jueves, 27 de febrero de 2020

Mesoclemmys vanegasorum, nueva tortuga fósil del Mioceno de la Venta


Hallan fósil de tortuga de 13 millones de años en el desierto de la Tatacoa

El descubrimiento permitirá conocer más sobre la tortuga carranchina o montañera que habita en la Costa Atlántica.

En uno de los destinos turísticos más representativos del Huila, el desierto de La Tatacoa, fue hallado un fósil de tortuga, de 13 millones de años, que da luces sobre la historia evolutiva de la tortuga carranchina o montañera, que habita en la costa Atlántica colombiana.


El paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario, afirmó que “este descubrimiento fósil aporta un granito de arena a la educación en conservación y a los planes para que la tortuga carranchina siga viviendo en la costa Caribe por miles o millones de años más”.
El fósil es considerado patrimonio geológico y paleontológico del Huila y en particular la zona del desierto de la Tatacoa. Este es un hallazgo paleontológico importante que se suma al reciente publicado hace una semana de Stupendemys geographicus una de las tortugas más grandes en la historia de la Tierra y que le ha dado la vuelta al mundo.

Hasta hoy en día, la manera como esta tortuga llegó a habitar la Costa Caribe de Colombia y por cuánto tiempo ha habitado nuestro país, era un completo misterio.

“Aunque esta especie ha recibido gran atención y ha sido objeto de importantes investigaciones en los últimos años, y varias instituciones están haciendo esfuerzos en aras de poder preservarla”, precisó el paleontólogo.
Y es que mediante el fósil se podrá conocer sobre la tortuga carranchina, especie en peligro de extinción. Según Cadena, este descubrimiento fósil, no solo contribuye a entender la diversidad de tortugas a lo largo del tiempo en Colombia, sino que ofrece una oportunidad para fortalecer los planes de conservación de las especies actuales en peligro de extinción.

La nueva especie fósil, denominada Mesoclemmys vanegasorum, indica que parientes antiguos de la tortuga carranchina y otras del mismo grupo han habitado Colombia por cerca de 13 millones de años y que, en tan solo unas pocas décadas, la actividad humana de deforestación y consumo de huevos en las zonas donde habitan, podrían acabar con todo este legado histórico para siempre.

El primer fósil del género Mesoclemmys en toda Sudamérica fue descrito por el paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Universidad del Rosario, en cooperación con colaboradores del Museo de Historia Natural La Tatacoa, el Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales y la Universidad del California.


Referencias:

Yamileth Diaz Peña. Hallan fósil de tortuga de 13 millones de años en el desierto de la Tatacoa. Fuente: RCN Radio 26.02.2019 (https://www.rcnradio.com/estilo-de-vida/medio-ambiente/hallan-fosil-de-tortuga-de-13-millones-de-anos-en-el-desierto-de-la) [Última consulta 26.02.2020].



Tras la historia de una de las tortugas con mayor riesgo de extinción

En el norte de Colombia, particularmente en los departamentos de Bolívar, Córdoba, Magdalena, Sucre, Atlántico y Cesar, habita una de las tortugas con el más alto riesgo de extinción en Colombia. Conocida como la tortuga carranchina o tortuga montañera y denominada científicamente como Mesoclemmys dahli, es una tortuga relativamente pequeña que se encuentra en bosques y pequeños cuerpos de agua.

El paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario, encontró en el desierto de la Tatacoa, en el departamento del Huila, un fósil de tortuga que da luces sobre la historia evolutiva en millones de años del grupo al cual pertenece la tortuga carranchina y de cómo posiblemente se constituyó su actual distribución geográfica.



Aunque esta especie ha recibido gran atención y ha sido objeto de importantes investigaciones en los últimos años, y varias instituciones están haciendo esfuerzos en harás de poder preservarla, hasta hoy en día el cómo esta tortuga llegó a habitar la costa Caribe de Colombia y por cuánto tiempo esta especie y sus parientes cercanos han habitado nuestro país era un completo misterio, explica el paleontólogo.

Edwin Cadena, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario Tortuga carranchina, especie en peligro de extinción Según Cadena, este descubrimiento fósil no solo contribuye a entender la diversidad de tortugas a lo largo del tiempo en Colombia, sino que ofrece una oportunidad para fortalecer los planes de conservación de las especies actuales en peligro de extinción.

La nueva especie fósil denominada Mesoclemmys vanegasorum indica que parientes antiguos de la tortuga carranchina y otras tortugas del mismo grupo han habitado Colombia por cerca de 13 millones de años y que en tan solo unas pocas décadas la actividad humana de deforestación y consumo de huevos en las zonas donde habitan podrían acabar con todo este legado histórico para siempre.

“Este descubrimiento fósil aporta un granito de arena a la educación en conservación y a los planes para que la tortuga carranchina siga viviendo en la costa Caribe por miles o millones de años más”, dice el investigador de la Universidad del Rosario.

Patrimonio geológico y paleontológico

Para el departamento del Huila, y en particular la zona del desierto de la Tatatoca, este es también un hallazgo paleontológico importante que se suma al reciente publicado hace una semana de Stupendemys geographicus una de las tortugas más grandes en la historia de la Tierra y que le ha dado la vuelta al mundo.
Estas investigaciones fortalecen el interés y motivación de la comunidad de esta zona por la preservación y difusión del patrimonio geológico y paleontológico del Huila, una iniciativa que la Universidad del Rosario y sus aliados están apoyando y que hace parte de su plan de regionalización, agrega Cadena.

El primer fósil del género Mesoclemmys en toda Suramérica fue descrito por el paleontólogo Edwin Cadena, investigador de la Universidad del Rosario, en cooperación con colaboradores del Museo de Historia Natural La Tatacoa, el Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales y la Universidad de California. Este hallazgo será publicado por la próxima semana en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.


Referencias:

Tras la historia de una de las tortugas con mayor riesgo de extinción. Fuente: El Nuevo Siglo 27.02.2019 (https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/02-2020-tras-la-historia-de-una-de-las-tortugas-con-mayor-riesgo-de-extincion) [Última consulta 27.02.2020].

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lunes, 17 de febrero de 2020

Descubiertos en Colombia restos de la tortuga gigante Stupendemys


Tras las pistas en Colombia de las tortugas más grandes del planeta

Paleontólogos de Colombia y Venezuela hallaron en el desierto de la Tatacoa y en Urumaco (Venezuela) los fósiles de una enorme tortuga que vivió hace 13 millones de años. Encontraron el caparazón más grande que se conoce.

Hace 13 millones de años, Colombia era un territorio muy distinto al que hoy conocemos. La parte norte y oriental, que hoy colinda con Venezuela, distaba mucho de ese terreno escarpado que se ha convertido en una compleja travesía para viajeros y migrantes. Las cordilleras aún no existían y los grandes ríos que hoy atraviesan parte de nuestro país todavía no llevaban caudalosas corrientes cargadas de escombros. En vez de esa escabrosa geografía, había un complejo sistema de ríos y humedales llamado Pebas que se extendía desde el Huila hasta buena parte de Venezuela. La comparación no suele ser frecuente entre los paleontólogos, pero era un lugar más parecido a lo que es hoy el Amazonas. Una especie de pantano con bosques enormes que crecían bajo una temperatura entre los 23 y 35 grados Celsius, los ingredientes perfectos para que enormes criaturas viajaran por donde los humanos decidimos levantar bloques de cemento.

El paleontólogo Edwin Cadena junto a la parte superior del caparazón de la “Stupendemys geographicus”. / Rodolfo Sánchez

Desde mediados del siglo XX, las pistas de qué era lo que había en Colombia en esa época, que la ciencia decidió llamar Mioceno, han empezado a recopilarse con más frecuencia. Los hallazgos le han dado la vuelta al mundo y aún continúan siendo un motivo de orgullo entre paleontólogos. La Titanoboa cerrejonensis, de hace 55 millones de años, es uno de ellos. Gracias a sus fósiles, que reposaban en el área de lo que hoy es el Cerrejón, quedó registrada como la serpiente más grande del planeta. El Callichimaera perplexa, un cangrejo cuyos ojos eran tan grandes como un balón, simbolizó el encuentro con una enigmática criatura de hace 90 millones de años que, en palabras del biólogo Javier Duque, quien la descubrió, representó “una rama completamente nueva en el árbol de la vida”. Ahora, un nuevo espécimen acaba de entrar en esta lista de animales que parecen sacados de la ficción. ¿Su nombre? Stupendemys geographicus, una tortuga tan grande como un automóvil familiar.

Edwin Cadena suena emocionado cuando habla del artículo que esta semana replicaron varios medios internacionales. En compañía de otros ocho autores publicó en la revista Science Advances los resultados de una investigación en la que se había sumergido por seis años y que desembocó en el hallazgo del caparazón más grande que se ha encontrado de una tortuga. Lo hicieron en un pueblo llamado Urumaco, en el norte de Venezuela. En La Venta, en el desierto de la Tatacoa, también encontraron registros fósiles y algo inesperado: una mandíbula en perfecto estado.

“Son unos registros fascinantes que nos dicen mucho acerca de esta especie. Aunque sus fósiles fueron descritos por primera vez en 1976, no sabíamos casi nada sobre ella”, cuenta. Su historia era un enigma que él, junto a paleontólogos venezolanos, han empezado a resolver.

Urumaco, Venezuela, donde fue encontrado el caparazón más grande de la tortuga. Edwin Cadena

“Se trata de un hallazgo muy valioso para la paleontología. Hasta el momento, esta tortuga solo se conocía fragmentariamente, y tener una forma completa de uno de estos organismos nos ayuda a entender muchos aspectos de la evolución de las especies”, señala Marcela Gómez, geóloga y doctora en Paleontología de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, hoy a cargo del Museo del Servicio Geológico Colombiano.
Cadena también es geólogo. Estudió en la Universidad Industrial de Santander e hizo su doctorado en geociencias en la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos). Desde que empezó a explorar los alrededores de Zapatoca (Santander), donde nació, quiso entender el mundo a través de los fósiles. A los 20 años, cuando encontró el de una tortuga de 135 millones de años, empezó a explorar un área que poco interés había causado entre sus colegas: las tortugas del norte de Suramérica.

“No había casi nada y tuve la fortuna de estar en Nueva York con Eugene Gaffney, el paleontólogo que más ha estudiado sobre tortugas fósiles. ¿Cómo han evolucionado esos reptiles? ¿Hace cuánto habitan nuestro territorio? ¿Por qué nadie se había interesado en ellos?”. La lista de interrogantes sin resolver era extensa y él empezó a buscar respuestas.

Hoy, muchas dudas aún no han sido resueltas, pero los nuevos fósiles de la Stupendemys geographicus son claves en un enorme rompecabezas. Sus piezas sugieren varias cosas. Una de ellas es, a los ojos de los paleontólogos, reveladora: los machos de la especie tenían unos enormes cuernos en su caparazón de 2,86 metros, que les permitían defenderse de otras criaturas monstruosas, como enormes cocodrilos, que navegaban a lo largo de Colombia y Venezuela. También había notungulados, unos mamíferos parientes de los marsupiales, y esparasodontes, los principales depredadores antes de que llegaran los grandes felinos.
“Es posible que esos cuernos también sirvieran como armas en las monumentales batallas entre machos. Tenemos, incluso, evidencia de la marca que pudo haber dejado uno de esos cuernos en un caparazón”, dice Cadena.



Los resultados publicados en el artículo de Science Advances, titulado “The anatomy, paleobiology, and evolutionary relationships of the largest extinct side-necked turtle”, también muestran que la dieta de la tortuga distaba mucho de las que hoy tienen sus parientes. Cangrejos y pequeños animales hacían parte del alimento de esa criatura de cerca de 1.100 kilogramos.
Pero, más allá de los detalles de su investigación, Cadena cree que el trabajo revela asuntos más profundos. “Lo que logramos muestra cómo, a pesar de las dificultades y diferencias que tienen ambos países, la ciencia no tiene fronteras. Hoy, buena parte de los investigadores venezolanos viven en Zúrich, Suiza”.
También cree que esta es la muestra de una nueva etapa para la paleontología colombiana. El país, intuye, apenas se ha explorado en un 10 o 15 % y es posible que en los próximos años el número de publicaciones relacionadas con fósiles crezca de manera exponencial. “Poco a poco”, asegura Catalina Suárez, Ph.D. en paleontología de la Universidad de La Plata y funcionaria del Servicio Geológico Colombiano, “se ha empezado a formar un grupo de paleontólogos que están explorado territorios que antes no habían sido estudiados”.

“Estamos comprendiendo un pedazo del planeta del que antes sabíamos muy poco”, dice Marcela Gómez. “Había pocos registros para esta región de Suramérica. La paleontología está floreciendo y van a tener noticias como estas con mucha más frecuencia”.


Referencias:

Sergio Silva. Tras las pistas en Colombia de las tortugas más grandes del planeta. Fuente: Periódico El Espectador 15.02.2019 (https://www.elespectador.com/noticias/ciencia/tras-las-pistas-en-colombia-de-las-tortugas-mas-grandes-del-planeta-articulo-904745?fbclid=IwAR0u9DzDb5uFvOYWljW1XMzzAyCyBeH44-8bdKgpJgWT3SSISbGH8V_nB-4) [Última consulta 17.02.2020].



Conversación telefónica con el paleontólogo Edwin Cadena, autor principal del estudio sobre los nuevos hallazgos de la tortuga gigante Stupendemys dentro de la sección “Una llamada con…”





Tortuga más grande del planeta vivió en Colombia, Brasil y Venezuela

Fósiles hallados corresponden a la extinta 'Stupendemys Geographicus'.

Nuevos especímenes de la tortuga extinta Stupendemys Geographicus, descrita en 1970, revelan que fue 100 veces más pesada que sus parientes y tuvo un caparazón de tres metros y con cuernos.

Cortesía Universidad de Zúrich. Arte Jaime Chirinos

"El caparazón de algunos individuos de Stupendemys alcanzó casi tres metros, lo que lo convirtió en una de las tortugas más grandes, si no la más grande que haya existido", explica Marcelo Sánchez, director del Instituto y Museo Paleontológico de la Universidad de Zurich y líder del estudio. En la investigación también participó Edwin Cadena, profesor de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario.
La tortuga tenía un peso corporal estimado de 1.145 kilos, casi 100 veces la de su pariente vivo más cercano, la tortuga de cabeza grande del río Amazonas. En algunos individuos, el caparazón completo mostró una característica peculiar e inesperada: cuernos.

"Los dos tipos de caparazones indican que existieron dos sexos de Stupendemys. Los machos tenían caparazón con cuernos y las hembras, caparazón sin cuernos", concluye Sánchez.
Según el paleobiólogo, esta es la primera vez que se informa de dimorfismo sexual en forma de caparazones con cuernos para cualquiera de las pleurodiras, uno de los dos grupos principales de tortugas en todo el mundo.

A pesar de su enorme tamaño, la tortuga tenía enemigos naturales. En muchas áreas, la aparición de Stupendemys coincide con Purussaurus, los caimanes más grandes. Probablemente fue un depredador de la tortuga gigante, dado no solo su tamaño y preferencias dietéticas, sino también lo inferido por las marcas de mordedura y los huesos perforados en los caparazones fósiles de Stupendemys.



Como los científicos también descubrieron las mandíbulas y otras partes del esqueleto de Stupendemys, pudieron revisar a fondo las relaciones evolutivas de esta especie dentro del árbol de la vida de las tortugas.
"Según estudios de la anatomía de las tortugas, ahora sabemos que algunas tortugas vivas de la región amazónica son los parientes vivos más cercanos", dice Sánchez.

Además, los nuevos descubrimientos y la investigación de fósiles existentes de Brasil, Colombia y Venezuela indican una distribución geográfica mucho más amplia de Stupendemys de lo que se suponía anteriormente. El animal vivía en toda la parte norte de América del Sur.


Referencias:

Tortuga más grande del planeta vivió en Colombia, Brasil y Venezuela. Fuente: Periódico El Tiempo / Europa Press 13.02.2019 (https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/tortuga-mas-grande-del-mundo-vivio-en-colombia-venezuela-y-brasil-461716?fbclid=IwAR2C3sbLoTybeNZVLWj0rtEiVsHBfBAPtoEWFAwhXmLjGVZM_sMv6aCxBSw) [Última consulta 17.02.2020].



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lunes, 16 de diciembre de 2019

MAPUPA el primer Museo Paleontológico de la Costa Caribe

Un recorrido prehistórico en el Museo de La Peña

Fósiles de especies de la megafauna que habitaron zonas del Embalse del Guájaro hace más de 10.000 años se exhibirán en este espacio paleontológico del Atlántico.

Cerca del 10% de las piezas de la colección estarán exhibidas en el museo. Luis Rodríguez Lezama

Una caverna, de cielo rocoso y agrietado, transporta al visitante a más de 10.000 años atrás. A la prehistoria.
Hace varios milenios, recorrían espesos bosques, valles y planicies, animales como megaterios, mastodontes, gliptodontes, smilodontes—conocido como tigre dientes de sable—, entre otras especies de la megafauna. 

Estos colosales ejemplares que poblaron el planeta entre los periodos Mioceno y Pleistoceno fueron también parte de este territorio. Muchos restos fosilizados de estas especies permanecen aún bajo el suelo del Atlántico.

De espaldas al embalse del Guajaro, en La Peña, corregimiento de Sabanalarga, abre hoy sus puertas el primer Museo Palentológico del departamento y la región.
Vértebras, molares, mandíbulas y diferentes materiales óseos de estas especies extintas se exhiben en vitrinas como evidencia de los cambios de la Tierra y la adaptación evolutiva de los seres vivos que la habitaron.

¿Por qué La Peña?. Según el antropólogo Johnny Meca Ospina, coordinador del proyecto, deben producirse diferentes factores biológicos y químicos en unas condiciones específicas para que ocurra el proceso de  fosilización, La Peña tiene muchas características minerales en su suelo que favorecieron dichos procesos. Entre estas, quizá la más importante es que en algún momento fue zona costera.

“Lo que sucede con todos los sitios del país en los que hay alto potencial paleontológico es que en algún momento estuvieron cubiertos por mar. Por el movimiento de las placas tectónicas, lo que era Costa hace miles de años se transformó en el centro del país. Algunos movimientos originaron qué territorios como en el que está el Embalse del Guajaro hoy en día, fueran partes elevadas y después quedarán en depresiones”, explicó.
Según Meca, lo más probable es que estos animales de gran tamaño quedaran “atrapados” durante el Mioceno en estos territorios. Por factores como los cambios climáticos y la falta de alimento fueron muriendo y quedando aislados entre los sedimentos de un suelo rico en minerales. Fue así como  se dio el proceso de fosilización.

“Esto hizo que se preservarán sus restos hasta nuestros días, y miles de años después pudiéramos observar parte de la megafauna que pobló el Caribe colombiano”, apuntó.

Este fenómeno no se dio exclusivamente en el Caribe. Otras regiones del país como Villa de Leyva o el desierto de la Tatacoa, en el Huila, son las zonas con mayor potencial paleontológico descubierto hasta ahora en el país.


Sueño materializado. Cuando el profesor de Ciencias Sociales, Luis Arjona, empezó a dictar  clases de Geología en la Institución Técnica Educativa de La Peña, hace 23 años, sus estudiantes comenzaron a llevarle piezas “desconocidas” de lo que parecían ser animales prehistóricos halladas entre cultivos de yuca o ñame.

Primero fue un hueso, luego partes de dientes, hasta que terminó con una colección de más de 3.000 piezas que hoy hacen parte de la exhibición y reserva  del museo reserva  del museo Mupapa.
“El profesor”, como le llama el grupo de semilleros de investigación, desarrolló una pasión por todo ese universo al que se enfrentaba en ese pequeño corregimiento del Atlántico.  Fue así como encontró la ayuda del paleóntologo argentino Ricardo Pasquali, un fallecido investigador del departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata en Buenos Aires, quien les guió en la identificación de las piezas.
“Hemos encontrado evidencia de que en este territorio existió el tigre dientes de sable, mastodonte, toxodon, que hoy conocemos como un hipopótamo, megaterio, un oso perezoso de 6 metros de altura. Hace 2 meses encontramos las mandíbulas de un Purussaurus, un caimán del tamaño de un bus de Brasilia. Tenemos especies mucho más antiguas del período cretácico, moluscos, caracoles, estrellas de las formaciones de los océanos y fragmentaciones de los continentes”, dijo.

Arjona, explica que estos hallazgos han sido “accidentales” debido a que en el corregimiento todavía no se ha realizado una excavación por el elevado costo  que tienen estos procedimientos.
“No tenemos los recursos para iniciar el proceso de excavación, pero ahora todo este trabajo quedará a cargo del Instituto Geológico”.

Museografía. El museo tiene forma de cueva prehistórica “que el visitante va a poder explorar como si estuviera en el medio”. Además de la sala de exhibición permanente contará con un aula multipropósito, para dictar clases y albergar exposiciones temporales. En el segundo piso tendrá una zona de reserva y un espacio administrativo. Por último, contará con un patio tropical acondicionado para ofrecer a los visitantes comida típica de cara al paisaje del embalse.

La construcción del museo fue posible gracias a la inversión de la Secretaría de Cultura y Patrimonio del Atlántico, liderada por la jefe de esta cartera, María Teresa Fernández. Además, contó con el apoyo técnico del Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico. La taquilla oscilará entre los 6.000 y 10.000 pesos.
Hoy, el profesor recuerda entre risas el día que tuvo que salir del colegio con pesadas cajas de fósiles acompañado de sus estudiantes para alquilar una casa donde  guardar las piezas.


Un nuevo rector le pidió desocupar el salón donde estaban reservadas porque esos huesos  ocupaban un lugar “innecesario” en la escuela. Ad portas de inaugurarse el primer Museo Paleontológico del Atlántico, cree que valió la pena porque fue una manera de lograr que los niños  del corregimiento se interesaran por la ciencia. “En La Peña todos los niños saben qué es un fósil, conocen la parte ambiental y les gusta investigación. Hemos tenido percances, la inundación se llevó muchas piezas, pero esta es una oportunidad para darle algo de esperanza a estos jóvenes de escasos recursos”, concluyó.


Referencias:

Keryl Brodmeier. Un recorrido prehistórico en el Museo de La Peña. Fuente: Periódico El Heraldo 30.11.2019 (https://www.elheraldo.co/medio-ambiente/un-recorrido-prehistorico-en-el-museo-de-la-pena-684345) [Última consulta 16.12.2019].




Museo Paleontológico de La Peña, primero de la región Caribe

El centro de investigación, ciencia y formación está ubicado en La Peña, corregimiento de Sabanalarga
Ubicado a la orilla del embalse del Guájaro, el nuevo Museo Paleontológico de la Peña Atlántico (MUPAPA) fue entregado por el gobernador Eduardo Verano de la Rosa para que los atlanticenses y turistas puedan apreciar la historia de millones de años de nuestro departamento y Suramérica.

El MUPAPA, ubicado en el corregimiento de La Peña (Sabanalarga), tiene un área de 210 metros cuadrados y se convierte en el primero con temática paleontológica en toda la Región Caribe. Cuenta con una de las colecciones más grandes de piezas por cantidad y calidad.

“Estamos muy complacidos de tener un museo paleontológico de la envergadura del que inauguramos en La Peña, con todas las piezas de fauna y flora de millones de años atrás que han sido descubiertos en los alrededores del embalse del Guájaro”, expresó el mandatario de los atlanticenses.

210 metros cuadrados de mucha historia.Foto: Gobernación del Atlántico

Agregó que el museo tiene piezas invaluables que reflejan los orígenes de nuestro departamento, Suramérica y la evolución de la humanidad misma. “Hay mandíbulas, huesos, dientes de animales, así como flora fosilizada que han sido debidamente documentadas y analizadas, un tesoro que hace de este museo algo único y al alcance de todos. No tenemos que ir a otros países para ver colecciones de gran magnitud e importancia científica”, dijo.
El proyecto del MUPAPA contempló el diseño e implementación de una nueva propuesta museológica y museográfica, dotación y adecuación del espacio, acciones de conservación preventiva de la colección y formación de públicos, divulgación y apropiación social del patrimonio cultural.

“Este museo tiene una importancia inmensa, ya que no solo brindamos un lugar para que las familias atlanticenses y visitantes tengan un rato de esparcimiento, sino que es un espacio para la educación y se genere un semillero de investigación entorno al tema paleontológico en el departamento”, comentó la secretaria de Cultura y Patrimonio del Atlántico, María Teresa Fernández.

Destacó además que el MUPAPA incluye como valor agregado un área gastronómica. “Tenemos un gran kiosko a orillas del Guájaro que impulsará y resaltará la riqueza gastronómica de esta zona del Atlántico, junto al atractivo turístico y ecológico de este gran embalse”, dijo.

La funcionaria indicó que en la adecuación del museo la Gobernación del Atlántico invirtió $100 millones para dotarlo de la infraestructura adecuada para la conservación y exhibición efectiva de su colección: una sala de exhibición permanente, un salón multimedia para conferencias y exposiciones temporales, una zona de reserva para el material no expuesto y un área administrativa.

El material fósil que se encuentra en el museo  ha sido recuperado por un grupo de personas encabezado por el profesor Luis Arjona Polo, quien con otros docentes y estudiantes voluntarios del corregimiento se han encargado de proteger el legado paleontológico de la zona.

210 metros cuadrados de mucha historia.Foto: Gobernación del Atlántico

“De las 19 entidades museales del país que exhiben patrimonio paleontológico solo una, el MUPAPA, está en la Región Caribe. Aquí tenemos restos de cinco mamíferos encontrados en esta zona, como el colmillo del tigre diente de sable; los molares, fémur y costilla del mastodonte; fragmentos de diez vértebras del megaterio,  dos fragmentos de mandíbula del purosauro, entre otras piezas encontradas en la zona del Guájaro”, explicó el director del museo, Luis Arjona Polo.

Para Cindy Puche, quien en su adolescencia hizo parte del grupo de investigación de paleontología de La Peña, este museo es un excelente lugar para los amantes de la ciencia.

“Este es un proceso muy hermoso que hemos vivido en La Peña, un anhelo cumplido desde niños cuando veníamos al Guájaro a explorar y buscar fósiles.  Desde pequeña quería saber cómo fue nuestro pueblo en tiempos pasados, y cuando leía sobre los mastodontes y otras especies me llamaba la atención en cómo pudieron existir animales tan grandes en el Atlántico. Es importante conocer nuestra historia y este lugar va a despertar en los niños el interés por saber de nuestros orígenes para llegar a tener grandes paleontólogos y científicos”, señaló.

El Museo Paleontológico de la Peña Atlántico es una de las 455 obras gestionadas por el gobernador Eduardo Verano, durante su Plan de Desarrollo ‘Atlántico Líder’ 2016-2019.


Referencias:

Museo Paleontológico de La Peña, primero de la región Caribe. Fuente: Zona Cero 15.12.2019 (http://www.zonacero.com/generales/museo-paleontologico-de-la-pena-primero-de-la-region-caribe-139736?fbclid=IwAR32k_EIptABEddTVfuXuMBXF7j-eugHGbXMs0pUGDsnp8XnqbJABc56UtE) [Última consulta 16.12.2019].


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domingo, 8 de diciembre de 2019

El paleontólogo Carlos Jaramillo, entre los personajes del año 2019


Carlos Jaramillo, el poder de la curiosidad

Con fósiles rescatados durante la excavación del Canal de Panamá, en el desierto de la Tatacoa, el norte de Colombia, entre otros lugares, este científico está revolucionando la paleontología del continente.
En enero de este año el investigador Carlos Jaramillo Muñoz, del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales, les puso una cita a los mejores paleontólogos de Colombia y algunos internacionales en la mitad del desierto de la Tatacoa. Unos 50 de ellos respondieron al llamado del jefe de la tribu, aunque eso implicaba robarles días a sus vacaciones oficiales y cambiar la comodidad de las casas y la compañía de las familias por madrugadas, trasnochadas, picaduras de mosquitos, camas incómodas y un calor infernal.

A pesar de que las exploraciones científicas en busca de fósiles se remontan a 1926, una gran parte de esta cuenca el departamento de Huila sigue inexplorada. Carlos calcula que de los más de 30.000 fósiles que podrían llegar a descubrirse, el conteo va apenas por los 1.000. Ahora que él ha lanzado la provocación y coordina expediciones a esta zona, tal vez la tarea pospuesta se complete y de ahí emerja un conocimiento más profundo de la biodiversidad que existió en este rincón del continente hace más de 10 millones de años.

Carlos Jaramillo es geólogo de la U. Nacional, especializado en la U. de Missouri y la U. de Florida. En la actualidad es investigador permanente del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales. / Felipe Villegas

Hay muchas razones para nombrar al geólogo Carlos Jaramillo como uno de los personajes del año de El Espectador. Como investigador del Instituto Smithsonian publicó 18 investigaciones este año en revistas de primer nivel, un alto ritmo de producción científica que mantiene desde hace varios años. 
En esas publicaciones está plasmada una parte de los hallazgos de las excavaciones que comandó durante la ampliación del Canal de Panamá y están permitiendo entender el flujo de especies y la conformación de ecosistemas del continente americano hace millones de años. (Lea una entrevista con Carlos Jaramillo: “Cuando el planeta se calienta la biodiversidad en el trópico aumenta”).

En septiembre, Carlos ganó el Premio Alejandro Ángel Escobar en la categoría de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales por liderar un grupo de 20 investigadores e ilustradores que elaboraron el libro Hace tiempo. Un viaje paleontológico ilustrado por Colombia. Se trata de un trabajo que, como resaltó el jurado, resume la historia de la vida en nuestro territorio y que es innovador en su formato infográfico y en la forma de presentar la información a través de ilustraciones y textos sintéticos y explicativos”.
Pero las razones para nombrar a Carlos como uno de los personajes del año las conocen mejor que nadie sus colegas y discípulos.
“Diría que entender la complejidad es tal vez lo que más lo caracteriza y lo particular de él”, dice Natalia Hoyos, directora del Departamento de Historia y Ciencias Sociales de la Uninorte.

Jaime Escobar, investigador de la Uninorte, dice que para Carlos “no existen preguntas o proyectos imposibles. Es además un enamorado de la educación y de la entrega del conocimiento aprendido a nuevas generaciones”.

Brigitte Baptiste, rectora de la Universidad EAN, lo califica como un “científico riguroso hasta los tuétanos e infinitamente generoso con su conocimiento, pese a su escepticismo por el futuro de la humanidad”.
Edwin Cadena, de la U. del Rosario, tampoco ahorra elogios: “Maestro, fuente de inspiración y científico excepcional que transformó la forma de entender el origen y la evolución de la vida en el norte de Suramérica”.

Fabiany Herrera, del Jardín Botánico de Chicago, cree que Carlos “revolucionó la paleontología en Colombia y su legado enriquecerá muchas generaciones de geólogos y biólogos en el país y en toda Latinoamérica”.
En cada puerta que uno toca preguntando por Carlos solo encuentra admiración y agradecimiento. Luz Helena Oviedo, quien lo acompaña en las tareas de divulgación científica desde el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, dice que “Carlos te hace estallar la cabeza. Inspira con sus preguntas, los retos que propone, el ejemplo, su pasión por la ciencia, sus recomendaciones de libros y películas, y el interés en cada uno de los que trabajamos y aprendemos con él. Es el mejor conversador”.

Mónica Carvalho, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales lo describe como un "científico brillante que inspira futuras generaciones de colombianos a apreciar la historia geológica y paleontológica del país".

Manuel Páez, de la U. de Houston, lo describió como “un maestro en el sentido más noble y estricto de la palabra”, y para Camila Martínez, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, “es un modelo a seguir porque a través de la motivación y el apoyo que les ha dado a cientos de estudiantes ha logrado promover todo un campo científico de alto nivel en un lugar como Colombia”.

En el desierto de la Tatacoa también hay palabras de admiración para Carlos. Andrés Vanegas, del municipio La Victoria y quien con la ayuda de Carlos creó el Museo de Historia Natural La Tatacoa, dice que fue él quien “hizo realidad nuestro sueño de hacer ciencia desde nuestra casa. Carlos nos ha enseñado que la ciencia está a nuestro alcance”.


Referencias:

Pablo Correa. Carlos Jaramillo, el poder de la curiosidad. Fuente: Periódico El Espectador 07.12.2019 (https://www.elespectador.com/noticias/ciencia/carlos-jaramillo-el-poder-de-la-curiosidad-articulo-894740?fbclid=IwAR1MdDJEf1vudvXZw-rdgodoWxpUm6Mnj6enNCl-ousXLDyd6V52zOSh24Q) [Última consulta 08.12.2019].


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sábado, 7 de diciembre de 2019

Excavación de un nuevo reptil marino en Villa de Leyva


SGC lidera excavación paleontológica de reptil marino en Villa de Leyva, Boyacá

Trabajos de excavación realizados por el Grupo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas del SGC

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la Alcaldía de Villa de Leyva finalizaron la excavación de los restos fósiles de un reptil marino reportado por la comunidad el 12 de noviembre en la vereda Salto y La Lavandera, de dicho municipio.

Durante el proceso, los científicos del SGC reconocieron y rescataron varios fragmentos y partes de huesos desarticulados que pertenecieron a un reptil marino de plesiosauroideo.


La excavación de los fósiles comenzó el viernes 15 de noviembre luego que el Alcalde de Villa de Leyva, Víctor Hugo Forero, otorgó los permisos y facilitó la maquinaria para realizar el procedimiento.

En la excavación trabajaron por el SGC las paleontólogas Marcela Gómez y Catalina Suárez, la geóloga Sandra Hernández y el técnico Gerardo Vargas del Grupo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas.
Los fósiles permanecerán bajo la custodia de la Junta de Acción Comunal de la vereda, hasta que se comience con el proceso de preparación y estudio.

Piezas encontradas durante las labores de excavación


Referencias:

SGC lidera excavación paleontológica de reptil marino en Villa de Leyva, Boyacá. Fuente: Servicio Geológico Colombiano 06.12.2019 (https://www2.sgc.gov.co/Noticias/Paginas/SGC-lidera-excavaci%C3%B3n-paleontol%C3%B3gica-de-reptil-marino-en-Villa-de-Leyva,-Boyac%C3%A1.aspx) [Última consulta 07.12.2019].


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jueves, 28 de noviembre de 2019

Eobodotria muisca, un camarón fósil de hace 90 millones de años


Un camarón fósil de 90 millones de años llena un vacío evolutivo

Los científicos han descubierto el fósil de cumáceo más antiguo del mundo, un pequeño crustáceo en forma del signo homónimo de puntuación, bien preservado y datado en 90 millones de años.    

La criatura llena un gran vacío evolutivo para una familia de animales marinos que ahora se encuentran en abundancia en todo el planeta, según investigadores de Yale y la Universidad de Alaska. El descubrimiento aparece en la revista Proceedings of the Royal Society B.    

El camarón fosilizado, llamado Eobodotria muisca, proviene de rocas mesozoicas en América del Sur tropical. Los investigadores encontraron fósiles excepcionalmente bien conservados que representan a más de 500 individuos de entre 6 y 8 milímetros de largo, con características que rara vez se conservan en los crustáceos fósiles: piezas bucales, intestinos, pequeños pelos y pequeños ojos compuestos.

Eobodotria muisca - Javier Luque - Archivo

"Estamos asombrados de lo similar que es Eobodotria muisca a las especies de hoy", dijo en un comunicado el paleontólogo de Yale Javier Luque, autor principal del estudio. "Hay ocho familias o grupos principales de camarones de coma (cumáceos) vivos, y ninguno de ellos tiene una ocurrencia fósil confirmada. Esto significa que no teníamos idea de cuándo evolucionaron los camarones de coma modernos, hasta ahora”.
El único registro anterior de un cumáceo de aspecto moderno es un fósil europeo de 160 millones de años, dijo Luque. Aunque ese camarón se ajusta al rango de formas de cuerpo de camarón de coma, no se puede vincular con ninguna de las principales familias modernas de camarón de coma.

Eobodotria muisca, por otro lado, pertenece a la familia Bodotriidae de cumáceos vivos, dijo Luque, extendiendo el registro fósil de esa familia de camarones en casi 100 millones de años.
La nueva especie vivió durante la mitad del período Cretácico, cuando un mar interior largo y estrecho cubría gran parte de lo que hoy son los Andes orientales y centrales de Colombia. Luque encontró los fósiles junto con los fósiles del cangrejo Callichimaera perplexa. Eobodotria muisca lleva el nombre de los nativos americanos muisca que vivían en los Andes colombianos.



Luque dijo que la similitud entre Eobodotria muisca y sus parientes modernos sugiere que las tasas de cambios anatómicos externos durante millones de años en este grupo fueron bajas en comparación con otros grupos de crustáceos encontrados en el mismo lugar. También señaló que el nuevo alijo de fósiles es el primero de su tipo en el norte de América del Sur.


Referencias:

Un camarón fósil de 90 millones de años llena un vacío evolutivo. Fuente: Europa Press 27.11.2019 (https://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-camaron-fosil-90-millones-anos-llena-vacio-evolutivo-20191127171317.html?fbclid=IwAR2onj7xOf3mwZxAA-2C1m0L2u3rHEafHyeS1zZfljPZCtv27JPWBwaRAqM) [Última consulta 28.11.2019].


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