sábado, 27 de diciembre de 2014

La Megafauna de la Peña (Embalse del Guájaro), Atlántico, II Parte



Hace poco más de tres años, escribimos una entrada relacionada con los hallazgos de restos fósiles descubiertos en el corregimiento de la Peña, municipio de Sabanalarga en el Departamento del Atlántico con la intención de dar a conocer el que puede ser uno de los más importantes yacimientos fósiles de fauna pleistocénica de nuestro país y que reclama la atención de entidades públicas o privadas que se interesen por la  investigación de esta zona, y que afortunadamente se mantiene gracias a la labor desinteresada de personas como el profesor Luis Alberto Arjona Polo, un docente que desde hace más de 17 años trabaja en la Institución Educativa Técnica de La Peña, y que cuenta con la ayuda de sus estudiantes y demás personas de la región que luchan por preservar este patrimonio y que prácticamente se financia con fondos propios, entre los restos hallados se pueden identificar restos de mastodontes, megaterios, gliptodontes y otros animales que habitaron la región que actualmente pueden contemplarse en las antiguas instalaciones del colegio de La Peña, que funciona como Museo aunque como el mismo dice “no lo es propiamente, ya que no cuenta con las especificaciones técnicas y científicas”  pero  sobre todo no cuenta con el apoyo gubernamental.
A continuación un nuevo artículo sobre la labor del profesor Luis A. Arjona y los importantes yacimientos de la Peña publicado por el periódico el Heraldo;
La Peña, un mundo por descubrir
Luis Arjona Polo empezó hace 16 años, por curiosidad, a investigar restos de fósiles del periodo del Pleistoceno hallados en La Peña
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En una fresca tarde una criatura de 6 metros de alto y 7 de largo se desplaza trabajosamente por la subregión del Guájaro. Su nombre es Pacho, un perezoso gigante, más conocido en el mundo científico como megaterio. Se alimenta de la espesa vegetación que hay en la zona y se hidrata de los innumerables riachuelos que bajan de las serranías de La Peña. De pronto un fuerte aguacero lo toma por sorpresa y cae en un canal profundo sin poder reponerse, terminando ahogado por la cantidad de agua, tierra caliza y barro. Esta escena ocurrió en la zona de las Mellizas, muy cerca al hoy corregimiento de La Peña (Sabanalarga), hace unos 2 millones de años. De su imponente presencia solamente quedan unos restos desenterrados por el profesor Luis Arjona Polo y un grupo de estudiantes de la Institución Educativa Técnica de La Peña.
La labor del profesor Arjona inició hace unos 16 años, cuando su curiosidad comenzó por las piezas antropológicas de las culturas indígenas que traían sus estudiantes. Luego, cuenta el “profe” Arjona, encontraron fósiles de los cuales no tenían el menor conocimiento sobre su especie o periodo en el tiempo. Era un verdadero rompecabezas para ellos estar frente a maxilares, muelas, fémur, espinas dorsales y cráneos. Todos de tamaños exagerados. Las primeras luces sobre su significado vinieron de Ricardo Pasquiali, en aquel momento director del Museo de La Plata, en Argentina, quien fue contactado por correo electrónico y hasta el día de hoy lo ha orientado en materia paleontológica. Esos conocimientos los multiplica con los estudiantes, quienes cada vez más se interesan por asuntos del período Plioceno (2 millones de años a.C.) o Pleistoceno (1 millón de años a.C.), donde existieron grandes mamíferos, que en su conjunto componen una megafauna. Además del megaterio, el “profe” y sus estudiantes también han encontrado restos fósiles de gliptodontes (parecidos a armadillos gigantes), mastodontes (parecidos a elefantes gigantes) y tigres dientes de sable, todos ellos pertenecientes al periodo del Pleistoceno.
Muelas de mastodonte hacen parte del inventario del Museo Paleontológico de La Peña.

Estos descubrimientos, dice Arjona, abrieron un espectro sobre la existencia de la tierra más allá de los límites temporales del hombre. Donde se identificó la presencia de una megafauna y megaflora (grandes árboles y semillas) en las inmensas reservas forestales del departamento del Atlántico, sobre todo en esta zona del corregimiento de La Peña, que era rica en bosques primarios, y la confluencia de la ciénaga lo hizo propicio para la presencia de estos grandes mamíferos, al lado de cuyos fósiles se han encontrado semillas y hojas solidificadas, fauna marina como moluscos, conchas, caracoles, e incluso dientes de tiburón y xilópalos (madera petrificada por la lava volcánica).
Todos estos vestigios han conformado, además, el sueño de crear un museo paleontológico en el corregimiento, labor que inició en el año 2002 en un pequeño cuarto del colegio, hasta que en diciembre de 2010 la colección quedó bajo el agua por el rompimiento del dique. En ese momento se perdió un 20% de las piezas junto con los estantes que las contenían, lográndose salvar solamente las piezas más grandes. Cuando la inundación pasó, las piezas fueron trasladadas a una casa semidestruida que se alquiló.
Actualmente el Museo se encuentra en las antiguas instalaciones del colegio de La Peña, cedidas por la comunidad, quienes en muchas ocasiones colaboran activamente con la limpieza del lugar. A la colección paleontológica se suman otros hallazgos como manos de moler, fragmentos cerámicos y collares. Increíblemente también se han encontrado, en los cerros de espaldas al corregimiento, dos piezas de bronce que representan el calendario azteca y chino respectivamente, y que datan desde la llegada de los españoles a estos territorios hace unos 500 años.
A La Peña se llega tomando la carretera La Cordialidad después de Sabanalarga, entrando al desvío que conduce al corregimiento Colombia. La Fundación de Ciencias Naturales (Funcinat), que dirige el “profe” Arjona, ofrece como complemento de la visita un paquete que incluye una caminata de 3 kilómetros hacia las zonas de reserva donde se aprecia la flora y fauna propias de la región y también hay riachuelos u ojos de agua que desembocan en el embalse del Guájaro. Luego se aborda una lancha para llegar a la isla Martín Cabeza, donde la Fundación tiene un laboratorio ambiental en el que se trabaja la agroecología. Posteriormente se llega a La Peña, donde se visita el Museo, un recorrido que incluye conferencia o guía sobre sus contenidos. Lo ideal es terminar la jornada almorzando mojarra lora en Puerto Bello.
El profesor Arjona junto con su grupo de estudiantes y colaboradores pertenecientes a la Fundación sigue soñando con la adecuación de un espacio para que funcione el museo con una sala de exhibición adecuada, materiales didácticos, un guion museológico, paneles de exposición y, sobre todo, muchos visitantes. Las ilusiones son más grandes: repotencializar el corregimiento de La Peña como un lugar estratégico de turismo, aprovechar el paisaje natural del embalse, sus islas, cerros y peñascos que aún guardan riquezas pendientes por desenterrar.
Referencia Web
Adriano Guerra y Helkin Núñez. La Peña, un mundo por descubrir. Revistas El heraldo. 27.07.2014 (http://revistas.elheraldo.co/latitud/la-pena-un-mundo-por-descubrir-131626) [Última consulta 27.12.2014]


Galería fotográfica;

Museo Paleontológico de La Peña (Foto cortesía Luis A. Arjona)




Algunas de las piezas descubiertas en La Peña;






Algunos links de interés sobre la Fundación del Profesor Arjona FUNCINAT;





Desde este espacio queremos dar las gracias al profesor Luis Alberto Arjona y a los estudiantes de la Institución Educativa Técnica de La Peña por la gran labor que desempeñan conservando un patrimonio que es de todos los colombianos.

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domingo, 21 de diciembre de 2014

Estudio de fósil ayuda a determinar edad de Cordillera Occidental


En esta ocasión reproducimos un atículo publicado el pasado mes de noviembre por la Agencia de noticias de la Universidad Nacional donde el estudiante de Maestría en Ciencias–Geológicas de la U.N.  Juan Sebastián Díaz da a conocer sus conclusiones.

Fósil de pulpo ayuda a determinar edad de Cordillera Occidental

El análisis de este organismo, que vivía en caparazones, permitió determinar la edad de la Cordillera Occidental, la cual se calcula en 70 millones de años. Además, bacterias conocidas como foraminíferos ayudaron a establecer el origen submarino de este cuerpo montañoso.


Los hallazgos forman parte del estudio de los abanicos submarinos, los basamentos volcánicos y la aparición de la Cordillera Central.

En una investigación que forma parte del estudio del Margen Continental del Caribe colombiano, sobre todo de su evolución, Juan Sebastián Díaz, estudiante de Maestría en Ciencias–Geología de la U.N., explicó que los diferentes análisis han llevado a concluir que el occidente colombiano tuvo un origen oceánico.
Los llamados abanicos submarinos son cuerpos de sedimentos que fueron depositados en el fondo del mar por procesos de flujo de masa. Esto quiere decir que hasta el talud continental (un nivel más profundo que la plataforma) llegan las rocas sedimentadas que arrastran los ríos, lo que genera inestabilidad.


Dicho fenómeno ayudó a formar la cadena montañosa. “Las formaciones hechas desde el océano tienen que ver con la cordillera, la cual data de hace 70 millones de años, aproximadamente, según un cálculo elaborado a partir de fósiles encontrados en la zona”, señala el experto.

Para que los abanicos hicieran su parte en la formación de la Cordillera Occidental fue necesario establecer de dónde salieron las rocas sedimentarias que llegaron a generarlos. De hecho, estas son precisamente las que ha estado estudiando el magíster.

Según sus indagaciones, primero se levantó la Cordillera Central, actividad que dejó rocas sedimentarias que cubren las rocas volcánicas de los basamentos cercanos. Gran parte de ese material terminó en el Pacífico.
Dentro de este proceso se generó una acción denominada subducción, es decir, el hundimiento de una placa litosférica que provocó recurrentes terremotos, pero que al final se bloqueó para que se levantara la Cordillera Occidental.


“La información y los datos encontrados cuentan una historia desde la aparición de la cadena montañosa en la parte central hasta la occidental; ambas hacen parte de la evolución del Caribe colombiano”, explicó Juan Sebastián Díaz.

Según esta investigación, la relación que hay con el Margen Continental del Caribe deriva de la similitud entre rocas de zonas como Santa Marta, estudiadas por el Departamento de Geociencias de la U.N.
Adicionalmente, el material obtenido de la tierra en el marco de la investigación también sería visto en zonas como la cuenca del río Sinú, donde hay interés de exploración petrolera.


“Se encontraron rocas que podrían generar hidrocarburos, debido a que tienen mucha materia orgánica. Esta información aportaría datos claves puesto que antes de intervenir un lugar para exploración es de vital importancia conocer su historia geológica”, concluyó Juan Sebastián Díaz.



Referencia Web

Fósil de pulpo ayuda a determinar edad de Cordillera Occidental. Agencia de Noticias UN- Agencia de Noticias UN- Bogotá D. C., nov. 20 de 2014 (http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/ndetalle/article/fosil-de-pulpo-ayuda-a-determinar-edad-de-cordillera-occidental.html) [Última consulta 21.12.2014]



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lunes, 8 de diciembre de 2014

Un nuevo cocodrilomorfo talatosuquio es descrito en nuestro país



Los Thalattosuchia son un suborden de arcosaurios cocodriloformos que vivieron a principios del Período Jurásico hasta mediados del periodo Cretácico, es decir hace aproximadamente entre 190 y 112 millones de años. Es un Clado de cocodrilomorfos marinos que alcanzaron una amplia distribución geográfica a los cuales se les conoce comúnmente como “cocodrilos marinos” aunque hay que aclarar que actualmente no se les considera miembros del orden Crocodylia. 


Reconstrucción de Cricosaurus, donde el autor imaginó a una hembra con una pequeña cría sobre su lomo tal y como lo hacen algunas especies de cocodrilos actuales.
 
Los Thalattosuchia se dividen en dos familias, los Teleosauridae que incluyen los géneros Pelagosaurus y Stenosaurus y los Metriorhynchidae que incluye los géneros Cricosaurus, Rhacheosaurus y Metriorhynchus agrupados en la Subfamilia Metriorhynchinae y el género Geosaurus incluido en su propia subfamilia, Geosaurinae.


Vista dorsal del cráneo del nuevo Metriorrínquido ¿Cricosaurus?, escala 5 cm. Tomado de ““Revisão filogenética de Mesoeucrocodylia: irradiação basal e principais controversias” 2013

Podemos observar gracias al registro fósil como las especies de este orden transformaron gradualmente sus cuatro patas en aletas con forma de remo y a diferencia de los demás cocodrilianos perdieron completamente las placas óseas –osteodermos- en favor de una mejor hidrodinámica para desplazarse por el agua, impulsándose con su cola similar a las de los tiburones.
El ejemplar aquí comentado, fue descubierto durante una expedición del instituto Smithsonian y ha sido estudiado por el paleontólogo canadiense y profesor de la Universidad McGill de Montreal, Dr. Hans Larsson. El espécimen consta de un cráneo casi completo que incluye restos post craneales hallados en rocas de la Formación Rosablanca, cerca a la población de Zapatoca, Santander, y se estima que llegó a medir entre 4 y 5 m de longitud. En la zona en la que se realizo el descubrimiento también se halló el molusco cefalópodo Saynoceras verrucosum, una especie de ammonite que hizo su aparición en el Valanginiano superior, lo que nos da una pista de la edad que tiene el fósil del nuevo metriorrínquido descubierto.


Saynoceras verrucosum, un ammonite que apareció durante el Valanginiano superior y que ha sido descubierto en la misma capa que el nuevo metriorrínquido hallado en nuestro pais.

Un primer análisis del espécimen lo clasifica dentro de la subfamilia Metriorhynchinae que incluye –como ya comentamos antes- a Cricosaurus y Rhacheosaurus con quienes comparte una serie de características muy próximas a ambas especies.
La importancia del nuevo descubrimiento, radica en que representa el primer hallazgo de un metriorrínquido cretácico descubierto en la frontera sur del mar de Tetis, acontecimiento importante para la comprensión de la historia evolutiva del grupo, y que además extiende su registro hasta el Cretácico inferior.  Algunas de las implicaciones de este descubrimiento mejoran la comprensión de la evolución del ecosistema Jurásico - Cretácico del mar del Tetis, debido a que los metriorrínquidos fueron el único grupo de crocodiliformes (y de arcosaurios) adaptados completamente a una vida marina debido a que eran depredadores pelágicos, es decir animales cuyo hábitat se limitaba a mar abierto, sin contacto con el fondo marino. Además su descubrimiento ayudará a la comprensión de la diversidad del grupo y por consiguiente a comprender las razones de su declive y la eventual extinción de su Clado. 


Cráneo identificado en su momento como perteneciente a Pelagosaurus. (Conferencia “Titanoboa: El hallazgo del gran fósil de los trópicos” 16 de julio de 2009. Fundación Parque Explora de Medellín)

Referencias:
H. Larsson, T.A. Dececchi and F.C. Montefeltro 2011. “A New Metriorhynchid (Crocodyliformes, Thalattosuchia) From the Early Cretaceous of Colombia (Rosablanca Formation, Late Valanginian)” AMEGHINIANA 48 (4) Suplemento 2011–Resúmenes
Felipe Chinaglia Montefeltro 2013. Tésis: “Revisão filogenética de Mesoeucrocodylia: irradiação basal e principais controversias” 2013. Universidad de São Paulo, Departamento de Biología.
Wikipedia 
Reconstrucción del Cricosaurus, sacada del sitio DeviantArt 


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Peces devónicos de Colombia, diversidad en los mares y ríos de hace 410- 355 millones de años.

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