgpJgWT3SSISbGH8V_nB-4) [Última consulta 17.02.2020].



Conversación telefónica con el paleontólogo Edwin Cadena, autor principal del estudio sobre los nuevos hallazgos de la tortuga gigante Stupendemys dentro de la sección “Una llamada con…”





Tortuga más grande del planeta vivió en Colombia, Brasil y Venezuela

Fósiles hallados corresponden a la extinta 'Stupendemys Geographicus'.

Nuevos especímenes de la tortuga extinta Stupendemys Geographicus, descrita en 1970, revelan que fue 100 veces más pesada que sus parientes y tuvo un caparazón de tres metros y con cuernos.

Cortesía Universidad de Zúrich. Arte Jaime Chirinos

"El caparazón de algunos individuos de Stupendemys alcanzó casi tres metros, lo que lo convirtió en una de las tortugas más grandes, si no la más grande que haya existido", explica Marcelo Sánchez, director del Instituto y Museo Paleontológico de la Universidad de Zurich y líder del estudio. En la investigación también participó Edwin Cadena, profesor de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario.
La tortuga tenía un peso corporal estimado de 1.145 kilos, casi 100 veces la de su pariente vivo más cercano, la tortuga de cabeza grande del río Amazonas. En algunos individuos, el caparazón completo mostró una característica peculiar e inesperada: cuernos.

"Los dos tipos de caparazones indican que existieron dos sexos de Stupendemys. Los machos tenían caparazón con cuernos y las hembras, caparazón sin cuernos", concluye Sánchez.
Según el paleobiólogo, esta es la primera vez que se informa de dimorfismo sexual en forma de caparazones con cuernos para cualquiera de las pleurodiras, uno de los dos grupos principales de tortugas en todo el mundo.

A pesar de su enorme tamaño, la tortuga tenía enemigos naturales. En muchas áreas, la aparición de Stupendemys coincide con Purussaurus, los caimanes más grandes. Probablemente fue un depredador de la tortuga gigante, dado no solo su tamaño y preferencias dietéticas, sino también lo inferido por las marcas de mordedura y los huesos perforados en los caparazones fósiles de Stupendemys.



Como los científicos también descubrieron las mandíbulas y otras partes del esqueleto de Stupendemys, pudieron revisar a fondo las relaciones evolutivas de esta especie dentro del árbol de la vida de las tortugas.
"Según estudios de la anatomía de las tortugas, ahora sabemos que algunas tortugas vivas de la región amazónica son los parientes vivos más cercanos", dice Sánchez.

Además, los nuevos descubrimientos y la investigación de fósiles existentes de Brasil, Colombia y Venezuela indican una distribución geográfica mucho más amplia de Stupendemys de lo que se suponía anteriormente. El animal vivía en toda la parte norte de América del Sur.


Referencias:

Tortuga más grande del planeta vivió en Colombia, Brasil y Venezuela. Fuente: Periódico El Tiempo / Europa Press 13.02.2019 (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/tortuga-mas-grande-del-mundo-vivio-en-colombia-venezuela-y-brasil-461716?fbclid=IwAR2C3sbLoTybeNZVLWj0rtEiVsHBfBAPtoEWFAwhXmLjGVZM_sMv6aCxBSw) [Última consulta 17.02.2020].



Todas las imágenes y fotografías aquí publicadas son propiedad de sus respectivos autores.





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