sábado, 20 de noviembre de 2021

Fragmentos mandibulares de un Gonfoterio (Notiomastodon platensis) hallados en el sur de Bogotá


Estos son los restos óseos hallados en Bogotá. FOTO: Ana María Sánchez. CitytvEl hallazgo se hizo en el barrio Alcalá. Expertos analizarán y protegerán las piezas

En medio de la excavación de un pozo para reforzar una estructura en el barrio Alcalá, en el sur de Bogotá, tres obreros hicieron un hallazgo sin precedentes.

De las profundidades de la tierra extrajeron restos óseos que parecen ser las mandíbulas de un enorme animal.

De manera preliminar, el Servicio Geológico Colombiano le aseguró a Citytv que estas piezas podrían ser de un mastodonte:

"De manera preliminar, se puede determinar que la pieza corresponde a una mandíbula izquierda de mastodonte, siendo la parte anterior la que tiene el molar con las cúspides más desgastadas, lo más probable es que sea nastiomastodon platensis".

El espécimen al que habría pertenecido esta mandíbula sería un pariente lejano de los elefantes modernos, que predominó principalmente en el continente de América del Sur y se extendió sobre la mayor parte del territorio.

Según le contaron los obreros a Citytv, llevaban varios días encontrando piezas que parecían ser huesos. Sin embargo, no prestaron atención y los desecharon junto al resto de escombros. Solo hasta que encontraron las mandíbulas y los dientes supieron que este no era un hallazgo cualquiera.

El Servicio Geológico recordó que, ante este tipo de situaciones, es necesario cumplir un protocolo para proteger las piezas."Quien de manera fortuita encuentre posibles bienes de interés geológico o paleontológico deberá dar aviso inmediato a las autoridades locales y al Servicio Geológico Colombiano o la entidad que este autorice en un plazo máximo de 24 horas siguientes al hallazgo".

 

Referencias:

Ana María Sánchez, periodista de Citytv. ¿Un mastodonte en Bogotá?: obreros encuentran enormes huesos. Fuente: El Tiempo  (https://www.eltiempo.com/bogota/obreros-habrian-encontrado-huesos-de-un-mastodonte-en-bogota-630986)  [Última consulta 10.11.2020].


Aquí el vídeo de la noticia del hallazgo. Créditos City TV



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domingo, 19 de septiembre de 2021

Descubren el colmillo de un Gonfoterio (mastodonte) en la vereda Agualinda, en Norte de Santander

 Niño y su abuelo descubrieron colmillo de mastodonte en Agualinda

Ambos rastreaban unas cabras, cuando hicieron el hallazgo arqueológico. Esa vereda de Los Patios pide protección de las áreas arqueológicas.


En la vereda Agualinda de Los Patios hay júbilo y aún más entusiasmado está Camilo Andrés Roa, quien a sus 12 años nunca imaginó ser el descubridor de un fósil de la Era Cuaternaria, junto con su abuelo Gonzalo Roa Hernández, cuando ambos rastreaban una de las cabras del campesino.

Lo que en un principio creyeron que sería una roca o un trozo de poste de energía les fue pareciendo algo más al revisarlo: pensaron en un hueso. Pues este hallazgo resultó ser, según los conocedores de la Arqueología, un colmillo de un Haplamastodon, un mastodonte americano. 

La extensión del fósil es de 1.86 metros y ya se encuentra en el Museo Arqueológico y Paleontológico de Agualinda, bajo la dirección de su fundador Saddy Molina.

“Hace tiempo lo vimos y le avisamos a la presidenta de la Junta, quien en ese momento se había sometido a una operación. El niño me decía: vamos nosotros y lo sacamos, pero no nos atrevimos porque no sabíamos cómo sacar eso. Hasta que finalmente este domingo una grupo de vecinos fue a traerlo”, indicó Roa.

Camilo Andrés acompañó al equipo que se trasladó hasta al sitio, conformado por la cofundadora del museo Durley Molina Moros, José María Santos Nieto, Cristian Parra, Karen Isao, Laura Losada, Sofía Roa y Emilgen Quiroga Serrano, presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC). Fue una travesía de unos 20 minutos para llegar hasta cerca de la quebrada La Ciénaga.

“Nosotros vimos una punta y yo le dije: nono, eso es un hueso. Me llené de emoción y de una vez me surgió la idea de contarle a la presidenta –de la JAC-, para que los sacaran”, afirmó el infante, quien destacó que nunca antes había visto un fósil en tierra y que este, así cómo otros, guardan historia del mundo.

“Es un gran honor”



Para Saddy Molina, de 88 años, es “un gran honor” que estos descubrimientos se sigan haciendo en la vereda y que el museo que fundó en 1975 se convierta en santuario de estas piezas tan importantes. Resaltó que Agualinda es una de las zonas más ricas de Norte de Santander y de Colombia en arqueología.

“Lamentablemente estamos un poco descuidados, porque no hay apoyo; y no hablo de recursos económicos, porque tengo mi jubilación. Estoy cansado de pedirles a las autoridades que me ayuden para construir el museo. Tengo pensado techar una parte de mi casa para ampliar más el museo”.

Aunque no puede precisar el número de fósiles que tiene en su museo, son muchas las piezas y todas son importantes y tienen el mismo valor científico. Allí tienen herramientas hechas por los cazadores-recolectores, que “eran maravillas”, con las que mataban mastodontes. En el lugar se encuentran concha marina, molusco marino y megaterio, entre otros fósiles.

Comunidad clama reconocimiento

Emilgen Quiroga, presidenta de la Junta de Acción Comunal, recordó que Agualinda, por su arqueología, es área reconocida como bien de interés cultural de carácter departamental, según el Decreto 1044 del 31 de diciembre de 2003.

El documento definió que el municipio debe crear un plan especial de protección de estos bienes. Sin embargo, según la presidenta de la JAC, esto no se ha tenido en cuenta. Agregó que la comunidad han venido luchando para que la importancia del territorio se reconozca, no solo a nivel regional, sino nacional.

Quiroga informó que, incluso, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), desarrolló el estudio ‘Proyecto Valle de Pamplonita’ en esta zona de Los Patios e identificó 400 zonas arqueológicas, que son de las épocas más antiguas del país.

“No se ha hecho el plan de protección arqueológico, cuando esto es nuestra identidad. Nuestro interés es que se visibilice, que el ICANH ejercer su deber de proteger este patrimonio… Queremos que se construya el museo y que a don Saddy se le reconozca su labor, quien lleva gran parte de  vida dedicado a esto y todo lo que le han prometido se ha quedado en promesas. A sus 88 años aún espera que le cumplan su sueño”.

La líder comunal expresó que el secretario Isachar Parada, de Desarrollo Económico de la Alcaldía de Los Patios, se comunicó con ellos y se puso a la orden para la identificación y caracterización de la pieza que se acaba de descubrir. Asimismo, el funcionario quedó en visitar la vereda.

Emilgen Quiroga finalmente señaló que todo tipo de trabajo que hagan empresas en la zona tiene que estar autorizado por las autoridades departamentales y bajo el aval del Consejo de Monumentos Nacionales, pero esto solo lo está cumpliendo Cerámica Italia.

Cerámica Italia tienen un terreno aquí y va a instalar una planta, Ellos vienen haciendo los estudios arqueológicos y han realizado 70 hallazgos arqueológicas. Ya se comunicaron con nosotros, para que el museo de Agualinda reciba las piezas. Si esta empresa lo hace, ¿por qué otras no? Esa es la pregunta que nos hacemos”.


La Alcaldía quiere visibilizar la riqueza arqueológica

Andrés Isachar Parada, Secretario de Desarrollo Económico, señaló que este martes estaría visitando Agualinda para conversar con la comunidad. Manifestó que el alcalde José Miguel Bonilla tiene entre sus propósitos que se visibilice la riqueza arqueológica de Los Patios.

Sostuvo que quieren llegar a un acuerdo para levantar una caracterización e identificación de todas los fósiles que custodia Saddy Molina y poder exponerlos en un lugar, esto podría hacerse en la casa de la cultura que está en reconstrucción o ver la factibilidad y viabilidad de construir el museo que pide Agualinda.

“El Plan de Desarrollo del municipio contemplan la construcción de un parque temático y se ha pensado que parte de este proyecto sea para visibilizar la riqueza arqueológica, cuáles especies vivieron en la zona hace miles de años y qué tipos de descubrimientos se han hecho”, concluyó.

Referencias:

Leonardo Favio Oliveros. Niño y su abuelo descubrieron colmillo de mastodonte en Agualinda. Fuente: La Opinión Cúcuta (https://www.laopinion.com.co/comunidad/nino-y-su-abuelo-descubrieron-colmillo-de-mastodonte-en-agualinda)  [Última consulta 19.09.2021].


Comentario final:

Gracias al abandono institucional de museos como el de Agualinda, es la comunidad la que se encarga de extraer las piezas sin ningún tipo de conocimiento y/o técnica, causando daños irreversibles al material y pasando por alto datos tan importantes como el contexto geológico del hallazgo, esto sin contar con que piezas de menor tamaño que podrían aportar información adicional no son recolectadas. Está muy bien crear leyes de protección al patrimonio pero señores del SGC, ¿de qué sirven sino se aplican?, de qué sirven sino se educa a las poblaciones locales que habitan en sitios de interés paleontológico?, de que sirve crear protocolos de actuación si no se actúa?. Al menos en este caso la comunidad ha llevado las piezas al Museo de Agualinda y no han terminado en el patio de alguna casa o en alguna colección privada, y yo me pregunto ¿Qué hubiera sido de todas estas piezas halladas en la zona si no hubiera sido por la dedicación y el esfuerzo personal de Sady Molina durante tantos años para crear un Museo en su propia casa y sin ningún tipo de ayuda gubernamental? Desafortunadamente casos como el del Museo de Agualinda se multiplican por el país y lo más triste es que aunque cambien a las personas al frente de instituciones como el SGC la forma de seguir haciendo las cosas sigue siendo la de siempre.

 

Galería fotográfica (Créditos Facebook Alcaldía Los Patios, Norte de Santander)











 Vídeo: “Descubrieron colmillo de mastodonte de Agualinda”, Créditos La Opinión Cúcuta, 14.09.2021



Vídeo del hallazgo, Créditos ATN Televisión, 15.09.2021 





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miércoles, 14 de abril de 2021

Descrito un manatí del Mioceno temprano en cercanías de Pubenza, Cundinamarca.

 Estudio sobre fósiles de manatíes del Mioceno revela detalles de su adaptación ambiental

 Un fósil encontrado en la localidad de Pubenza, municipio de Tocaima, Cundinamarca, reveló que los manatíes han habitado el territorio colombiano desde el periodo Mioceno temprano, entre 17.7 y 16.5 millones de años de antigüedad. En el estudio que analizó este fósil participaron profesionales del Grupo de Investigación en Geociencias GEO4 de la Universidad del Norte, el Servicio Geológico Colombiano, el Museo de La Plata en Argentina y el Museo de Historia Natural de Los Ángeles. Este trabajo fue publicado recientemente en la revista científica Journal of South American Earth Sciences, bajo el título An early Miocene manatee from Colombia and the initial Sirenian invasion of freshwater ecosystems (Un manatí del Mioceno temprano de Colombia y la invasión inicial de ecosistemas de agua dulce por sirenios).

Los fósiles datan del periodo Mioceno temprano, con entre 17.7 y 16.5 millones de años de antigüedad.

Los primeros en hallar fósiles en Pubenza fueron Manuel Mendoza y Eutimio Salgado Bohorquez, habitantes de la región. Trabajos de campo del INGEOMINAS, hoy Servicio Geológico Colombiano, realizaron nuevos hallazgos en 2003 y 2005, los cuales incluyen el espécimen publicado en el estudio. En el análisis del fósil participaron Catalina Suarez Gómez, paleontóloga del Servicio Geológico Colombiano; Javier Gelfo, paleontólogo del Museo de La Plata en Argentina; y Jorge Velez-Juarbe, investigador puertorriqueño y curador de mamíferos marinos en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles, California. Junto a ellos participó Jorge W. Moreno-Bernal, miembro de GEO4, becario del Ministerio de Ciencias y estudiante del Doctorado en Ciencias del Mar de Uninorte.

El fósil fue identificado como perteneciente al grupo de los sirenios, o “vacas marinas”, y a la familia de los triquéquidos, que incluye a las tres especies vivientes de manatí: el de Senegal, el amazónico, y el antillano, que habita la cuenca del Rio Magdalena y las ciénagas región Caribe de Colombia. El fósil es muy similar al Potamosiren magdaleniensis, especie extinta de manatí conocida por restos hallados en el desierto de la Tatacoa, Departamento del Huila. Sin embargo, el fósil de Pubenza es unos cuatro millones de años más antiguo que el de la Tatacoa. Además, el fósil de Pubenza no está lo suficientemente completo como para determinar si es de la misma especie encontrada en la Tatacoa, o si se trataba de otra especie cercanamente emparentada de Potamosiren.

“El registro fósil de los sirenios es muy escaso en América Central y América del Sur, comparado con otros continentes. Esto se debe, en parte, a que no se ha hecho tanta investigación paleontológica en las regiones tropicales del mundo, como sí se ha realizado en lugares de mayor latitud como Argentina o Norteamérica”, señala Jorge W. Moreno-Bernal, quien agrega que ahora hay más investigaciones enfocadas en el trópico, y se están comenzando a hacer hallazgos en multitud de localidades de Colombia y otros países tropicales.

Ilustración del manatí identificado en la investigación


Los manatíes modernos tienen un modo inusual de desarrollar sus dientes. En lugar de dientes de leche que dan paso a los definitivos, los dientes salen sin parar de atrás hacia adelante. Cada molar brota y van moviéndose hacia adelante, empujado por otros dientes, para luego caer al llegar extremo anterior de la fila. Esta adaptación permite a los manatíes comer plantas en agua dulce y en las orillas, que llevan muchos sedimentos y desgastan los dientes. Los fósiles de Potamosiren del desierto de la Tatacoa y de Pubenza indican que este sistema de reemplazamiento dental aún no había evolucionado. En cambio, los dientes de Potamosiren tienen el esmalte dental muy grueso, como adaptación temprana a una dieta de plantas continentales.

Las rocas donde se encontró el fósil de manatí son conocidas por los geólogos como Formación Barzalosa. Estas rocas se formaron a partir del lodo y la arena depositados en el fondo de lagos y pantanos que ocupaban lo que ahora es el valle superior del Rio Magdalena. Fósiles de algas, tortugas y cocodrilos indican que eran lagos de agua dulce, lo cual tiene implicaciones para la primera invasión de los sirenios a hábitats de agua dulce, y su posterior regreso a los océanos.

“La antigüedad y ambiente asociados al manatí de Pubenza implican que este es uno de los sirenios de agua dulce más antiguos conocidos (los antepasados de los manatíes se conocen por fósiles hallados en rocas formadas en ambientes marinos). El otro fósil más antiguo de manatí y, probablemente también de agua dulce, se encontró en la Amazonía peruana. Este fósil peruano es un solo molar aislado, y tiene entre 21 y 17.5 millones de años de antigüedad”, destacó el investigador.

El estudio también señala que, si bien los primeros  triquéquidos se conocen por fósiles de hasta 28 millones de años de antigüedad en Europa, estos solo se encuentran en rocas de origen marino. No es sino hasta que aparecen fósiles de manatíes en Perú y Colombia que se tienen los primeros registros en agua dulce, durante la época conocida como Mioceno Temprano.

“La aparición de triquéquidos en América del Sur coincide temporal y geográficamente con las primeras etapas del sistema de megahumedales de Pebas. Las condiciones paleoambientales únicas de este sistema probablemente ofrecieron la oportunidad para que los sirenios [manatíes] y los odontocetos [delfines] invadieran ecosistemas de agua dulce”, apunta la investigación.

 

 Referencias:

Katheryn Meléndez. Estudio sobre fósiles de manatíes del Mioceno revela detalles de su adaptación ambiental. Fuente: Grupo Prensa - UNINORTE 14.04.2021  (https://www.uninorte.edu.co/web/grupo-prensa/noticia?articleId=16520753&groupId=73923&fbclid=IwAR38sdX8tz0_XOwI1-zdhCgMZjWbzRS76Lwrgq9GMe8MDuvz2TZFxxh81vM)  [Última consulta 14.04.2021].

 

Para más información por favor consulte: Suarez, C., et al. (2021). "An early Miocene manatee from Colombia and the initial Sirenian invasion of freshwater ecosystems." Journal of South American Earth Sciences: 103277.

 

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sábado, 3 de abril de 2021

El origen de los bosques tropicales actuales a partir de la extinción masiva de finales del Cretácico

 Cómo el asteroide que mató a los dinosaurios hizo nacer el bosque tropical de la Amazonía

 

SPL - El impacto del asteroide hace 66 millones de años probablemente no solo llevó a la extinción de los dinosaurios.


Se sabe que el impacto de un asteroide es la causa más probable de la extinción de los dinosaurios, ¿pero qué pasó con las plantas?

 Un estudio desarrollado en Panamá, con muestras tomadas en Colombia, apunta a que el evento dio origen a las selvas tropicales que hoy conocemos en nuestro planeta.

 Los investigadores utilizaron polen y hojas fosilizadas del suelo colombiano para investigar cómo ese evento cambió los bosques tropicales de América del Sur.

 Después de que una roca espacial de 12 km de ancho golpeara la Tierra hace 66 millones de años, el tipo de vegetación que formaba estos bosques cambió drásticamente.

  La doctora Mónica Carvalho, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá y coautora del estudio, dijo: "Nuestro equipo examinó más de 50.000 registros de polen fósil y más de 6.000 fósiles de hojas de antes y después del impacto".

 El equipo ha descrito sus hallazgos en la prestigiosa revista Science.

 

¿Qué hallazgos hicieron?

 

Las selvas tropicales modernas son densas, con copas espesas, a diferencia de lo que había en el período Cretácico tardío


Los científicos descubrieron que las plantas coníferas y los helechos eran comunes antes de que el enorme asteroide impactara la Tierra en lo que ahora es la península de Yucatán, México.

 

Los misterios del cráter Chicxulub, el sitio en México donde los científicos creen que comenzó el fin de los dinosaurios

Pero después del evento devastador, la diversidad de plantas se redujo en aproximadamente un 45% y las extinciones se generalizaron, particularmente entre las plantas con semillas.

 Los bosques se recuperaron durante los siguientes seis millones de años, pero las angiospermas, o plantas con flores, llegaron para dominar esas zonas de vegetación.

 La estructura de los bosques tropicales también cambió como resultado de esta transición.

 Durante el período Cretácico tardío, cuando los dinosaurios todavía estaban vivos, los árboles que formaban los bosques estaban muy espaciados.

 Sus copas no estaban encima unas de las otras, lo que dejaba áreas abiertas que eran iluminadas por el sol en el suelo del bosque.

 Así fue el último día de los dinosaurios después del impacto del meteorito que acabó con ellos

Pero después del impacto, los bosques desarrollaron una formación densa que permitió que llegara mucha menos luz al suelo.

 Pero ¿cómo transformó el impacto los escasos bosques tropicales ricos en coníferas de la era de los dinosaurios en las selvas tropicales de hoy, con sus imponentes árboles llenos de flores y orquídeas multicolores?

 

El cambio radical

A partir de su análisis del polen y las hojas, los investigadores proponen tres explicaciones diferentes.

 En primer lugar, los dinosaurios podrían haber evitado que el bosque fuera denso al alimentarse y pisotear las plantas que crecían en las zonas bajas de los bosques.

 Una segunda explicación es que la caída de cenizas tras el impacto enriqueció los suelos de los trópicos, lo que dio una ventaja a las plantas con flores que crecen más rápido.

 La tercera explicación es que la extinción particular de las especies de coníferas creó una oportunidad para que las plantas con flores tomaran su lugar.

 Estas ideas, dice el equipo, no son mutuamente excluyentes y todas podrían haber contribuido al resultado que vemos hoy.

 "La lección aprendida aquí es que bajo perturbaciones rápidas... los ecosistemas tropicales no solo se recuperan; son reemplazados, y el proceso lleva mucho tiempo", concluye la doctora Carvalho.


Referencias:

Cómo el asteroide que mató a los dinosaurios hizo nacer el bosque tropical de la Amazonía. Fuente: BBC News Mundo 03.04.2021  (https://www.bbc.com/mundo/noticias-56621391?fbclid=IwAR0cUf68zsKtGCEM84KZLfnCNp2j6GHbrATcndtgcTa-lFnjjOoQANk6vUM) [Última consulta 03.04.2021].

 

Para más información por favor consulte: Carvalho, M. R., et al. (2021). "Extinction at the end-Cretaceous and the origin of modern Neotropical rainforests." Science 372(6537): 63-68.

 

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martes, 24 de noviembre de 2020

Hallazgos de fauna pleistocénica en el Valle del río Cauca

 Amplían colección de mamíferos fósiles en el Valle



 Bóvidos (parientes de las vacas), proboscídeos (grupos de elefantes) y caballos autóctonos de Sudamérica que forman parte de esta colección fueron caracterizados por un equipo de expertos en desarrollo de una expedición para conocer el pasado fósil del Valle del Cauca.

 Los resultados se presentaron en el Primer Congreso Colombiano de Paleontología, organizado por el Museo Paleontológico de Villa de Leyva de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá.

 El biólogo Juan Sebastián Escobar Flórez, profesor de la Universidad Icesi y estudiante de la Maestría en Biodiversidad Tropical de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (UniRío), habló del importante trabajo paleontológico del que formó parte.

 Esta investigación se enfocó en la última porción del tiempo geológico: el Cuaternario, que abarca desde hace 2,6 millones de años hasta la actualidad y se caracteriza por ser el periodo en el que ocurrieron ciclos glaciales (el planeta se congelaba y descongelaba constantemente).

 


Con este tiempo definido, el trabajo se dividió en dos partes: en la primera se hizo una revisión y caracterización de una colección previamente conocida gracias a Carlos Jaramillo, uno de los paleontólogos más importantes de Colombia. En la segunda se hizo una expedición en los sitios de origen de la colección para buscar más piezas, la cual fue apoyada por la National Geographic Society.

 

Un viaje de 4.000 años

 Dentro de la colección revisada se encontró que las piezas más abundantes pertenecen a un bóvido, lo que generó gran expectativa pues este hallazgo es bastante raro. Después de una revisión detallada se encontró que ese bóvido es un tipo de ganado vacuno del que actualmente se conoce, pero del 1.600 aproximadamente, cuando ingresó a Colombia traído por los españoles.

 


Posteriormente se encontró un grupo de caballos autóctono de Sudamérica: el Equus neogeus, una especie muy distinta a la que se conoce hoy y que se extinguió hace más o menos 4.000 años –por influencia del hombre, cambios climáticos y otros factores–, como los otros mamíferos que forman parte de esta colección.

 También hay un proboscídeo: el Notiomastodon platensis, un grupo de elefantes que vivió en Sudamérica, muy famoso, y que la gente suele llamar coloquialmente como mastodontes. También hay un perezoso gigante llamado Eremotherium laurillardi.

 Por último, entre los nuevos hallazgos se encontraron venados; tayasuidos, que son el grupo al que pertenecen los tatabros y los pecarís (cerdos salvajes); unos zorros; una zarigüeya (chucha) y un carnívoro, los cuales están a la espera de que se identifique su especie.

 La mayoría de estas especies se originaron en Norteamérica y llegaron a Sudamérica durante un proceso conocido como el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI). Tener estos fósiles permite entender mucho mejor cómo llegaron, se establecieron y prosperaron estos grupos en una zona tan diferente a Norteamérica.

 Además, este tipo de estudios paleontológicos también da unas ideas de cómo ha cambiado el Valle del Cauca en menos de 5.000 años, porque estos organismos estaban adaptados a zonas abiertas y de sabana, ecosistemas que hoy no tiene el departamento.

 En palabras del biólogo Escobar, “es un hallazgo importante para el entendimiento paleoambiental del Valle del Cauca en la última glaciación”.

 

Historia escondida en el fondo del río

 


Este estudio fue un trabajo en equipo que se llevó a cabo con la colaboración de expertos de diferentes lugares, como Gheny Krigsfield, odontólogo e investigador asociado a la Universidad Icesi y el paleontólogo Jorge Moreno Bernal –de la Universidad del Norte–, quien realizó la revisión del estado del material (marcar y catalogar piezas).

 Después se hizo una revisión taxonómica para determinar a qué grupos de especies pertenecían las piezas revisadas, trabajo adelantado por dos paleontólogos expertos en megafauna del Cuaternario: Leonardo dos Santos Ávila y Dimila Mothe, investigadores de UniRío. El biólogo Escobar apoyó tanto la catalogación como la revisión taxonómica.

 El trabajo de campo para explorar nuevo material se realizó en el lecho (parte profunda) del río Cauca, en Yumbo y cerca al peaje que va de este municipio hacia Rosas (Cauca).

 


Allí los investigadores se sirvieron de la maquinaria que usan los habitantes de las dos localidades, con la cual normalmente sacan arena del río para construir. Mientras ellos dragaban el río, los expertos esperaban para observar si salía alguna pieza paleontológica.

 Este proyecto buscó explotar y destacar el potencial paleontológico que tiene el Valle del Cauca, pues en el departamento se trabaja muy poco en este campo.

 

 Referencias:

Amplían colección de mamíferos fósiles en el Valle. Fuente: Agencia de Noticias UN - Unimedios.  24.11.2020  (http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/amplian-coleccion-de-mamiferos-fosiles-en-el valle.html?fbclid=IwAR2Hs4oXBfixJ_FFEFbndvnVJOEh1y8Tz5Sj_mBTX94GiwuUnqkNcdLHMvQ) [Última consulta 24.11.2020].

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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Acregoliath, un pez gigante de hace 13 millones de años

 El enigmático pez gigante de Suramérica: ACREGOLIATH

El hallazgo en el desierto de la Tatacoa de escamas del Acregoliath rancii, un pez que se pensaba que solo había habitado la cuenca amazónica, se une al cuerpo de evidencia que apunta a que en el Mioceno (que se extendió entre hace 23 y 5 millones de años) no se había levantado totalmente la cordillera oriental y el norte del continente era un gran pantano.



En la paleontología, algunos descubrimientos se hacen en el campo, y otros, como el de Jorge W. Moreno Bernal, estudiante del Doctorado en Ciencias del Mar de Uninorte, se hacen dentro de los museos. En 2014, buscando fósiles de cocodrilos entre las colecciones del museo de paleontología de la Universidad de Berkeley, encontró unas escamas particulares sin identificar provenientes del desierto de la Tatacoa. Inmediatamente se puso en contacto con Gustavo Ballen, especialista en peces, quien actualmente se encuentra haciendo su doctorado en la Universidad de Sao Paulo, y juntos comenzaron la investigación que derivó en el artículo New records of the enigmatic neotropical fossil fish Acregoliath rancii (teleostei incertae sedis) from the Middle Miocene Honda Group of Colombia, que fue publicado en Ameghiniana, la revista de la asociación argentina de paleontología.

En la publicación se describe por primera vez las escamas fósiles del Acregoliath rancii encontradas en una expedición por el país organizada por el Servicio Geológico Colombiano y la Universidad de Berkeley en la década de 1940. José Royo y Gómez, y Ruben Stirton, dos de los pioneros de la paleontología nacional, estuvieron en el desierto de la Tatacoa, en Huila, y recolectaron la muestra, que permaneció guardada sin identificar por cerca de 60 años.

Moreno Bernal y Ballen compararon estas escamas con las halladas en la cuenca amazónica brasileña en la década del 80. El pez fue descrito por primera vez por la doctora Martha Richter, quien le dio el nombre a la especie. Acre, por el estado en el que hallaron las escamas, goliath, por su gran tamaño; y rancii, una palabra latinizada que significa “de Ranci”, en honor al científico brasileño, Alceu Rancy, quien colectó la muestra.

En Brasil, Ballen trabajó en el estudio de anatomía comparada. Las escamas halladas en el desierto de la Tatacoa son diferentes en su forma a las de la cuenca amazónica y son más antiguas, tienen alrededor de 13,5 millones de años. No obstante, Ballen, doctor del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo, pudo determinar que son distintas debido a que las escamas de la Tatacoa pertenecían a un área cercana a la cabeza del pez, como ocurre en otras especies, como los peces pulmonados, que viven en Australia y África, o el pirarucú, que aún se encuentra en aguas del Amazonas.



 

“El pez fue descrito por primera vez por la doctora Martha Richter, quien le dio el nombre a la especie. Acre, por el estado en el que hallaron las escamas, goliath, por su gran tamaño; y rancii, una palabra latinizada que significa “de Ranci”, en honor al científico brasileño, Alceu Rancy, quien colectó la muestra.”

 

  1) El fósil hallado en el desierto de la Tatacoa que estaba en las colecciones del Museo de Paleontología de la Universidad de Berkeley, que representa una escama de pez casi completa.

2) El mismo fósil de escama de pez, mostrando como se acomodaba en el cuerpo con respecto a las escamas contiguas. El borde de las otras escamas se representa con líneas punteadas.

3) Otro fósil proveniente del Museo de Paleontología de la Universidad de Berkeley, que representa un fragmento del mismo tipo de escama.

En este pirarucú, depositado en el Museo de Zoología de la Universidad de Sao Paulo. se muestra que las escamas del mismo pez tienen forma diferente, de acuerdo con el lugar del cuerpo en el que están. Las escamas que están más cerca a la cabeza (número cuatro) tienen una forma más similar al fósil descrito en el estudio.

 Esto que indica que las diferencias entre la escama del desierto de la Tatacoa, y la escama encontrada en Brasil se deben a que provienen de diferentes regiones del cuerpo. La escama fósil de la Tatacoa probablemente estaba más cerca de la cabeza.

Del Acregoliath rancii solo se conocen sus escamas grandes y adornadas, diferentes a las de la mayoría de los peces vivientes. De sus demás características —qué comía, cuáles eran sus preferencias de ambiente, a qué peces de la actualidad está relacionado— no se sabe nada. No obstante, que haya estado en Colombia tiene implicaciones importantes.

 “El hallazgo refuerza la idea de que el Magdalena alguna vez estuvo conectado con los ríos que conforman la Amazonía, y, por ende, la cordillera oriental no estaba totalmente levantada como la conocemos hoy en día”, dijo Ballen. Moreno Bernal complementó que, en gran parte del Mioceno, que inició hace 23 millones de años, la Amazonía era muy diferente a la de hoy. En lugar de un río que corría hacia el oriente, al océano Atlántico, había un pantanal muy grande que conectaba las cuencas de los ríos Magdalena, Amazonas y Orinoco.



 El consenso científico apunta a que en el Mioceno las condiciones en el norte de Sudamérica comienzan a cambiar y a hacer la transición a lo que es hoy, con cadenas de montañas que separan las cuencas hidrográficas. Sin embargo, hay diferentes teorías de cuándo exactamente ocurrió esto. Una parte de la comunidad científica dice que el cambio fue entre 7 y 5 millones de años atrás.

 Pero, de acuerdo con Ballen y Moreno Bernal, su hallazgo es consistente a otro modelo que indica que ocurrió hacia el final del Mioceno, entre 11 y 13 millones de años atrás. En este tiempo, las faunas de peces quedaron separadas por las cordilleras. En cuencas como la del río Magdalena algunas especies peces se extinguen y aparecen otras endémicas, mientras que en el Orinoco y el Amazonas permanece una fauna más similar a la del Mioceno.

 No obstante, aún hay mucho por aprender en Sudamérica en cuanto a la historia de sus peces de agua dulce, especialmente antes del Mioceno. Entre esos está el Acregoliath rancii, que es una pieza más del rompecabezas para entender lo que ocurre en la tierra desde hace millones de años hasta hoy.


“El hallazgo refuerza la idea de que el Magdalena alguna vez estuvo conectado con los ríos que conforman la Amazonía, y, por ende, la cordillera oriental no estaba totalmente levantada como la conocemos hoy en día”, dijo Ballen.”


Referencias:

Leonardo Carvajalino. El enigmático pez gigante de Suramérica: ACREGOLIATH. Fuente: Grupo Prensa - UNINORTE  (https://www.uninorte.edu.co/web/intellecta/el-enigmatico-pez-giggante-de-suramerica-acregoliath?fbclid=IwAR393wqO4VDOiqc--x903fcReDLujlzhTijidJn87mR-L-2vHr-PIpFYeyQ)  [Última consulta 04.11.2020].

 

Para más información por favor consulte: Ballen, G. A. and J. W. Moreno-Bernal (2019). "New records of the enigmatic neotropical fossil fish acregoliath rancii (teleostei incertae sedis) from the middle miocene honda group of Colombia." Ameghiniana.

 

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